Cetes bajan su premio real mientras la inflación repunta: señales mixtas para el ahorro en México

14:25 24/02/2026 - PesoMXN.com
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Cetes bajan su premio real mientras la inflación repunta: señales mixtas para el ahorro en México

La caída gradual en los rendimientos de los Cetes, frente a una inflación que vuelve a acelerar, estrecha el margen real para el ahorrador y reabre el debate sobre plazos y estrategia.

El cierre de febrero dejó una fotografía con matices para quienes colocan su dinero en deuda gubernamental: los rendimientos de los Certificados de la Tesorería (Cetes) mantuvieron una trayectoria de ajuste a la baja en varios plazos, mientras que la inflación mostró un repunte que vuelve más estrecha la ganancia real de estas inversiones. El fenómeno ocurre en un momento en el que el mercado sigue recalibrando expectativas tras los más recientes movimientos de política monetaria del Banco de México (Banxico).

En la primera quincena de febrero, la inflación general anual se ubicó en 3.92%, dentro del rango compatible con el objetivo de estabilidad de precios, pero por encima de lecturas previas. En paralelo, el “premio” que ofrecen los Cetes respecto del aumento de precios se ha ido reduciendo: aunque siguen otorgando rendimientos nominales superiores a la inflación, el colchón real ya no luce tan holgado como el observado cuando la desinflación era más marcada.

Los Cetes —instrumentos de referencia para el ahorro conservador— se colocan a descuento: el inversionista paga hoy menos de su valor nominal (10 pesos por título) y al vencimiento recibe el total; esa diferencia es el rendimiento. En el tramo corto, el Cete a 28 días rondó 6.83% anual; a 91 días, cerca de 7.05%; y en plazos mayores se observaron niveles alrededor de 7% a 7.5% en las referencias disponibles. Más allá de la cifra puntual, la señal relevante es la tendencia: el mercado está incorporando que las tasas podrían seguir normalizándose conforme la inflación converja, aunque con episodios de volatilidad.

Para las finanzas personales, el punto clave es distinguir entre rendimiento nominal y rendimiento real. Una forma práctica de aproximar el rendimiento real es restar la inflación anual al rendimiento del instrumento. Con una inflación cercana a 4%, un Cete de 6.8% ofrece un diferencial real aproximado de poco menos de 3 puntos porcentuales antes de impuestos y sin considerar reinversión; si la inflación repunta o el rendimiento baja, ese diferencial se reduce.

Qué está moviendo la curva: inflación, expectativas y el costo del dinero

La combinación de rendimientos descendentes y una inflación que se resiste a caer en línea recta suele responder a un ajuste de expectativas: los participantes del mercado valoran que Banxico mantenga una postura restrictiva el tiempo necesario, pero también anticipan que, en la medida en que la inflación subyacente continúe desacelerando, el banco central tendría espacio para relajar gradualmente la tasa. En México, ese equilibrio es especialmente sensible a choques en energéticos y alimentos, a la estacionalidad de servicios y a la dinámica salarial, que en los últimos años ha mostrado incrementos relevantes y puede trasladarse a precios si no viene acompañada de mejoras de productividad.

Además, el contexto fiscal y de crecimiento incide en la percepción de riesgo y, por extensión, en el nivel de tasas al que se financia el gobierno. En 2026, el mercado sigue atento a la trayectoria del déficit, a los planes de consolidación y a la composición del gasto público, factores que pueden influir en el apetito por instrumentos gubernamentales y en la forma de la curva de rendimientos. En el corto plazo, la deuda en pesos mantiene un papel central como activo de bajo riesgo para el inversionista local, pero su atractivo relativo depende cada vez más de cuánto “gana” el ahorrador por encima de la inflación.

Para el pequeño inversionista, las implicaciones son claras: si el objetivo es liquidez, los plazos cortos permiten reinvertir con rapidez ante cambios en tasas; si se busca fijar rendimiento, plazos más largos pueden ofrecer estabilidad, aunque con el costo de quedar “amarrado” si las condiciones mejoran después. En un entorno de desinflación intermitente, la diversificación por plazos —escalonando vencimientos— suele ayudar a equilibrar flexibilidad y tasa.

Hacia adelante, el balance de riesgos no está cerrado. Si la inflación vuelve a ceder en los próximos meses, los rendimientos podrían seguir ajustándose gradualmente; si aparecen presiones adicionales —por choques de oferta, costos logísticos o presiones en servicios—, el recorte de tasas podría ser más cauteloso y la curva podría estabilizarse o incluso repuntar en ciertos tramos. Para el ahorrador, esto refuerza la importancia de evaluar la tasa real esperada y no solo la nominal.

En síntesis, los Cetes continúan siendo un termómetro del costo del dinero en México y una alternativa defensiva para preservar poder adquisitivo, pero el repunte inflacionario y la baja paulatina de rendimientos reducen el margen real; la decisión entre plazos y reinversión será cada vez más relevante en 2026.

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