Inflación en Estados Unidos vuelve a presionar tasas y complica el panorama para México

09:05 20/02/2026 - PesoMXN.com
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Inflación en Estados Unidos vuelve a presionar tasas y complica el panorama para México

El repunte inflacionario en Estados Unidos refuerza la cautela de la Fed y mantiene presión sobre el tipo de cambio y el costo del financiamiento en México.

La inflación en Estados Unidos retomó fuerza al cierre de año y reafirmó el mensaje de cautela de la Reserva Federal (Fed), un giro que suele sentirse con rapidez en México por su estrecha integración comercial y financiera con el vecino del norte. El índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), referencia clave para la Fed, se ubicó en 2.9% anual en diciembre, con un avance mensual de 0.4%, por encima de lo anticipado por el mercado.

La lectura también mostró persistencia en la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— con un incremento mensual de 0.4% y una tasa anual cercana a 3%. En la práctica, cifras así reducen el margen para recortes de tasas en Estados Unidos en el corto plazo y elevan la probabilidad de que la política monetaria se mantenga restrictiva más tiempo. Para México, esto importa por dos canales centrales: el diferencial de tasas (que influye en flujos hacia deuda local) y el comportamiento del dólar estadounidense frente al peso.

En el frente político, la presión pública del presidente Donald Trump sobre el liderazgo de la Fed añadió ruido a un entorno ya sensible para los mercados. Aunque la independencia del banco central es un ancla para expectativas, los episodios de confrontación tienden a elevar la volatilidad en activos financieros y a amplificar movimientos de corto plazo en el mercado cambiario, con efectos indirectos sobre precios importados y costos de cobertura para empresas mexicanas.

Para México, la principal lectura es que un periodo prolongado de tasas relativamente altas en Estados Unidos puede limitar el espacio para que Banxico reduzca su propia tasa con rapidez sin arriesgar presiones sobre el tipo de cambio. Si bien la inflación mexicana ha mostrado una trayectoria de moderación respecto a sus picos, el componente de servicios y algunos rubros sensibles a costos aún demandan prudencia, especialmente cuando el entorno externo se vuelve menos benigno.

Tipo de cambio, financiamiento y decisiones de Banxico: el “efecto Fed” en la economía mexicana

Cuando la Fed mantiene una postura restrictiva, el dólar estadounidense suele fortalecerse o, al menos, conservar soporte frente a monedas emergentes. En México esto se traduce en dos efectos potenciales: por un lado, puede encarecer importaciones cotizadas en dólares —insumos industriales, bienes intermedios y algunos alimentos—; por otro, puede elevar el costo de fondeo para empresas con deuda en dólares o con necesidades recurrentes de cobertura cambiaria. A nivel macro, el diferencial de tasas ha sido un amortiguador para el peso en episodios de volatilidad, pero también implica un balance delicado para Banxico: recortar demasiado rápido podría reducir el atractivo relativo de los activos en pesos, mientras que recortar demasiado lento puede prolongar el costo del crédito para hogares y empresas.

El canal del financiamiento es particularmente relevante en un contexto donde el crédito al consumo y a empresas responde con rezagos a los cambios de tasas. Tasas elevadas tienden a enfriar la demanda interna, moderar la inversión de corto plazo y encarecer capital de trabajo, sobre todo para pymes. Sin embargo, México también cuenta con factores de soporte estructural, como el flujo de inversión ligado a la relocalización de cadenas (nearshoring) y la resiliencia de exportaciones manufactureras hacia Estados Unidos, aunque ambas variables dependen, en última instancia, del ciclo económico estadounidense.

De cara a los próximos meses, el escenario base para la economía mexicana se juega en la interacción entre la trayectoria inflacionaria local y la persistencia de la inflación subyacente en Estados Unidos. Si la Fed posterga recortes o los reduce a un ritmo más lento, Banxico podría optar por ajustes graduales, priorizando la estabilidad del peso y el anclaje de expectativas. En cambio, una desaceleración más marcada en Estados Unidos —si se confirma en datos de actividad— podría abrir espacio para una postura menos restrictiva, aunque con vigilancia sobre el traspaso cambiario a precios.

En el corto plazo, los mercados también estarán atentos a señales de la Fed sobre su hoja de ruta, a la evolución del crecimiento estadounidense y a la volatilidad global. Para México, la combinación de disciplina monetaria, manejo prudente de riesgos cambiarios en el sector privado y señales claras de política económica será clave para sostener condiciones financieras ordenadas.

En síntesis, la inflación todavía resistente en Estados Unidos refuerza un entorno de tasas altas que México no puede ignorar: mantiene presión sobre el dólar estadounidense, condiciona el ritmo de Banxico y eleva la relevancia de decisiones de cobertura y financiamiento en el sector real.

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