BBVA México ve un potencial impulso al PIB si el Plan México se ejecuta a fondo, pero advierte retos de seguridad e informalidad

11:31 05/05/2026 - PesoMXN.com
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BBVA México estima que la infraestructura podría sumar hasta 0.9 puntos al crecimiento, siempre que haya ejecución efectiva y certidumbre.

La discusión sobre cómo romper la inercia de bajo crecimiento en México volvió al centro del debate empresarial tras estimaciones de BBVA México que apuntan a un repunte relevante del Producto Interno Bruto (PIB) si el gobierno logra aterrizar su agenda de inversión pública. En particular, el banco calcula que un programa de infraestructura federal plenamente ejecutado —en la línea del llamado Plan México— podría agregar alrededor de 0.9 puntos porcentuales al crecimiento económico, un efecto que dependería tanto del ritmo de obra como de su capacidad para detonar inversión privada complementaria.

Eduardo Osuna, director general de BBVA México, sostuvo ante consejeros regionales que el planteamiento destaca por su ambición en comparación con grandes planes de inversión de décadas previas. Sin embargo, el énfasis del banco no está solo en el tamaño del anuncio, sino en el “cómo”: licitaciones efectivas, proyectos bien diseñados, liberación oportuna de derechos de vía, capacidad técnica de ejecutores y reglas claras para asociaciones con el sector privado.

El diagnóstico parte de un dato estructural: por un cuarto de siglo México ha mostrado tasas de expansión cercanas o inferiores a 2% en promedio, insuficientes para cerrar brechas sociales, elevar productividad y fortalecer la recaudación sin presionar excesivamente las finanzas públicas. En ese contexto, un impulso de casi un punto porcentual al PIB sería material, aunque no automático ni inmediato.

En el corto plazo, la economía mexicana enfrenta una combinación de factores que condicionan la inversión: tasas de interés aún elevadas en términos históricos, un ciclo de desaceleración manufacturera ligado a la demanda externa y un entorno global más volátil. Aun con el atractivo del nearshoring, el reto es convertir anuncios en plantas, parques industriales, logística, energía y capital humano, con tiempos compatibles con la competencia que representan otros destinos emergentes.

BBVA México también puso sobre la mesa que parte de los proyectos ya fueron licitados, pero que el impacto pleno podría llegar con rezago. En los planes típicos de obra pública, la derrama significativa ocurre cuando inician los desembolsos de construcción y la contratación de proveedores; por ello, la ventana 2027 aparece como una referencia clave para observar efectos más visibles en actividad, empleo formal y cadenas de suministro.

Infraestructura, seguridad y formalidad: el triángulo para elevar el crecimiento potencial

Más allá de la infraestructura, el banco subrayó dos cuellos de botella que suelen pasar del diagnóstico a la acción con mayor dificultad: la inseguridad y la alta informalidad. BBVA México estima que mejoras en seguridad física y jurídica podrían sumar aproximadamente 0.5 puntos porcentuales al crecimiento, al reducir costos de operación, pérdidas por delito, gasto en protección y, sobre todo, incertidumbre en decisiones de inversión. La seguridad jurídica —reglas estables, cumplimiento de contratos, procesos administrativos predecibles y reguladores con claridad técnica— es particularmente relevante para proyectos intensivos en capital como energía, transporte y manufactura avanzada.

En paralelo, la informalidad continúa siendo uno de los principales frenos de productividad. Con una proporción elevada de trabajadores fuera del sistema de seguridad social y empresas pequeñas operando al margen de la regulación, el país limita la recaudación, reduce el acceso al crédito y frena la adopción tecnológica. La digitalización de pagos y la bancarización pueden ayudar a “hacer visible” la actividad económica y abaratar transacciones, pero su efecto depende de incentivos adecuados, simplificación tributaria y mayor competencia en servicios financieros.

En el frente externo, el marco comercial de Norteamérica sigue siendo un ancla para la inversión manufacturera y logística. La expectativa de continuidad y certidumbre en reglas del comercio regional suele traducirse en decisiones de largo plazo, especialmente para cadenas automotrices, electrónicas, aeroespaciales y de dispositivos médicos. En un mundo con más restricciones comerciales y reacomodos geopolíticos, México puede capitalizar su cercanía con el mercado de Estados Unidos, siempre que resuelva sus limitantes domésticas.

Un punto adicional es la energía: la expansión industrial asociada al nearshoring demanda electricidad confiable, suficiente y a precios competitivos, además de infraestructura de transmisión y distribución. Si los proyectos priorizan también estas capacidades —junto con carreteras, puertos, aduanas y agua—, el efecto multiplicador puede ser mayor, porque reduce costos logísticos y aumenta la productividad total de factores.

Al mismo tiempo, el espacio fiscal impone límites. El gobierno necesita equilibrar inversión pública con disciplina presupuestaria, especialmente cuando el costo financiero de la deuda pesa más en un entorno de tasas altas y cuando la demanda social por gasto en programas y servicios públicos se mantiene. En este marco, el diseño de proyectos, la transparencia en adjudicaciones y la evaluación costo-beneficio serán determinantes para sostener la confianza de inversionistas y calificadoras.

Hacia adelante, el punto crítico será la ejecución: acelerar sin sacrificar calidad técnica. Si el Plan México logra traducirse en obra terminada, conectividad logística y mejores condiciones de inversión, México podría elevar su crecimiento potencial. Pero si persisten retrasos, incertidumbre regulatoria o deterioro de seguridad, el efecto se diluirá y el país mantendrá la trayectoria de expansión moderada que ha caracterizado las últimas décadas.

En síntesis, la estimación de BBVA México pone números a una idea central: la infraestructura puede ser un motor potente, pero su impacto depende de certidumbre, seguridad y un entorno que favorezca la formalización y la productividad.

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