Banxico minimiza el golpe inflacionario del IEPS y ve efecto acotado; Heath advierte riesgos al alza

12:54 19/02/2026 - PesoMXN.com
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Banxico minimiza el golpe inflacionario del IEPS y ve efecto acotado; Heath advierte riesgos al alza

El banco central prevé que el repunte por IEPS y aranceles sea focalizado, pero dentro de la Junta piden cautela por la persistencia inflacionaria.

El Banco de México (Banxico) estima que el repunte de la inflación observado al inicio de 2026 —vinculado al ajuste del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en productos como bebidas azucaradas y cigarros, así como a cambios arancelarios— tendrá un impacto reducido y concentrado en ciertos bienes, sin convertirse necesariamente en una presión generalizada sobre los precios.

En su más reciente minuta de política monetaria, la institución subrayó que la debilidad de la actividad económica y la apreciación del peso mexicano han operado como amortiguadores, al limitar el traspaso de los choques de costos hacia el consumidor final. En enero, la inflación general se ubicó en 3.79%, mientras que la inflación subyacente —la que excluye componentes más volátiles y suele considerarse una mejor guía de la tendencia— se colocó en 4.52%, todavía por encima del objetivo permanente de 3% +/- un punto porcentual.

El banco central decidió mantener la tasa de referencia en 7%, en un contexto donde el proceso de desinflación convive con señales de enfriamiento económico y con una composición de precios que sugiere que parte del incremento proviene de ajustes puntuales. Dentro de la Junta, la discusión se centró en si esos choques pueden o no contaminar el comportamiento del resto de la canasta, especialmente a través de “efectos de segundo orden” (cuando un incremento puntual se generaliza vía salarios, servicios o cadenas de precios).

De acuerdo con el análisis de la Junta, el aumento del IEPS para refrescos, bebidas energéticas, jugos y néctares envasados, así como para cigarros, equivaldría aproximadamente a 5% del precio promedio observado hacia el cierre de 2025, lo que acota el tamaño del impacto directo. La mayoría de los integrantes también señaló que el repunte de mercancías alimenticias registrado en la primera quincena de enero estuvo asociado a esos cambios tributarios.

En paralelo, Banxico mencionó que la entrada en vigor de aranceles para países sin acuerdo comercial con México, en caso de materializarse con mayor fuerza, operaría mediante mecanismos similares al “traspaso incompleto” del tipo de cambio: es decir, no todo el incremento en costos se traduce automáticamente en precios finales. Hasta ahora, apuntó la Junta, las lecturas de inflación de inicios de año no han mostrado un efecto claro y persistente atribuible a estas medidas, aunque persiste incertidumbre sobre su magnitud y temporalidad.

Tipo de cambio, T-MEC y el equilibrio entre inflación y crecimiento

Un elemento que Banxico colocó en el centro de su lectura es el comportamiento del peso. La apreciación cambiaria ayuda a contener presiones importadas —por ejemplo, en insumos, bienes duraderos y parte de alimentos procesados—, lo que puede moderar el impacto de ajustes fiscales o arancelarios. No obstante, dentro de la Junta se planteó que el tipo de cambio también enfrenta riesgos: la futura revisión del T-MEC podría elevar episodios de volatilidad financiera, y una corrección del dólar estadounidense a nivel global podría modificar el balance de flujos hacia economías emergentes como México. En un entorno donde el crecimiento luce frágil, cualquier deterioro abrupto del tipo de cambio elevaría el costo de lograr la convergencia inflacionaria, al presionar precios sin aportar necesariamente mayor dinamismo a la demanda interna.

La discusión no es menor porque la economía mexicana llega a 2026 con retos que tienden a amplificar la sensibilidad a choques: una recuperación heterogénea por sectores, un consumo que depende en buena medida del empleo y del crédito, y un componente de servicios que suele mostrar persistencia inflacionaria. A esto se suma que el canal fiscal —como el IEPS— puede mejorar la recaudación y desincentivar consumos específicos, pero también afecta precios al consumidor en el corto plazo y, si coincide con otros ajustes de costos, complica la lectura de la inflación para hogares y negocios.

En este marco, el subgobernador Jonathan Heath se desmarcó del tono del comunicado, aun cuando votó con el resto de la Junta para mantener la tasa. Heath argumentó que no debe subestimarse el deterioro de la dinámica inflacionaria y señaló que los riesgos se inclinan al alza, entre otros motivos por el amplio error de pronóstico observado el año previo. También subrayó que la duración de los efectos de ajustes fiscales es incierta y puede presentar rezagos, por lo que, en su opinión, el mensaje del banco central debe ser más enfático en cuanto a vigilancia y oportunidad de cualquier ajuste futuro.

El matiz es relevante para el mercado: mientras una parte de la comunicación sugiere que, si no aparecen efectos de segundo orden, podría reanudarse un ciclo de recortes, la postura de cautela enfatiza que la credibilidad del proceso desinflacionario depende tanto de la trayectoria efectiva de precios como de la consistencia entre pronósticos y resultados. En México, además, la inflación subyacente tiende a reaccionar con rezago, lo que obliga a calibrar decisiones con horizonte de varios trimestres.

En síntesis, Banxico reconoce un repunte inflacionario explicado por medidas específicas —como el IEPS— y mantiene que su efecto debe ser acotado, apoyado por un entorno de demanda moderada y un peso fuerte. Sin embargo, la discusión interna refleja que el principal reto es evitar que choques puntuales se vuelvan persistentes, especialmente en un año donde el balance entre inflación, crecimiento y estabilidad cambiaria dependerá también de factores externos como el T-MEC y la evolución del dólar estadounidense.

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