Hacienda y Economía relanzan Fondo de Fondos para llevar capital a tecnológicas mexicanas
La nueva convocatoria busca conectar startups y empresas tecnológicas con capital público-privado para acelerar su escalamiento en sectores estratégicos.
El gobierno federal presentó la convocatoria del Programa Proyectos Ciudadanos, dentro de la plataforma Impulsora de Innovación México, con la que busca acercar a empresas mexicanas de base tecnológica —en fase de validación o escalamiento— a fuentes de financiamiento y capital mediante el relanzamiento del Fondo de Fondos, un vehículo que combina recursos públicos y privados.
De acuerdo con lo expuesto en la presentación, el Fondo de Fondos se reactiva tras una capitalización de 4,000 millones de pesos por parte de Nafin-Bancomext. La expectativa oficial es que el mecanismo “multiplique” cada peso invertido entre cinco y 19 veces, al movilizar coinversión privada hacia proyectos con potencial de alto valor agregado. El planteamiento se inserta en un momento en el que México compite por atraer inversiones intensivas en tecnología, al tiempo que enfrenta una restricción estructural: el acceso limitado a capital de riesgo y financiamiento para etapas tempranas y de crecimiento.
La convocatoria establece un proceso institucional con filtros de cumplimiento jurídico y normativo, evaluación por un comité especializado y, posteriormente, el análisis y la debida diligencia para determinar una decisión de inversión bajo términos de mercado. En la práctica, el diseño busca reducir la asimetría de información entre emprendedores e inversionistas y elevar los estándares de selección, algo clave para detonar coinversión y evitar que el financiamiento público termine sustituyendo capital privado.
Entre los sectores priorizados se incluyen inteligencia artificial y datos avanzados; semiconductores y electrónica avanzada; energías limpias y almacenamiento; salud y biotecnología; agua, alimentos y agroinnovación; manufactura avanzada y robótica; tecnologías de seguridad; movilidad y transporte inteligente; telecomunicaciones y conectividad; así como ciberseguridad y sistemas críticos. La convocatoria estará abierta del 25 de febrero al 30 de abril de 2026.
En la presentación, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, planteó que la instrucción es atender el “cuello de botella” de capital para empresas innovadoras que ya cuentan con desarrollos probados, pero requieren financiamiento para llegar a mercado, expandir capacidad o competir a escala internacional. Por su parte, Hacienda subrayó que el objetivo de fondo es elevar el valor agregado nacional contenido en las exportaciones, un punto sensible en la discusión económica sobre cómo convertir el papel de México en manufactura y ensamble en un mayor “contenido local” y, con ello, en mayor crecimiento potencial.
Contenido nacional, nearshoring y la carrera por subir en la cadena de valor
El impulso a empresas tecnológicas se cruza con la agenda de integración regional que México ha capitalizado con el nearshoring, particularmente en el corredor manufacturero del norte y el Bajío. Aun con el dinamismo exportador, una parte importante del valor de los bienes que cruzan la frontera incorpora insumos importados; por eso, aumentar el contenido nacional implica desarrollar proveeduría más sofisticada, ingeniería local y propiedad intelectual, además de fortalecer capacidades en electrónica, automatización, datos y control industrial. En ese contexto, un Fondo de Fondos puede funcionar como “puente” entre investigación aplicada, emprendimiento y cadenas de suministro, siempre que logre articularse con compras industriales, certificaciones, talento especializado y un entorno regulatorio que incentive la inversión de largo plazo.
En términos macroeconómicos, el anuncio se da con una economía que busca sostener el crecimiento en medio de condiciones financieras todavía restrictivas y una inversión privada que, si bien ha mostrado resiliencia en algunos sectores, mantiene cautela por la incertidumbre global y por el costo del capital. En México, el financiamiento bancario tradicional suele ser menos accesible para empresas jóvenes sin historial de flujos estables, mientras que el capital emprendedor se concentra en pocas plazas y tickets; por ello, instrumentos que movilicen coinversión y profesionalicen el análisis pueden ampliar el abanico de opciones, aunque su efectividad dependerá de gobernanza, transparencia, tiempos de ejecución y capacidad de acompañamiento.
También hay implicaciones laborales y regionales. La promesa de crear empleo formal a cinco años apunta a un objetivo deseable en un mercado de trabajo que ha mostrado fortaleza, pero que enfrenta el reto de elevar productividad. Los empleos generados por sectores tecnológicos tienden a requerir habilidades más especializadas y, en general, pagan mejor; sin embargo, para que el impacto sea amplio se necesita coordinación con universidades, centros de capacitación y programas de certificación, además de facilitar que empresas fuera de las grandes ciudades puedan acceder al pipeline de inversión.
Hacia adelante, el principal termómetro será la calidad del portafolio: cuántos proyectos pasan de la postulación a la inversión efectiva, qué proporción logra escalar ventas, exportar o integrarse como proveedores de industrias establecidas, y qué tanto capital privado acompaña cada etapa. La consistencia de estos resultados será la que determine si el relanzamiento del Fondo de Fondos se traduce en más innovación aplicada y mayor contenido nacional, o si se queda en un esfuerzo de alcance limitado.
En síntesis, la convocatoria abre una ruta para conectar empresas tecnológicas mexicanas con capital bajo un esquema público-privado; su éxito dependerá de ejecución, coinversión real y de que el financiamiento se traduzca en productividad, proveeduría local y competitividad exportadora.




