Fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos limita aranceles de Trump y reduce incertidumbre para el comercio con México
La decisión acota el uso de “emergencias” para imponer aranceles y puede estabilizar expectativas para exportadores mexicanos y cadenas regionales.
La Corte Suprema de Estados Unidos resolvió que el expresidente Donald Trump excedió su autoridad al imponer una serie de aranceles que alteraron el comercio global, al concluir que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional no faculta al Ejecutivo para aplicar tarifas de esa naturaleza. El fallo, aprobado por seis votos contra tres, recorta una herramienta que había servido para impulsar objetivos económicos y diplomáticos mediante presiones comerciales.
Para México, cuya economía mantiene una alta integración con la manufactura y el consumo de Estados Unidos, la lectura inmediata es la disminución de un foco de incertidumbre jurídica sobre la política arancelaria estadounidense. Aunque la sentencia no elimina de golpe todos los riesgos de medidas proteccionistas —pues existen otras vías legales para imponer aranceles— sí establece un límite relevante al uso discrecional de “emergencias” como argumento para gravar importaciones.
En un entorno donde las empresas reorganizan cadenas de suministro por costos logísticos, tensiones geopolíticas y búsqueda de resiliencia, México ha ganado atractivo como plataforma exportadora hacia Estados Unidos. La estabilidad regulatoria y la previsibilidad de reglas son componentes críticos de esa narrativa: un marco estadounidense más acotado para aranceles extraordinarios reduce el incentivo de las firmas a posponer inversión, y puede favorecer decisiones de expansión industrial en regiones manufactureras del país.
El impacto económico, sin embargo, dependerá de cómo responda la administración estadounidense y de si el Congreso u otras autoridades comerciales encuentran rutas alternas. En la práctica, el comercio bilateral México-Estados Unidos opera bajo el paraguas del T-MEC, pero sigue expuesto a disputas sectoriales (como las vinculadas a reglas de origen, políticas energéticas o medidas sanitarias) y a acciones defensivas de comercio por industrias específicas.
Implicaciones para el peso y los flujos de inversión
El canal financiero también importa: cuando se eleva el riesgo de aranceles generalizados en Estados Unidos, suele aumentar la aversión al riesgo y se incrementa la volatilidad en monedas emergentes, incluido el peso mexicano. Un freno legal a aranceles amplios puede ayudar a estabilizar expectativas, aunque el tipo de cambio seguirá respondiendo a diferenciales de tasas, datos de inflación y empleo, y a la guía de política monetaria en ambos países. En México, la postura de Banco de México se mantiene como ancla frente a choques externos, en un contexto donde el mercado sigue de cerca el ritmo de relajación monetaria y la persistencia de presiones en servicios.
En inversión, el fallo puede reforzar la tesis de nearshoring al moderar el riesgo de shocks arancelarios súbitos y generalizados, particularmente en sectores como autopartes, electrónicos, dispositivos médicos y maquinaria. No obstante, el avance de proyectos dependerá también de factores internos: disponibilidad de energía confiable, infraestructura logística, seguridad, agua en corredores industriales y certidumbre regulatoria. La competencia por capital productivo en Norteamérica es intensa, y la ganancia potencial para México no es automática.
Hacia adelante, el mensaje central del fallo es que la política comercial estadounidense enfrenta límites institucionales más claros, lo que puede reducir episodios de volatilidad derivados de decisiones unilaterales. Para México, eso ofrece una ventana de mayor previsibilidad en el principal mercado de exportación, aunque la agenda de competitividad local y la gestión de riesgos sectoriales seguirán determinando cuánto se traduce esa certidumbre en inversión, empleo y crecimiento.