Inflación al alza y tasas en descenso: los Cetes pierden brillo en el arranque de la primavera

14:25 14/04/2026 - PesoMXN.com
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Con la inflación de vuelta por encima del objetivo de Banxico, el rendimiento real de los Cetes se estrecha y obliga a replantear plazos y expectativas.

La combinación de una inflación que volvió a acelerarse y un ciclo de rendimientos a la baja en los Certificados de la Tesorería (Cetes) está reduciendo el “colchón” que estos instrumentos ofrecían a los ahorradores en México. En la tercera semana de abril, las tasas de los Cetes profundizaron su tendencia descendente, en un momento en que el Índice Nacional de Precios al Consumidor se mantiene presionado y por encima del rango compatible con la meta de estabilidad de precios.

En la más reciente referencia disponible, la inflación general se ubicó en 4.59% anual en marzo, impulsada por componentes sensibles —como energéticos y algunos alimentos— y en un entorno de volatilidad internacional. Este repunte vuelve más relevante el cálculo del rendimiento real: la ganancia que queda después de descontar el aumento de precios. Si el rendimiento nominal baja y la inflación sube, el margen para preservar poder adquisitivo se reduce.

En la subasta más reciente, los Cetes a 28 días se mantuvieron en 6.6%, mientras que el plazo a 91 días descendió a 6.7%. En tanto, los Cetes a 182 días se ubicaron en 6.98% y los instrumentos a un año en 7.16%, ambos con recortes frente a la colocación previa. Aunque estos niveles siguen por encima de la inflación anual, la diferencia se ha ido estrechando, lo que cambia el balance entre rendimiento, horizonte de inversión y paciencia del inversionista.

En la práctica, estimar el rendimiento real ayuda a dimensionar el atractivo: si un Cete a 28 días paga 6.6% y la inflación anual ronda 4.59%, el diferencial es cercano a 2 puntos porcentuales. Ese “extra” es el que compensa la pérdida de poder adquisitivo; cuando la inflación se recalienta o la tasa cae, el retorno real tiende a comprimirse.

El ajuste a la baja en las tasas se da en un contexto en el que el mercado anticipa que el costo del dinero se moverá con mayor cautela. Por un lado, México ha avanzado en el proceso desinflacionario respecto a los picos de años previos; por otro, los choques en energéticos, las presiones en alimentos y la incertidumbre externa —incluidos episodios de tensión geopolítica— complican una caída sostenida de los precios. Esto suele traducirse en expectativas más conservadoras y en mayor sensibilidad a cada dato de inflación.

Qué está detrás del “apretón” del rendimiento real

El rendimiento nominal de los Cetes está influido por la política monetaria de Banco de México y por las expectativas del mercado sobre inflación y crecimiento. Cuando los inversionistas perciben que Banxico podría mantener una postura restrictiva por más tiempo, las tasas tienden a sostenerse; pero si ven espacio para recortes futuros, las tasas de instrumentos de corto y mediano plazo pueden bajar antes de que se materialicen movimientos formales. Al mismo tiempo, si la inflación repunta —por energéticos, alimentos o por un tipo de cambio más volátil— el rendimiento real se deteriora aunque la tasa nominal siga “arriba” en términos absolutos. En ese escenario, el ahorrador enfrenta un dilema: elegir plazos cortos para reinvertir con rapidez si las tasas se mueven, o asegurar tasas más altas en plazos largos a cambio de menor flexibilidad.

Para el inversionista minorista, el atractivo de los Cetes también depende de con qué se comparen: frente a cuentas tradicionales con rendimientos bajos, siguen siendo una opción competitiva y de riesgo relativamente acotado. Sin embargo, su ventaja ya no luce tan holgada como cuando la inflación descendía con mayor claridad o cuando las tasas estaban en máximos. Además, la inflación que perciben los hogares suele concentrarse en alimentos y transporte, rubros que pueden moverse más que el promedio, lo que eleva la exigencia sobre el rendimiento real “sentido” en el día a día.

De cara a los siguientes meses, el desempeño de estos instrumentos estará atado a dos variables clave: la trayectoria inflacionaria y el tono de Banxico. Si la inflación vuelve a moderarse, incluso tasas ligeramente menores podrían sostener retornos reales aceptables; si, en cambio, se consolida un repunte por choques de oferta o presión en energéticos, el mercado podría exigir más premio y las tasas podrían estabilizarse o incluso corregir al alza.

En cualquier caso, el episodio deja una señal: los Cetes siguen siendo una herramienta útil de ahorro e inversión, pero en un entorno de inflación menos dócil el foco ya no es solo “la tasa”, sino el rendimiento real y la estrategia de plazos para proteger el poder adquisitivo.

En síntesis, la caída de rendimientos y el repunte inflacionario están estrechando el margen de ganancia real en Cetes; su conveniencia dependerá de la evolución de precios y de las decisiones de Banxico, así como de la necesidad de liquidez de cada inversionista.

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