México y Canadá buscan relanzar su relación económica con una agenda de inversión en sectores de alto valor

11:48 16/02/2026 - PesoMXN.com
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México y Canadá buscan relanzar su relación económica con una agenda de inversión en sectores de alto valor

México y Canadá apuestan por ampliar inversiones y comercio en tecnología, manufactura avanzada y minerales críticos con miles de reuniones empresariales.

México y Canadá arrancaron una ofensiva para profundizar su relación económica con un foco más claro en sectores de alto valor agregado, en un momento en que la reconfiguración de cadenas de suministro, la política industrial en Norteamérica y la volatilidad global están reordenando decisiones de inversión. El encuentro de alrededor de 400 empresas de ambos países —con una meta cercana a 2,000 reuniones de negocios— busca traducir afinidades comerciales de décadas en proyectos concretos en industria avanzada, tecnologías emergentes y proveeduría estratégica.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, planteó que el objetivo no es solo incrementar el intercambio, sino abrir una “nueva etapa” en campos donde la relación bilateral ha estado por debajo de su potencial. El ministro canadiense Dominique LeBlanc, al encabezar la comitiva empresarial en México, subrayó el tamaño del diálogo corporativo como un indicador de urgencia: identificar oportunidades que resistan el entorno incierto, con mayor diversificación y una integración más profunda.

La estrategia se ancla en áreas como farmacéutica, aeronáutica, industria espacial y manufactura avanzada, además de proyectos vinculados con robótica, drones, Inteligencia Artificial, vacunas y nuevas tecnologías médicas. Para México, este giro conecta con retos estructurales: elevar el contenido nacional, mejorar productividad y escalar desde la maquila hacia etapas de diseño, ingeniería, certificación y servicios de alto valor, especialmente en regiones donde la inversión se enfrenta a restricciones de energía, agua, logística y capital humano especializado.

El planteamiento también se inserta en el contexto de Norteamérica como plataforma productiva. Con Estados Unidos como principal mercado de exportación mexicana, la coordinación con Canadá cobra relevancia para fortalecer cadenas regionales, elevar estándares y mejorar resiliencia logística. A la vez, México busca atraer inversión y tecnología sin perder de vista las exigencias de cumplimiento regulatorio, trazabilidad y sostenibilidad que se han vuelto comunes en proyectos de gran escala.

Minerales críticos y el reto de pasar de proveedor a procesador

Uno de los ejes con mayor potencial —y también con más complejidad— es el de minerales críticos. Canadá aporta experiencia minera, financiamiento y capacidades de refinación, mientras México intenta dejar de ser únicamente proveedor de materia prima para avanzar hacia el procesamiento y la manufactura vinculada. El reto no es menor: para detonar valor agregado se requieren certidumbre regulatoria, permisos, infraestructura, energía competitiva, así como estándares ambientales y sociales que permitan integrarse a cadenas globales, particularmente en industrias que demandan trazabilidad y cumplimiento en origen.

Si la cooperación avanza, el impacto podría sentirse más allá de la minería. La disponibilidad de insumos procesados y confiables puede influir en decisiones de inversión en manufactura avanzada, electrónica, componentes industriales y sectores vinculados con transición energética. Para México, el beneficio potencial se concentraría en empleo mejor pagado y transferencia tecnológica, aunque condicionado a la capacidad de desarrollar proveedores locales, fortalecer formación técnica y resolver cuellos de botella logísticos.

En el plano operativo, se anticipa una visita recíproca de la delegación mexicana a Canadá y la presentación de un plan de acción bilateral durante el segundo semestre, con prioridades para los próximos años. En paralelo, se colocaron en la agenda temas de infraestructura, puertos y seguridad de cadenas de suministro, áreas que se han vuelto determinantes en la evaluación de riesgos para proyectos transfronterizos.

Un elemento destacado es la intención de equilibrar el flujo de capital: además de inversión canadiense en México, se perfila una inversión relevante de una empresa mexicana en Quebec. De concretarse, sería una señal de madurez en la relación bilateral, al mostrar que el vínculo puede ser de doble vía y no solo receptor de capital, con implicaciones para la expansión internacional de firmas mexicanas y para la creación de redes corporativas más integradas en Norteamérica.

La conversación también tocó asuntos sensibles como la seguridad y el combate al tráfico de armas hacia México. Aunque no es un tema estrictamente comercial, incide en costos logísticos, continuidad operativa y percepción de riesgo, factores que pesan cada vez más en modelos de inversión, seguros, financiamiento y decisiones de localización industrial.

En conjunto, el relanzamiento con Canadá apunta a una narrativa clara: México quiere aprovechar la ventana de reacomodo productivo global para atraer y generar proyectos con mayor contenido tecnológico. El éxito, sin embargo, dependerá de convertir reuniones empresariales en contratos, de alinear políticas públicas con necesidades de infraestructura y energía, y de sostener reglas claras que permitan planes multianuales en sectores intensivos en capital.

En perspectiva, la apuesta bilateral puede fortalecer la posición de México en Norteamérica si logra traducirse en capacidades productivas y de procesamiento con valor agregado, al tiempo que reduce vulnerabilidades en suministros estratégicos. El siguiente termómetro será la calidad de los proyectos anunciados y su velocidad de ejecución.

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