La Fed pausa recortes y complica el panorama de tasas para México: presión sobre el peso y el costo del crédito

13:30 28/01/2026 - PesoMXN.com
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La Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener sin cambios su tasa de referencia en el rango de 3.50% a 3.75% en su primera reunión del año, en una señal de cautela ante una economía que, a juicio del banco central, sigue expandiéndose a un ritmo sólido y con un mercado laboral que muestra estabilización. La determinación, además, se produce en un ambiente político tenso por la presión pública del presidente Donald Trump para acelerar recortes, un factor que añade ruido a la lectura de los mercados sobre la independencia del banco central.

Para México, la postura de la Fed importa por dos canales inmediatos: el tipo de cambio y el diferencial de tasas. Si la Fed prolonga la pausa, el atractivo relativo de invertir en pesos puede mantenerse, pero también sube el riesgo de episodios de volatilidad si el mercado revalora la trayectoria de tasas en EE. UU. o si se eleva la aversión al riesgo global. En el mercado cambiario, cualquier ajuste en las expectativas sobre el ciclo monetario estadounidense suele reflejarse en el comportamiento del Mercado Cambiario, con impactos sobre precios de importación y, por esa vía, sobre la inflación local.

La decisión también llega en un momento en que el Banco de México enfrenta su propio balance: mantener una postura restrictiva para consolidar la desinflación o iniciar—con mucha cautela—un proceso de normalización a la baja conforme la inflación general y, sobre todo, la subyacente sigan cediendo. En la práctica, el “timing” de la Fed puede influir en la ventana de maniobra de Banxico: recortes en México con una Fed inmóvil tienden a reducir el diferencial de tasas y pueden traducirse en presiones cambiarias si el entorno externo se deteriora.

En el frente doméstico, el costo del crédito al consumo y a las empresas continúa alto, con efectos visibles en el dinamismo de sectores sensibles a tasas como vivienda, autos y financiamiento a pymes. Una eventual permanencia de tasas elevadas en EE. UU. por más tiempo suele sostener condiciones financieras globales más apretadas, lo que puede encarecer el fondeo para emisores mexicanos y mantener elevadas las primas de riesgo, particularmente para quienes dependen de refinanciar deuda o financiar inversión con instrumentos a tasa variable.

Al mismo tiempo, el efecto no es uniforme. Un peso relativamente firme ayuda a contener el costo en pesos de mercancías importadas y puede contribuir al proceso de desinflación; sin embargo, también presiona márgenes de algunos exportadores y reduce el impulso cambiario sobre remesas en moneda local. Para la industria manufacturera integrada a Norteamérica, el foco seguirá en el consumo y la inversión en EE. UU.: si el crecimiento estadounidense se sostiene, la demanda externa puede seguir apoyando la producción mexicana, aunque con el contrapeso de financiamiento más caro.

Hacia adelante, el mercado estará atento a dos variables: la lectura de inflación en EE. UU. —que determinará si la Fed retoma recortes o prolonga la pausa— y la trayectoria de la inflación subyacente en México, que condiciona el margen de Banxico para ajustar su tasa sin desanclar expectativas. En un año con elevada sensibilidad de los inversionistas a señales políticas, la combinación de tasas altas por más tiempo y episodios de volatilidad podría volver más errática la dinámica del peso y, con ello, el calendario de decisiones monetarias en México.

En perspectiva, la pausa de la Fed refuerza un entorno de cautela: México podría beneficiarse de un diferencial de tasas aún atractivo y de la resiliencia de la demanda de EE. UU., pero enfrentará el reto de sostener la desinflación sin provocar un frenón mayor del crédito. La clave estará en qué tan rápido cede la inflación en ambos países y en si el mercado mantiene la confianza en la conducción de sus bancos centrales.

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