Openbank apuesta por la bancarización digital en México con el respaldo de Santander
El neobanco busca consolidarse con pocos productos y enfoque en experiencia, mientras la inclusión financiera sigue siendo una oportunidad estructural.
En el mercado mexicano de banca digital, cada vez más competido, Openbank plantea que su principal diferenciador frente a otros neobancos es operar con el respaldo corporativo de Banco Santander, lo que —según su dirección— le permite sostener una estrategia de largo plazo y no depender de resultados inmediatos para justificar su expansión. El mensaje llega en un momento en que las instituciones digitales afinan modelos de negocio para crecer sin deteriorar rentabilidad, especialmente en segmentos de clientes que aún no están plenamente integrados al sistema financiero.
Juan José Galnares, director general de Openbank en México, afirma que la entidad ya rebasó el medio millón de clientes y que su prioridad es fortalecer la experiencia de usuario en productos de uso cotidiano, como tarjetas de débito y crédito, sin dispersarse en un portafolio amplio. El enfoque, añade, es capturar una parte del mercado que todavía no cuenta con productos financieros o los utiliza de manera limitada, un rezago que la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 sigue reflejando como un desafío vigente.
El atractivo económico es claro: México continúa con brechas relevantes de bancarización y de profundidad financiera frente a otras economías comparables, pese al avance de los pagos digitales, la expansión de aplicaciones financieras y el crecimiento del comercio electrónico. Para los bancos digitales, ese terreno ofrece potencial de escala; para el sistema en su conjunto, implica la posibilidad de ampliar el ahorro formal, el acceso al crédito y la resiliencia financiera de los hogares, aunque con retos de educación financiera, ciberseguridad y confianza del usuario.
Openbank opera como banco independiente con gobierno corporativo propio, aun cuando comparte el sello de un grupo global. En la práctica, el respaldo de un jugador tradicional puede traducirse en mayor capacidad de fondeo, controles de riesgo más robustos y mayor “pista” de inversión tecnológica; al mismo tiempo, obliga a competir en un entorno donde los clientes comparan rendimientos, comisiones, facilidad de uso y calidad de servicio en tiempo real.
En cifras reportadas al regulador, Openbank ha colocado crédito vía tarjetas por cientos de millones de pesos, mientras que su etapa de inversión se refleja en pérdidas contables en el corto plazo, un patrón común en modelos digitales que privilegian adquisición de clientes y construcción de infraestructura tecnológica. El reto, coinciden analistas del sector, es demostrar que la base de usuarios se convierte en actividad transaccional recurrente y en ingresos sostenibles, sin elevar morosidad ni costos operativos.
Rentabilidad, regulación y el “costo” de crecer en banca digital
La discusión sobre cuándo un neobanco alcanza el punto de equilibrio se vuelve más relevante conforme madura el ecosistema. Por un lado, el marco regulatorio mexicano —con supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y lineamientos de Banco de México en materias como sistemas de pago— eleva estándares de operación, continuidad y prevención de fraudes, lo que suele incrementar costos fijos. Por otro, el entorno macroeconómico también pesa: tasas de interés aún elevadas en términos históricos encarecen el fondeo y tienden a moderar el apetito por crédito, aunque favorecen la oferta de cuentas con rendimientos. En ese contexto, la rentabilidad depende menos de “lanzar muchos productos” y más de lograr escala eficiente, control de riesgo y un uso intensivo de la plataforma por parte del cliente.
La estrategia declarada de Openbank es mantener un catálogo acotado y profundizar en productos clave, descartando por ahora líneas como hipotecas o financiamiento automotriz. La apuesta se alinea con una tendencia visible en el sector: priorizar productos de alta frecuencia —cuentas y tarjetas— para construir relación, datos transaccionales y hábitos, antes de escalar a créditos de mayor plazo y complejidad. En paralelo, la competencia se intensifica en beneficios, recompensas, rendimientos y experiencias digitales, lo que presiona márgenes y obliga a invertir continuamente en tecnología.
A futuro, el desempeño de los bancos digitales también estará ligado a variables externas: el dinamismo del empleo formal, la estabilidad inflacionaria, la evolución del consumo y la confianza del usuario en los canales digitales. Si la economía mantiene crecimiento moderado y el sistema financiero conserva estabilidad, la oportunidad de incorporar a más personas al ahorro y a medios de pago formales seguirá abierta; si se deteriora el ciclo o aumentan los incidentes de fraude, el costo de adquisición y retención de clientes podría elevarse.
En síntesis, Openbank busca ganar terreno en México apoyándose en el respaldo de Santander y en una estrategia de largo plazo centrada en productos esenciales y experiencia. El mercado ofrece potencial por las brechas de inclusión, pero la prueba decisiva será convertir volumen de clientes en uso recurrente y resultados sostenibles bajo estándares regulatorios y de riesgo cada vez más exigentes.