México sostiene su avance exportador en Norteamérica pese a mayores aranceles efectivos; Canadá resiente energía y volatilidad

13:11 05/02/2026 - PesoMXN.com
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México sostiene su avance exportador en Norteamérica pese a mayores aranceles efectivos; Canadá resiente energía y volatilidad

En plena recomposición del comercio regional bajo el T-MEC, México logró mantener el paso en el mercado más importante del mundo aun con una carga arancelaria efectiva mayor a la de su socio norteño. Entre enero y noviembre de 2025, las importaciones de Estados Unidos desde México ascendieron a 492,513 millones de dólares, un incremento de 6% anual, mientras que las compras desde Canadá retrocedieron 7% a 351,186 millones, de acuerdo con el Departamento de Comercio estadounidense. El contraste es relevante porque, según estimaciones del Penn-Wharton Budget Model, México enfrentó entre marzo y octubre una tasa arancelaria efectiva de 3.8% a 4.7%, por arriba del rango de 1.8% a 3.7% observado para Canadá.

La “tasa arancelaria efectiva” —lo que realmente se paga en aduana y no solo lo anunciado— se convirtió en un termómetro más fiel del costo de la incertidumbre comercial. En 2025, los episodios vinculados a presiones de Washington por temas de migración y fentanilo, instrumentados vía la IEEPA, empujaron a ambos socios a reforzar el uso del T-MEC como paraguas legal. En ese proceso, el cumplimiento de reglas de origen y disposiciones del tratado escaló con fuerza: México pasó de niveles cercanos a 45% a inicios de año a rangos próximos a 90% hacia octubre; Canadá siguió una trayectoria similar, aunque partiendo de un umbral más bajo.

Más allá de los aranceles, la composición exportadora explica buena parte del diferencial. Las compras estadounidenses ligadas al sector automotriz perdieron impulso para ambos países, en un año marcado por ajustes de inventarios, tasas de interés aún elevadas y una demanda más selectiva de bienes duraderos. Sin embargo, México compensó con un repunte notable en envíos de tecnologías avanzadas y manufacturas vinculadas a electrónica, equipo eléctrico, dispositivos y maquinaria, rubros donde la integración productiva con el cinturón industrial de Norteamérica y la relocalización (nearshoring) han ganado terreno.

Canadá, en cambio, mantuvo una mayor dependencia de energía y materias primas. Esa especialización lo hizo más sensible al ciclo de precios: las importaciones estadounidenses de crudo canadiense cayeron alrededor de 20% en 2025, un ajuste asociado principalmente al descenso del precio internacional del petróleo más que al efecto directo de los aranceles. En términos prácticos, cuando el componente energético domina, la factura comercial puede moverse más por cotizaciones globales que por ventajas logísticas o de manufactura.

Para México, el desempeño ocurre en un contexto macro que combina fortalezas y tensiones. Por un lado, el país se consolidó como uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos, con una plataforma manufacturera que se beneficia de cercanía geográfica, redes de proveeduría y tiempos de entrega competitivos. Por otro, persisten cuellos de botella internos: disponibilidad y costo de energía, estrés hídrico en corredores industriales, seguridad en rutas logísticas y capacidad limitada de infraestructura fronteriza. Aun así, el flujo exportador se sostuvo, apoyado también por el dinamismo de la inversión extranjera directa en sectores como autopartes, electrónica, aeroespacial y dispositivos médicos.

Un elemento adicional fue el tipo de cambio. La Secretaría de Hacienda destacó que el peso mostró resiliencia y cerró 2025 con una apreciación importante frente al dólar. Un peso fuerte suele restar competitividad-precio a las exportaciones, al encarecerlas en moneda extranjera. El hecho de que los envíos se mantuvieran sugiere que, para una parte creciente de la canasta exportadora, pesan más la integración de cadenas de suministro, la especialización y la capacidad de respuesta que el puro factor cambiario. En paralelo, la postura monetaria restrictiva de Banxico —orientada a anclar expectativas de inflación— también influyó en el atractivo relativo de activos en pesos, un canal que tiende a fortalecer la moneda cuando el apetito global por riesgo lo permite.

Desde el ángulo político, el estilo de gestión comercial también contó. La administración de Claudia Sheinbaum, con Marcelo Ebrard en la interlocución económica, optó por privilegiar la negociación técnica y la coordinación discreta con Washington, buscando reducir fricciones públicas en un entorno donde los anuncios de política comercial se han vuelto más frecuentes y, a veces, impredecibles. Del lado canadiense, episodios de tensión y posturas más frontales aumentaron la percepción de riesgo para exportadores, en un año donde la amenaza de medidas sectoriales elevó la demanda por coberturas, reconfiguración de contratos y acumulación preventiva de inventarios.

Hacia 2026, el principal reto para México será sostener el crecimiento exportador sin depender únicamente de la coyuntura. La continuidad del nearshoring estará condicionada por infraestructura eléctrica, permisos, certidumbre regulatoria, seguridad y la capacidad de formar capital humano técnico. A la vez, una agenda industrial más activa en Estados Unidos —incluyendo incentivos, reglas de contenido regional y revisiones de cumplimiento— podría elevar los costos administrativos para empresas mexicanas, pero también abrir oportunidades si el país escala en contenido nacional y sofisticación tecnológica. En ese equilibrio, la fortaleza del T-MEC como marco de certidumbre seguirá siendo determinante, especialmente ante un ciclo político estadounidense que tiende a endurecer el discurso comercial.

En síntesis, 2025 dejó una señal clara: aun con mayores aranceles efectivos, México sostuvo su avance en el mercado estadounidense gracias a una canasta exportadora más manufacturera y tecnológicamente integrada, mientras Canadá resintió su mayor exposición a energía y a la volatilidad de precios. El siguiente paso será convertir esa ventaja coyuntural en competitividad estructural, cerrando brechas de infraestructura y certidumbre para que la integración regional no dependa solo del entorno externo.

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