Banca mediana acelera utilidades en México; Covalto, Consubanco y Multiva destacan mientras el G7 se modera

18:00 09/02/2026 - PesoMXN.com
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La banca que opera en México cerró 2025 con un avance cercano a 5% en utilidades netas, al acumular alrededor de 304,400 millones de pesos, en un año marcado por tasas de interés todavía elevadas en buena parte del periodo, una competencia más intensa por clientes y un entorno de crecimiento económico moderado. Dentro de ese desempeño agregado, los bancos medianos fueron los que reportaron el mayor dinamismo, con crecimientos de doble dígito, liderados por Covalto, Consubanco y Multiva, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

El repunte de estas instituciones ocurre en un momento en el que el sistema financiero busca equilibrar tres fuerzas: el costo del dinero —aún condicionado por la política monetaria de Banco de México—, la demanda de crédito de empresas y hogares que se ha vuelto más selectiva tras el ciclo inflacionario reciente, y la necesidad de invertir en tecnología y cumplimiento regulatorio. En ese marco, la rentabilidad ha tendido a concentrarse en modelos de negocio con nichos claros y capacidad de originación eficiente, particularmente en financiamiento especializado.

En el caso de Covalto, enfocada en crédito para pymes, el salto de más de 1,230% en utilidades se explica en buena medida por una base comparativa baja de 2024 y por una estrategia de expansión respaldada por inversionistas institucionales. En un país donde el financiamiento a pequeñas y medianas empresas sigue siendo un cuello de botella —por informalidad, falta de garantías y altos costos de originación—, el desempeño de jugadores especializados sugiere que hay espacio para crecer si se logran procesos de evaluación de riesgo más rápidos, productos más ajustados al flujo de caja y una cobranza eficiente. El reto hacia adelante será sostener ese crecimiento sin deteriorar calidad de cartera, en un entorno donde la morosidad puede repuntar si la actividad económica se enfría.

Consubanco, por su parte, ha destacado por el crecimiento consistente del crédito y márgenes amplios, de acuerdo con evaluaciones de agencias como Fitch. En segmentos como crédito al consumo, nómina y productos dirigidos a clientes con acceso limitado a la banca tradicional, los márgenes suelen ser mayores, pero también lo son los riesgos reputacionales y de cartera. La presión competitiva, el mayor escrutinio regulatorio sobre prácticas de originación y cobranza, y el aumento de alternativas digitales obligarán a estas entidades a reforzar controles internos y transparencia para conservar rentabilidad sin elevar el perfil de riesgo.

Multiva, dirigida por Tamara Caballero, reportó un crecimiento cercano a 49% en utilidades, a 1,403 millones de pesos, en un proceso que la institución atribuye a varios años de saneamiento de cartera y a una colocación más ordenada de crédito. Aunque la compra de un negocio fiduciario amplía el menú de servicios y comisiones, el mercado suele evaluar estos movimientos con cautela: el verdadero impacto depende de la integración operativa, la captación de clientes patrimoniales e institucionales, y la capacidad de convertir esos servicios en ingresos recurrentes sin incrementar costos a un ritmo mayor que los beneficios.

Mientras tanto, los grandes bancos de importancia sistémica —BBVA México, Banorte, Santander, HSBC, Citibanamex, Scotiabank e Inbursa— mostraron un comportamiento más heterogéneo. En 2025, Santander fue el único del grupo con crecimiento de doble dígito (13%), mientras que BBVA, Banorte y HSBC avanzaron a tasas de un dígito. Por montos absolutos, BBVA se mantuvo como el mayor generador de utilidades del sistema, con una cifra cercana a 98,946 millones de pesos, seguido por Banorte con alrededor de 47,380 millones. En contraste, Citibanamex, Inbursa y Scotiabank reportaron caídas en sus ganancias, reflejando una mezcla de menores márgenes, ajustes estratégicos y costos operativos.

La lectura de mercado para 2026 es más compleja: un entorno de competencia más agresiva tiende a estrechar márgenes; al mismo tiempo, la inversión en digitalización —desde ciberseguridad hasta analítica para originación de crédito— eleva gastos en el corto plazo. Además, conforme las tasas de referencia se normalicen, el beneficio que la banca obtuvo por márgenes financieros amplios durante el ciclo restrictivo puede disminuir. En ese sentido, advertencias como las de Moody’s sobre una posible debilitación de la rentabilidad el próximo año se alinean con un escenario donde ganar escala, mejorar eficiencia y diversificar ingresos por comisiones se vuelve más importante que depender del ingreso financiero.

Para los usuarios, estas tendencias podrían traducirse en una mayor segmentación de productos: bancos medianos compitiendo con ofertas especializadas (pymes, consumo o servicios fiduciarios) y grandes bancos reforzando ecosistemas digitales y paquetes integrales. Para el regulador, el desafío será mantener estándares prudenciales homogéneos sin frenar la innovación, especialmente cuando crecen nuevos participantes y modelos de originación basados en datos. En términos macro, la salud de la cartera y la profundidad del crédito seguirán siendo variables clave para el crecimiento, en un país donde el acceso a financiamiento formal todavía es limitado para una parte importante de empresas y familias.

En conjunto, 2025 dejó claro que la banca mexicana no se mueve al mismo ritmo: mientras instituciones medianas lograron aumentos significativos de utilidades por estrategias focalizadas y eficiencia, el bloque sistémico mostró señales de maduración y mayor presión competitiva. Hacia 2026, el desempeño dependerá de cómo se ajusten los márgenes en un ciclo de tasas menos favorable, del control de la morosidad y de la capacidad de sostener inversión tecnológica sin erosionar la rentabilidad.

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