México rompe récord exportador, pero la inversión extranjera en manufactura se enfría

05:55 01/04/2026 - PesoMXN.com
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México rompe récord exportador, pero la inversión extranjera en manufactura se enfría

México vendió al exterior como nunca en 2025, pero el capital foráneo no se tradujo en más plantas, maquinaria o expansión industrial dentro del país.

México cerró 2025 con un nuevo máximo histórico en exportaciones, al sumar 664,837 millones de dólares, en un año en el que el sector externo volvió a ser un pilar para la actividad económica. Sin embargo, el impulso exportador no caminó al mismo ritmo que la inversión productiva proveniente del exterior: la inversión extranjera directa (IED) en manufacturas se ubicó en 14,821 millones de dólares, una baja de 25% anual, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía.

La divergencia entre exportaciones récord y menor IED manufacturera sugiere que una parte relevante del crecimiento comercial responde más a la operación de capacidades ya instaladas —y a la integración de cadenas regionales— que a nuevas apuestas de largo plazo para ampliar la planta productiva. En otras palabras, México exporta más, pero no necesariamente está recibiendo el mismo volumen de capital para construir más líneas de producción, modernizar equipos o detonar nuevos complejos industriales.

El deterioro fue amplio: 12 de 21 subsectores manufactureros registraron retrocesos en IED. Destacó el giro en bebidas y tabaco, que pasó de entradas elevadas el año previo a un flujo negativo. También se observaron contracciones fuertes en maquinaria y equipo, derivados del petróleo y del carbón, así como madera. En el caso del equipo de transporte —clave para la integración con Estados Unidos (EE. UU.)— la IED disminuyó 31%, mientras sus exportaciones bajaron 4% hasta 185,791 millones de dólares, reflejando un entorno de mayor cautela empresarial.

La fotografía es contrastante en la industria tecnológica: la IED en equipo de computación, comunicación y medición cayó 36%, pese a que las exportaciones de electrónicos hacia Estados Unidos crecieron con fuerza. Este patrón refuerza una señal que analistas han venido subrayando: el dinamismo exportador puede coexistir con inversión contenida cuando el crecimiento se apoya en importación de insumos, en reconfiguración logística o en mayor utilización de capacidad instalada, sin que eso implique necesariamente nuevas fábricas.

A nivel agregado, la IED total en México alcanzó 40,871 millones de dólares en 2025, una cifra récord, pero con un reparto menos favorable para manufactura, que concentró 36.2% del total. En la práctica, esto apunta a una reasignación de capital hacia otros sectores, mientras la industria —responsable de alrededor de 90% de las exportaciones nacionales— enfrenta una etapa de mayor selectividad de inversionistas.

El comercio exterior también ayuda a explicar la desconexión: las importaciones marcaron 664,066 millones de dólares en 2025, también en récord, con un peso dominante de bienes intermedios por 509,800 millones. Esto es consistente con un modelo exportador de alto contenido importado, donde el valor final exportado depende en gran medida de componentes externos; bajo este esquema, se puede exportar más sin que la inversión nueva crezca en la misma proporción.

El “riesgo T-MEC” y la incertidumbre regulatoria elevan el umbral de inversión

Más allá de la estadística anual, el enfriamiento de la IED manufacturera ocurre en un momento en el que las decisiones corporativas están más sensibles al entorno político-comercial de América del Norte. La revisión del T-MEC —y la posibilidad de cambios en reglas de origen, mecanismos de solución de controversias o criterios de contenido regional— ha elevado el umbral de certidumbre que piden los inversionistas para comprometer capital a proyectos con horizonte de 10 a 20 años. A esto se suman tensiones por medidas comerciales y arancelarias impulsadas por Donald Trump, que han reintroducido volatilidad en expectativas de costos y acceso al mercado estadounidense.

En paralelo, persisten factores internos que pesan en la percepción de riesgo: debates sobre la fortaleza del Estado de derecho y el marco institucional, cambios regulatorios en sectores estratégicos y señales mixtas para la inversión en infraestructura, energía y telecomunicaciones, todos relevantes para el costo operativo de la industria. En un contexto de tasas globales aún relativamente altas frente al ciclo previo y de mayor competencia entre países por captar relocalización (nearshoring), México enfrenta el reto de convertir su ventaja geográfica en proyectos tangibles, no solo en mayores flujos comerciales.

De cara a 2026, el desafío es doble: sostener el motor exportador —especialmente hacia EE. UU.— y, al mismo tiempo, recuperar la inversión que amplía capacidad, incorpora tecnología y eleva el contenido nacional. En el corto plazo, el país puede seguir beneficiándose de la integración regional y de su base manufacturera, pero en el mediano plazo la falta de nueva inversión podría limitar el crecimiento potencial, la sofisticación productiva y la generación de encadenamientos locales.

En síntesis, México cerró 2025 con un desempeño sobresaliente en exportaciones, pero el descenso de la IED manufacturera revela un freno en la expansión industrial. La señal para los próximos trimestres será si la certidumbre comercial y regulatoria mejora lo suficiente para que el récord exportador se convierta en nuevas inversiones y mayor capacidad productiva.

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