El SAT aprieta devoluciones y sube el umbral de evidencia para deducciones
El fisco acelera cruces de datos y frena el ritmo de devoluciones, elevando el nivel de comprobación para validar deducciones de personas físicas.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) está endureciendo la validación de deducciones y, con ello, el ritmo de las devoluciones por saldos a favor muestra una clara desaceleración. Datos reportados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) indican que en 2025 las devoluciones sumaron 972,999 millones de pesos, un avance nominal de 4.0% anual, lejos de los incrementos observados en 2022, cuando el monto reembolsado superó el billón de pesos y el crecimiento anual alcanzó máximos cercanos a 28%.
El cambio no implica necesariamente una negativa generalizada a devolver, sino una revisión más estricta de lo que los contribuyentes reportan como deducible. En la práctica, el SAT ha refinado cruces de información con Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI), estados de cuenta, medios de pago y datos de terceros para confirmar que las operaciones existieron y que cumplen con requisitos fiscales. El resultado es un proceso más lento para algunos contribuyentes, particularmente en devoluciones automáticas derivadas de la Declaración Anual.
Funcionarios del propio SAT han reconocido que en ciclos recientes aumentaron las aclaraciones y requerimientos de información: desde cuentas CLABE mal capturadas hasta discrepancias entre el titular que solicita la devolución y quien realizó el pago. Uno de los motivos recurrentes se concentra en gastos médicos: si se liquidan en efectivo, o si el cargo electrónico no corresponde al contribuyente que pretende deducir, la deducción puede no proceder y el saldo a favor se reduce o se detiene hasta aclaración.
Este endurecimiento ocurre en un contexto de finanzas públicas presionadas por mayores necesidades de gasto, el costo financiero de la deuda y una agenda de vigilancia fiscal que busca sostener la recaudación sin crear nuevos impuestos generalizados. Para Hacienda, cerrar espacios de simulación —incluidas facturas sin sustancia económica— se vuelve un componente central para proteger ingresos tributarios. Para los contribuyentes cumplidos, el mensaje es otro: la evidencia documental y la congruencia de datos pesan cada vez más.
Materialidad y “pruebas extra”: la nueva normalidad para deducir
El foco ya no está únicamente en “tener la factura”, sino en acreditar la materialidad de la operación: que el servicio se prestó o el bien se entregó efectivamente. En términos prácticos, especialistas fiscales advierten que el SAT está más dispuesto a pedir elementos complementarios cuando detecta inconsistencias, patrones atípicos o proveedores de riesgo. En algunos casos, además del CFDI, pueden volverse relevantes expedientes médicos (diagnósticos, estudios), evidencia de prestación (bitácoras, correos, confirmaciones), y cualquier respaldo que conecte el gasto con el contribuyente y con el medio de pago permitido. Este giro eleva costos de cumplimiento —tiempo, orden documental, asesoría contable—, pero también busca reducir devoluciones improcedentes y operaciones simuladas que erosionan la base tributaria.
De cara a la Declaración Anual de personas físicas correspondiente al ejercicio 2025, la expectativa en el sector contable es que continúen revisiones finas y que los canales de atención para aclaraciones cobren mayor relevancia. En particular, el SAT ha reforzado esquemas de apoyo presencial para resolver incidencias que van desde errores de captura hasta deducciones rechazadas por incumplir requisitos formales, lo que puede ayudar a destrabar devoluciones cuando el contribuyente cuenta con documentación completa.
En el corto plazo, un efecto probable es que el flujo de devoluciones sea más heterogéneo: contribuyentes con información consistente y pagos electrónicos plenamente trazables podrían mantener procesos relativamente ágiles, mientras que perfiles con deducciones sensibles (salud, honorarios, colegiaturas, donativos) o con CFDI inconsistentes enfrentarán más “pausas” por aclaración. En paralelo, la mayor sofisticación en analítica de datos del SAT —apoyada en facturación electrónica, declaraciones prellenadas y cruces con terceros— seguirá empujando a una fiscalización más focalizada.
En perspectiva, el endurecimiento de devoluciones refleja un reequilibrio entre facilitar saldos a favor y blindar la recaudación ante riesgos de simulación. La señal para el contribuyente es clara: además de cumplir, hay que poder demostrar con trazabilidad y evidencia suficiente que cada deducción es procedente.




