Hacienda refuerza estímulos al IEPS ante presión en precios de gasolinas y diésel

09:05 03/04/2026 - PesoMXN.com
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Hacienda refuerza estímulos al IEPS ante presión en precios de gasolinas y diésel

El mayor subsidio al diésel y el ajuste semanal al IEPS buscan contener el impacto inflacionario, pero elevan el costo fiscal y no eliminan la volatilidad.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) volvió a incrementar los estímulos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicables a combustibles para la semana del 4 al 10 de abril, en un contexto de alta volatilidad en los precios internacionales de energéticos y presiones persistentes sobre el mercado interno. La medida, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), forma parte del mecanismo con el que el gobierno amortigua alzas abruptas en el precio al consumidor, particularmente cuando el entorno externo encarece las referencias de importación.

Para el diésel —combustible clave en el transporte de mercancías y, por lo tanto, sensible para la cadena de precios— Hacienda determinó un estímulo de 81.20%, equivalente a 5.97 pesos por litro. Con ello, la cuota del impuesto que efectivamente pagan los consumidores queda en 1.38 pesos por litro. En la gasolina regular, el estímulo se fijó en 31.34% (2.09 pesos), mientras que para la premium fue de 18.48% (1.04 pesos), reduciendo la carga del IEPS a 4.60 y 4.61 pesos por litro, respectivamente.

Sin embargo, el ajuste fiscal no ha sido suficiente para revertir la tendencia ascendente en los precios. Registros de mercado reportan que la gasolina regular se ubicó alrededor de 23.70 pesos por litro, la premium en niveles cercanos a 28 pesos y el diésel cerca de 28.79 pesos, pese a los apoyos y a los intentos de estabilización a través de acuerdos de precio. El repunte coincide con un entorno internacional más adverso para los energéticos, que ha encarecido insumos y elevado la incertidumbre sobre la trayectoria de precios en el corto plazo.

En México, la sensibilidad del precio de los combustibles no solo depende de la cotización del crudo, sino de los precios de referencia de gasolinas y diésel en mercados internacionales, del tipo de cambio, de costos logísticos y de márgenes de comercialización. La elevada dependencia de importaciones de combustibles —especialmente desde Estados Unidos— suele amplificar los movimientos externos: cuando suben las referencias, el canal de transmisión hacia el consumidor puede ser rápido si no se compensa con estímulos.

La administración federal mantiene, además, acuerdos con el sector gasolinero para limitar el precio de la gasolina regular, con un techo que se ha renovado en distintas ocasiones. Aunque el entendimiento es voluntario y su alcance no es homogéneo en todo el país, autoridades y participantes del mercado han señalado un nivel de adhesión mayoritario. Aun así, persisten excepciones en regiones donde los costos de distribución son más altos, particularmente en el sureste, lo que vuelve más difícil sostener precios uniformes sin afectar la rentabilidad de estaciones y transportistas.

El costo fiscal y el reto inflacionario: la otra cara del subsidio

El estímulo al IEPS funciona como un amortiguador: reduce el impacto inmediato de los incrementos en el precio internacional y ayuda a evitar que el choque energético se traduzca en un aumento más acelerado de la inflación. Este punto es especialmente relevante porque el componente de energéticos influye tanto de manera directa (en el gasto de hogares) como indirecta (en costos de transporte y producción). En un país donde el movimiento de mercancías depende intensamente del autotransporte, el diésel es un insumo estratégico y su encarecimiento tiende a filtrarse hacia alimentos y bienes de consumo.

No obstante, el uso intensivo de estímulos también implica un costo fiscal: al reducir o anular la recaudación del IEPS, el gobierno renuncia a ingresos que, en otros contextos, se utilizan para financiar gasto público. Cuando el apoyo se prolonga, crece la presión para compensar con otras fuentes de ingreso, recortes o mayor endeudamiento, lo que puede limitar el margen de maniobra presupuestal. En la práctica, el dilema es equilibrar estabilidad de precios y salud de las finanzas públicas, particularmente si el entorno de tasas de interés elevadas encarece el costo financiero del gobierno.

En paralelo, el papel de Banco de México (Banxico) se vuelve más complejo: si los energéticos presionan la inflación, se eleva el riesgo de que las expectativas de precios se deterioren. Aunque la política monetaria no controla el precio internacional del combustible, sí busca evitar efectos de “segunda vuelta” —cuando el alza inicial se traslada a más precios y salarios—. Por ello, la trayectoria de combustibles se mantiene como un foco de atención para analistas y para la calibración del combate inflacionario.

De cara a los próximos meses, el desempeño del mercado dependerá de factores externos —como la estabilidad geopolítica, la oferta global de refinados y el comportamiento del tipo de cambio— y de elementos internos como la efectividad de los topes, la logística regional y la competencia en estaciones de servicio. Si la volatilidad internacional persiste, es probable que Hacienda mantenga el esquema de ajustes semanales al IEPS como herramienta principal para suavizar los cambios al consumidor.

En conjunto, el incremento de estímulos refleja un esfuerzo por contener presiones inflacionarias en un insumo transversal para la economía, aunque deja al descubierto el costo fiscal de prolongar subsidios y la dificultad de estabilizar precios en un mercado influido por referencias internacionales y por disparidades logísticas regionales.

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