Banxico hace una pausa y deja la tasa en 7%: inflación, tipo de cambio y crecimiento débil marcan el tono de 2026

13:02 05/02/2026 - PesoMXN.com
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Banco de México (Banxico) decidió mantener sin cambios su tasa de referencia en 7%, en una votación unánime que confirma un giro hacia la cautela tras el prolongado ciclo de recortes que comenzó en 2024. La decisión, ampliamente anticipada por analistas, llega en un momento en el que la desinflación continúa, pero enfrenta “ruidos” de corto plazo derivados de ajustes fiscales y de una actividad económica que no termina de tomar tracción.

El banco central justificó la pausa por la necesidad de seguir evaluando el panorama inflacionario y el impacto de cambios tributarios aplicados al arranque del año, particularmente en bienes gravados con IEPS. En sus estimaciones, Banxico ajustó el horizonte de convergencia hacia la meta de 3% y reforzó el mensaje de que el camino de la política monetaria dependerá de la evidencia: inflación subyacente, expectativas, condiciones de holgura y el balance de riesgos, incluyendo el comportamiento del tipo de cambio.

La pausa ocurre después de 12 recortes consecutivos que llevaron la tasa desde niveles cercanos a 11% (en el inicio del ciclo) hasta el 7% actual, reflejando el avance que ha tenido la inflación desde los máximos de 2022-2023. Sin embargo, el episodio reciente de repunte inflacionario en la primera quincena de enero —asociado a actualizaciones impositivas— recordó que el proceso desinflacionario no es lineal y que algunos choques pueden contaminar el corto plazo, aunque típicamente se consideran de una sola vez.

En el mercado, la discusión se ha movido de “cuánto recortar” a “cuándo reanudar” y “a qué ritmo”. Encuestas entre instituciones financieras apuntan a que el banco central aún podría realizar ajustes adicionales a lo largo del año, pero el espacio para recortar luce más acotado si la inflación se mantiene por arriba del objetivo o si se deterioran las expectativas. Además, el diferencial de tasas frente a Estados Unidos —clave para los flujos de cartera hacia deuda local— seguirá siendo un elemento que Banxico y los inversionistas monitorean, especialmente si la Reserva Federal mantiene una postura restrictiva por más tiempo del esperado.

El tipo de cambio es otro componente central del rompecabezas. Un peso relativamente firme ayuda a contener presiones en mercancías importadas, pero también vuelve más sensible el mercado a episodios de aversión al riesgo global, a la volatilidad por datos económicos en EE. UU. y a eventos geopolíticos que mueven el apetito por activos emergentes. Para México, el canal financiero convive con factores internos: la trayectoria de las finanzas públicas, el ritmo de inversión privada, y el desempeño de sectores exportadores vinculados a la economía estadounidense.

Del lado real de la economía, Banxico reconoció debilidad en la actividad. En los últimos trimestres, el crecimiento se ha visto limitado por una moderación del consumo, condiciones financieras todavía restrictivas y una inversión que, aunque apoyada por el fenómeno de relocalización (“nearshoring”), enfrenta cuellos de botella: infraestructura energética, disponibilidad de agua, logística y certidumbre regulatoria. En este contexto, una tasa en 7% mantiene una postura monetaria restrictiva, pero reduce gradualmente la carga financiera sobre hogares y empresas en comparación con los máximos de 2023-2024.

Hacia adelante, el banco central también vigila riesgos puntuales para servicios, como repuntes estacionales de demanda en turismo y entretenimiento, además de presiones en precios agropecuarios por clima. Si bien algunos analistas anticipan un incremento transitorio en ciertos servicios durante el verano —por eventos internacionales que elevan ocupación hotelera y consumo fuera del hogar—, el punto fino será si esos aumentos se filtran a la inflación subyacente o se quedan como movimientos temporales y reversibles.

Para el crédito, la señal es mixta: mantener la tasa corta la inercia de abaratamiento, pero un nivel de 7% sigue siendo menor al observado en la fase más restrictiva del ciclo. Esto importa para hipotecas, crédito al consumo y financiamiento empresarial, donde el traspaso de tasas tiende a ser gradual. Para las finanzas públicas, un costo financiero más estable puede dar algo de previsibilidad, aunque el nivel de tasas aún implica una factura relevante para el servicio de la deuda, en un entorno donde el margen fiscal es más estrecho.

En suma, la pausa de Banxico es un recordatorio de que la última milla hacia 3% suele ser la más compleja: la inflación baja, pero no al mismo ritmo en todos sus componentes, mientras la economía se desacelera sin colapsar y el entorno externo sigue cargado de incertidumbre. El banco central parece apostar por preservar credibilidad y flexibilidad: esperar datos, evitar señales prematuras y retomar recortes solo si la trayectoria inflacionaria confirma que el avance es sostenible.

Observación final: con la tasa en 7%, Banxico privilegia la prudencia ante choques fiscales y un panorama externo dominado por EE. UU., mientras el mercado sigue anticipando recortes graduales. El balance entre inflación aún sensible y crecimiento débil será el factor decisivo para saber si la pausa es breve o el inicio de un tramo más prolongado de estabilidad monetaria.

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