Nu México eleva su apuesta: inversión millonaria y carrera por convertirse en banco en 2026

16:24 11/02/2026 - PesoMXN.com
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La fintech prevé destinar hasta 4,200 millones de dólares a México hacia 2030, en un mercado donde el crédito y el ahorro digitales siguen ganando terreno.

Nu México, filial de Nubank, proyecta que hacia 2030 habrá canalizado hasta 4,200 millones de dólares de inversión en el país, una cifra que integra los 2,500 millones de dólares anunciados recientemente como nueva inyección de recursos. La compañía sostiene que su crecimiento local se mantiene acelerado, con la incorporación de cerca de un millón de clientes por trimestre, lo que la ha llevado a rozar los 14 millones de usuarios en México.

El avance de Nu ocurre en un contexto en el que la digitalización financiera continúa ampliándose, impulsada por una base de consumidores más familiarizada con pagos electrónicos, tarjetas y aplicaciones, así como por la expansión del comercio en línea. Aun así, México conserva un reto estructural: una alta dependencia del efectivo y brechas de acceso a servicios financieros fuera de los grandes centros urbanos. En ese terreno, la empresa afirma que una parte importante de sus clientes vive en regiones donde la banca tradicional tiene menor presencia y que un segmento relevante antes operaba principalmente con efectivo.

Por tamaño de clientela, Nu ya figura entre las instituciones con mayor número de usuarios en México, y se ha colocado entre los principales emisores de tarjetas de crédito. Este posicionamiento es relevante en un país donde la penetración del crédito al consumo y el acceso a instrumentos formales de ahorro han crecido, pero siguen por debajo de economías comparables, lo que abre espacio para competidores digitales que apuestan por costos más bajos y procesos de alta frecuencia en canales móviles.

La firma también se encuentra en la etapa final de preparación para una auditoría de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), paso clave dentro del proceso para operar como banco con todas las facultades. La expectativa es iniciar operaciones bancarias completas en 2026, una vez obtenida la autorización final, lo que le permitiría ampliar su oferta con productos como portabilidad de nómina y, en general, operar con mayores límites y capacidades de captación de depósitos bajo un marco regulatorio bancario.

Qué implicaría para el sistema financiero la transición de fintech a banco

El salto de una entidad digital a banco puede reconfigurar la competencia en segmentos donde el margen, la escala y el fondeo son determinantes. Con licencia bancaria, Nu tendría un abanico más amplio para captar recursos del público y diversificar productos, lo que suele traducirse en una estructura de fondeo potencialmente más estable que la de un modelo basado en alianzas o instrumentos limitados. Para el sistema financiero mexicano, la entrada de nuevos jugadores bancarios digitales tiende a presionar a incumbentes en experiencia de usuario, costos operativos y personalización de productos, aunque también eleva el escrutinio en gestión de riesgos, ciberseguridad, prevención de fraude y cumplimiento regulatorio.

Desde una perspectiva macro, el timing es relevante: México ha enfrentado en años recientes un entorno de tasas relativamente altas —con impactos visibles en el costo del financiamiento— y una desaceleración del crédito en ciertos segmentos, al tiempo que el consumo ha mostrado resiliencia por factores como empleo y remesas. En ese marco, la expansión del crédito digital puede favorecer inclusión y competencia, pero también exige prudencia en originación, especialmente en tarjetas, donde la morosidad suele reaccionar con rezago a cambios en el ciclo económico.

La apuesta de Nu en México se acompaña de una estrategia global de fortalecimiento de marca y expansión. La compañía opera en Brasil, México y Colombia, y recientemente informó avances para su licencia bancaria en Estados Unidos, lo que apunta a una agenda de crecimiento internacional que combina productos financieros con posicionamiento comercial. En paralelo, el mercado mexicano sigue atrayendo interés por tendencias como nearshoring y expansión de cadenas de suministro, que pueden sostener demanda de servicios financieros tanto para personas como para pequeñas empresas, aunque con diferencias regionales y sectoriales.

Hacia adelante, la consolidación de modelos digitales dependerá no solo de sumar usuarios, sino de elevar su vinculación (uso recurrente, ahorro, pagos y crédito), contener la siniestralidad y demostrar solidez operativa ante el regulador. Para México, el reto será capitalizar la innovación sin descuidar estabilidad financiera, protección al usuario y calidad del crédito, especialmente si el entorno económico global se vuelve más volátil.

En síntesis, el plan de inversión de Nu México y su ruta para convertirse en banco en 2026 reflejan el empuje de la banca digital en un país con espacio para mayor inclusión financiera. El desenlace dependerá de su capacidad de escalar con control de riesgos y de cómo responda el sistema tradicional ante una competencia cada vez más tecnológica.

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