Rendimientos de Cetes frenan su baja: el mercado reacciona al repunte de la inflación y a la ruta de Banxico

13:37 17/03/2026 - PesoMXN.com
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La subasta de Cetes mostró tasas mixtas y un repunte en plazos largos, en un entorno donde la inflación volvió a rebasar la meta y Banxico enfrenta decisiones finas.

Los rendimientos de los Certificados de la Tesorería (Cetes) dejaron de caer de forma generalizada en la subasta de la tercera semana de marzo y ofrecieron un mensaje relevante para el panorama económico: el mercado sigue exigiendo una prima atractiva en los plazos más largos ante un repunte reciente de la inflación y la expectativa —todavía predominante— de que el Banco de México (Banxico) continúe con un ciclo gradual de recortes.

En los resultados más recientes, el Cete a 28 días se mantuvo prácticamente sin cambios en 6.81%, mientras que el instrumento a 91 días retrocedió 0.06 puntos para ubicarse en 7.02%. En contraste, los plazos de 182 días y un año se movieron al alza: 7.25% y 7.58%, con incrementos de 0.16 y 0.37 puntos porcentuales, respectivamente. El ajuste sugiere que una parte del mercado está revaluando riesgos hacia adelante, justo cuando la inflación general se ubicó en 4.02% anual en febrero de 2026, por encima del objetivo de 3% +/- un punto porcentual.

En México, los Cetes se han consolidado como la referencia más accesible de inversión de bajo riesgo para hogares y empresas, por su facilidad de compra y porque su rendimiento suele compararse contra la inflación. Con la lectura de precios en 4.02%, las tasas actuales aún ofrecen un margen positivo (en términos simples, un rendimiento “real” aproximado), lo que sostiene el interés de inversionistas que buscan preservar poder adquisitivo sin asumir volatilidad elevada.

Inflación, expectativas y el “precio” del tiempo: por qué repuntan los plazos largos

Cuando las tasas de corto plazo se estabilizan pero los plazos largos suben, suele reflejar un reacomodo de expectativas: el mercado puede estar descontando que la desinflación no será lineal, que los recortes de Banxico podrían ser más cautelosos o que la prima por riesgo aumentó por el balance de factores locales y externos. En México, la trayectoria de precios depende no solo de la demanda interna, sino también de costos logísticos, energéticos y alimentarios, además del tipo de cambio y de la postura monetaria en economías avanzadas. Ese conjunto de variables afecta más a los rendimientos de 6 a 12 meses, donde los inversionistas “compran” tiempo y exigen mayor compensación si perciben que la inflación puede tardar más en converger a la meta.

Para Banxico, el reto es calibrar el ritmo de relajación monetaria sin perder credibilidad antiinflacionaria. Con una inflación por arriba del rango objetivo, el banco central enfrenta un equilibrio delicado: por un lado, un costo del dinero demasiado alto enfría el crédito y la inversión; por otro, recortes acelerados pueden presionar expectativas de precios si la inflación subyacente —la que suele ser más persistente— no cede al ritmo esperado. En ese contexto, la curva de rendimientos de Cetes funciona como termómetro: si los plazos largos siguen subiendo, el mensaje implícito es que el mercado ve más riesgos o menos margen para bajar tasas rápido.

En el frente fiscal, México suele conservar demanda por deuda gubernamental de corto plazo por su alta liquidez y bajo riesgo crediticio percibido; sin embargo, el apetito y el precio de esos instrumentos también responden al entorno global. Cambios en la aversión al riesgo, ajustes en tasas internacionales y episodios de volatilidad pueden modificar el flujo hacia mercados emergentes, moviendo tasas locales incluso si los fundamentos domésticos no cambian de forma abrupta.

Para el inversionista minorista, la lectura práctica es doble. Primero, los Cetes continúan ofreciendo rendimientos por encima de la inflación observada, lo que mantiene su papel como instrumento defensivo. Segundo, la diferencia entre plazos se vuelve más relevante: si se privilegia liquidez, el 28 días ofrece estabilidad; si se busca fijar una tasa por más tiempo, el repunte del año puede resultar atractivo, aunque con el costo de inmovilizar recursos por más meses.

Hacia adelante, la clave será si la inflación confirma una tendencia a la baja en los próximos reportes y si Banxico mantiene una comunicación que ancle expectativas. Si los precios muestran persistencia, el mercado podría seguir pidiendo tasas relativamente elevadas en plazos de 6 a 12 meses; si la desinflación retoma fuerza, es posible que la presión en los rendimientos largos se modere, reanudando una caída gradual en el costo de financiamiento de la economía.

En síntesis, la subasta de marzo dibuja un escenario de transición: los Cetes siguen siendo un refugio de bajo riesgo con rendimiento real estimado positivo, pero el repunte en plazos largos recuerda que la batalla contra la inflación aún condiciona el rumbo de la política monetaria y las decisiones de inversión.

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