FEIEF en niveles bajos: el colchón financiero de los estados sigue lejos de recuperarse

05:55 25/02/2026 - PesoMXN.com
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Con el FEIEF en apenas 17% de su pico, la Federación y los estados enfrentan 2026 con menos margen para amortiguar caídas en participaciones.

El Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), diseñado como un “seguro” para amortiguar caídas en las participaciones federales, cerró 2025 con un saldo de 12,833 millones de pesos, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Aunque el monto representa un incremento nominal de 1,185 millones respecto a 2024, el nivel sigue siendo reducido: equivale a alrededor de 17% de su máximo histórico, registrado en 2018, cuando alcanzó 76,348 millones de pesos.

La comparación no es menor: el FEIEF se pensó para suavizar shocks en la Recaudación Federal Participable (RFP) —base del reparto de participaciones— y, con ello, reducir presiones súbitas en la liquidez de los gobiernos estatales. Pero desde 2019 el fondo ha perdido robustez tras usarse con intensidad en episodios de debilidad recaudatoria, especialmente durante la contracción económica de 2020, cuando la caída del PIB afectó ingresos tributarios y petroleros y, por esa vía, recortó recursos transferidos a las entidades.

En años recientes, además, la ausencia de excedentes petroleros sostenidos —que en el pasado engrosaban los fondos de estabilización— ha limitado la reposición del FEIEF. Si bien hacia el cierre de 2025 se registraron excedentes petroleros y un desempeño tributario mejor a lo previsto, la recomposición del “colchón” no ha sido proporcional al desgaste acumulado.

El problema de fondo es estructural: los estados dependen en gran medida de transferencias federales para financiar gasto corriente y servicios públicos. Cuando las participaciones se desaceleran, la presión se concentra en nómina, salud, seguridad, infraestructura local y pagos a proveedores. Con un FEIEF pequeño, el ajuste tiende a trasladarse más rápido a recortes, reprogramaciones o medidas de financiamiento de corto plazo.

De los fondos de estabilización a los “acuerdos”: un cambio de estrategia

Especialistas en finanzas públicas han señalado que, ante la menor potencia del FEIEF, el gobierno federal ha recurrido con mayor frecuencia a mecanismos alternativos para atender tensiones de caja subnacionales, como ampliaciones o adecuaciones presupuestarias, apoyos extraordinarios y acuerdos políticos para destrabar recursos. En la práctica, esto implica que parte del papel contracíclico que debía jugar el fondo se reemplaza por decisiones discrecionales y negociaciones caso por caso, lo que puede introducir diferencias en tiempos de respuesta y en certidumbre para la planeación financiera estatal.

En paralelo, los gobiernos estatales suelen apoyarse en herramientas propias para sortear baches de liquidez: contratación de deuda de corto plazo (dentro de los límites legales y de disciplina financiera), reestructuras, uso de disponibilidades, contención del gasto y estrategias para mejorar ingresos propios. Sin embargo, la capacidad de maniobra es desigual entre entidades: las economías con mayor base gravable y administración tributaria más sólida suelen resistir mejor, mientras que los estados más dependientes de transferencias enfrentan un ajuste más inmediato.

Los datos recientes de Hacienda muestran que entre 2018 y 2025 hubo años con faltantes de ingresos totales (como 2020 y 2023) y una disminución de excedentes en 2024 y 2025. En el componente petrolero, se observaron faltantes en 2019, 2020, 2023 y 2024, y apenas en 2025 se reportaron excedentes por 79,916 millones de pesos. Del lado tributario, la recaudación superó lo presupuestado en 2025 por 55,293 millones, aunque también hubo faltantes en varios años del periodo, reflejando la sensibilidad de las finanzas públicas a la actividad económica y a choques externos.

Hacia 2026, el comportamiento de las participaciones vuelve a estar en el centro del debate. La calificadora Moody’s prevé una aceleración en la distribución del Fondo General de Participaciones (FGP), principal fuente de ingresos operativos del sector subnacional, fondeado con 20% de la RFP. La agencia reconoce una proyección de crecimiento nominal del FGP de 8.9% en la estimación oficial, pero anticipa un avance algo menor (7.1%) ante una expectativa de crecimiento económico más moderada que la contemplada en los Criterios Generales de Política Económica.

Al mismo tiempo, el desempeño de la recaudación tributaria ha mostrado resiliencia. Moody’s subraya que el esfuerzo recaudatorio federal —incluidos ajustes y actualizaciones del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), así como mayor fiscalización— ha permitido que los ingresos crezcan por arriba del ritmo de la economía en ciertos periodos. Un dato ilustrativo: en enero de 2026, la recaudación tributaria reportó un incremento nominal de 15.1% anual, una señal positiva si se mantiene, aunque todavía sujeta a la evolución del consumo, el empleo formal y la actividad de sectores clave.

En el horizonte, persisten variables que condicionan el margen fiscal: el desempeño del PIB, la estabilidad de la plataforma de ingresos, la volatilidad de los precios de energéticos y la capacidad del gobierno para sostener la recaudación sin frenar la actividad. Para los estados, el reto no es solo cuánto crezcan las participaciones, sino la previsibilidad del flujo y la existencia de amortiguadores que eviten ajustes abruptos cuando haya desviaciones.

Con un FEIEF reducido, la conversación regresa a un punto básico de disciplina financiera: estabilizadores más pequeños obligan a afinar planeación, fortalecer ingresos propios y mejorar eficiencia del gasto, especialmente en entidades con alta dependencia de recursos federales. La lectura para 2026 es que puede haber un entorno de crecimiento nominal de participaciones más favorable que en años previos, pero con menor “seguro” disponible si el ciclo económico se complica.

En perspectiva, el FEIEF sigue operando, pero ya no con la fuerza que tuvo cuando los excedentes petroleros alimentaban de forma relevante los fondos de estabilización; por eso, la capacidad de respuesta ante choques recaudatorios dependerá más de la recaudación tributaria, la gestión presupuestaria y la coordinación Federación-estados.

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