Falsificación de billetes repunta en México: suben los casos y se reconfiguran los riesgos para comercios

16:27 16/02/2026 - PesoMXN.com
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En 2025 aumentó la detección de billetes apócrifos, con un salto notable en la denominación de 100 pesos, en un entorno de alto uso de efectivo.

La falsificación de billetes en México volvió a ganar terreno en 2025, de acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico), en un repunte que llevó el total de piezas apócrifas detectadas a 291,673, el nivel más alto desde 2022. En términos relativos, el banco central reportó que se identificaron 30.4 billetes falsos por cada millón de piezas en circulación, lo que confirma un segundo año consecutivo de incremento.

El dato es relevante para un país donde, pese al avance de las transferencias electrónicas y los pagos con tarjeta, el efectivo sigue siendo un medio de pago central para amplios segmentos de la población, particularmente en pequeños comercios, transporte y actividades de servicios. En ese contexto, la falsificación no sólo implica una pérdida directa para quien recibe el billete, sino también costos operativos: más tiempo en verificación, mayores fricciones en el cobro y una presión adicional sobre negocios con márgenes estrechos.

El comportamiento por denominación mostró una reconfiguración del fenómeno. La falsificación del billete de 100 pesos destacó por su salto: en 2025 se contabilizaron 73,875 piezas falsas, equivalentes a 64.2 por cada millón en circulación, un aumento de 212% respecto de 2024. En contraste, otras denominaciones tradicionalmente más “atractivas” para falsificadores registraron descensos, lo que sugiere desplazamientos en estrategias de colocación hacia billetes de alta rotación cotidiana.

En el caso del billete de 20 pesos, Banxico registró 426 piezas falsas (0.4 por cada millón), aunque con un incremento anual de 92%. Para el billete de 1,000 pesos, el número de falsificaciones avanzó 1.8%, con una tasa de 15.4 piezas apócrifas por cada millón en circulación.

Al mismo tiempo, las denominaciones de 50, 200 y 500 pesos presentaron disminuciones. En el billete de 50 pesos se identificaron 5,797 piezas falsas, una caída de 60% frente a 2024. Para el de 500 pesos, el banco central reportó 148,652 billetes apócrifos, casi 16% menos que el año previo. En el de 200 pesos, se detectaron 56,153 piezas falsas, una reducción de 14%.

Más pagos digitales, pero el efectivo sigue siendo el “punto ciego”

El repunte ocurre mientras la economía mexicana mantiene una transición gradual hacia medios de pago digitales. El crecimiento de transferencias vía SPEI, la expansión de terminales punto de venta y la adopción de billeteras digitales han reducido ciertas fricciones, pero no han desplazado al efectivo en operaciones de bajo monto y alta frecuencia. Esa combinación —alto volumen de transacciones en efectivo y verificación limitada en mostrador— crea un espacio para que los billetes falsos se mezclen con rapidez, especialmente en horarios de alta afluencia o en negocios sin capacitación específica.

Además, el dinamismo del consumo interno y la informalidad, que continúa representando una porción significativa del empleo y de la actividad económica, amplifican el riesgo: muchos pagos se realizan sin intermediación bancaria y con controles mínimos. En la práctica, el costo de una pieza falsa suele recaer en el eslabón más débil de la cadena: el microcomercio o el trabajador que recibe el efectivo y que, al intentar usarlo después, enfrenta la pérdida total si se confirma la falsedad.

Banxico insiste en que la verificación debe basarse en elementos de seguridad y no en métodos caseros. En la familia de billetes más reciente, las denominaciones de 20, 50 y 100 pesos están fabricadas en polímero, con una sensación similar al plástico y una ventana de seguridad; mientras que los billetes de 200, 500 y 1,000 pesos son de algodón y cuentan con hilo de seguridad y elementos que cambian con la luz. También incorporan relieves perceptibles al tacto y fluorescencias visibles bajo luz negra. El banco central recomienda evitar la práctica del “plumón”, por ser poco confiable y por dañar las piezas.

Para quienes reciben un billete presuntamente falso, el procedimiento formal implica acudir a una sucursal bancaria para solicitar su revisión. La institución retiene la pieza y entrega un comprobante, y el billete se envía al Banco de México, único organismo facultado para dictaminar autenticidad. Si el billete resulta legítimo, el monto se reintegra; si es falso, no hay recuperación del dinero. En paralelo, la ley contempla sanciones severas para quien ponga en circulación billetes falsificados, con penas que pueden llegar a 12 años de prisión, lo que subraya la relevancia de no “pasar” el billete a terceros ante la sospecha.

Hacia adelante, especialistas suelen observar que el combate a la falsificación depende tanto del diseño de los billetes como de la capacidad de detección en el punto de intercambio. Una mayor difusión de guías de verificación, capacitación para cajeros y pequeños comercios, y el uso de herramientas simples (como lámparas UV en giros de alto efectivo) puede reducir pérdidas. Al mismo tiempo, la consolidación de pagos digitales —en la medida en que siga avanzando la infraestructura y la confianza— podría acotar el espacio operativo para este delito, aunque difícilmente eliminarlo por completo.

En suma, las cifras de 2025 sugieren un repunte que obliga a reforzar la prevención cotidiana: el incremento en billetes falsos, especialmente de 100 pesos, combina un riesgo económico directo para hogares y comercios con un recordatorio de que el efectivo, todavía predominante en muchas transacciones, requiere controles básicos para proteger el ingreso en la economía real.

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