El PIB de México cerró 2025 con una revisión al alza, pero confirma un año de crecimiento débil

07:52 23/02/2026 - PesoMXN.com
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El PIB de México cerró 2025 con una revisión al alza, pero confirma un año de crecimiento débil

La economía repuntó al final de 2025, aunque el avance anual fue modesto y dejó al descubierto la fragilidad de la industria.

La economía mexicana terminó 2025 con un desempeño ligeramente mejor al previsto inicialmente, luego de que el Inegi ajustó al alza la variación anual del Producto Interno Bruto (PIB) del cuarto trimestre. La revisión llevó el crecimiento de 1.6% a 1.8% anual, un cambio que mejora el cierre del año, pero que no modifica el diagnóstico principal: México atravesó un periodo de bajo dinamismo, con un avance acumulado de apenas 0.8% respecto a 2024.

En el comparativo trimestral y con cifras desestacionalizadas, el PIB avanzó 0.9% frente al tercer trimestre, cuando la actividad se había contraído -0.1%. El dato sugiere un “rebote técnico” hacia el cierre de año y una menor fragilidad de la demanda interna de la que se anticipaba meses atrás, en un contexto de desaceleración global y de condiciones financieras todavía restrictivas.

Detrás del mejor cierre pesó un diciembre más sólido: el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) reportó un crecimiento anual de 3.3% ese mes, por encima del consenso de mercado. En cifras ajustadas por estacionalidad, el avance fue de 2.4% anual y 0.4% mensual, un desempeño que ayudó a explicar por qué el PIB trimestral terminó siendo revisado al alza.

Sin embargo, la fotografía del año completo muestra un crecimiento limitado. El resultado de 2025 se ubicó entre los más bajos desde la pandemia, reflejando que la economía perdió tracción conforme se moderó el impulso posterior a la reapertura y se mantuvo la cautela en inversión privada, particularmente en sectores intensivos en capital.

Por el lado de la oferta, las actividades terciarias —comercio y servicios— crecieron 2.1% anual en el cuarto trimestre, convirtiéndose en el principal soporte del desempeño agregado. Las primarias avanzaron 7.8%, en línea con una mejor aportación del sector agropecuario. En contraste, las actividades secundarias apenas aumentaron 0.3%, evidenciando la debilidad industrial, especialmente en manufactura y minería, ramas sensibles al ciclo externo y a la inversión.

Esta combinación de servicios resistentes con industria frágil es consistente con lo observado en otros episodios de desaceleración: el consumo y ciertos servicios suelen sostener la actividad en el corto plazo, mientras la inversión y la producción industrial acusan con mayor fuerza el encarecimiento del financiamiento y la incertidumbre sobre la demanda futura.

Industria, inversión y el reto de convertir el “nearshoring” en crecimiento sostenido

El escaso avance de las actividades secundarias durante 2025 reabre la discusión sobre el principal cuello de botella para crecer: inversión productiva e infraestructura. Si bien México ha figurado en los mapas de relocalización de cadenas (“nearshoring”) por su integración manufacturera con Norteamérica, el aterrizaje de proyectos depende de factores concretos como disponibilidad de energía, agua, transporte y certidumbre regulatoria. La industria suele ser el canal natural para materializar estas oportunidades, pero el dato de cierre sugiere que, sin condiciones habilitantes, el impulso puede quedarse en anuncios o en impactos focalizados, sin arrastrar al conjunto de la economía.

En el frente interno, el consumo ha mostrado resiliencia en años recientes, apoyado por el mercado laboral y por aumentos al salario mínimo, aunque con diferencias regionales y sectoriales. Hacia adelante, el ritmo de la actividad dependerá de si la inversión logra recuperar terreno y si la industria se beneficia de una mayor demanda externa, particularmente desde Estados Unidos, además de una normalización gradual de costos financieros en la medida en que la inflación converja y la política monetaria tenga margen para relajarse.

Para 2026, el balance de riesgos sigue inclinado a un crecimiento moderado: por un lado, persisten oportunidades de integración manufacturera y de expansión en servicios; por otro, pesan los rezagos de infraestructura, la volatilidad del entorno externo y la necesidad de elevar productividad. En este contexto, las cifras revisadas del cuarto trimestre apuntan a un cierre menos débil de lo pensado, pero también subrayan que el desafío estructural sigue siendo acelerar el potencial de crecimiento más allá de rebotes de corto plazo.

En suma, la revisión al alza del PIB mejora el tono del cierre de 2025 y confirma un impulso inesperado en diciembre, aunque el resultado anual de 0.8% mantiene la lectura de estancamiento relativo: servicios y agro sostuvieron el avance, mientras la industria continuó como el eslabón más vulnerable.

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