Banorte reporta avance moderado en utilidades y anticipa un 2026 de consumo e inversión, pese a recortes de tasa

13:35 22/04/2026 - PesoMXN.com
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El banco registró un alza marginal en ganancias mientras el descenso de tasas de Banxico presiona el margen, y el crédito al consumo sostiene el dinamismo.

Grupo Financiero Banorte inició el año con un crecimiento moderado en sus resultados: la institución reportó una utilidad neta de 15,458 millones de pesos en el primer trimestre, un avance de 1% frente al mismo periodo del año anterior. El desempeño reflejó dos fuerzas que hoy marcan el pulso de la banca en México: por un lado, el ajuste a la baja en los ingresos por intereses ante un ciclo de recortes de la tasa de referencia; por el otro, el aumento de gastos asociados a inversión en tecnología y a la expansión y modernización de su red física.

En conferencia, la administración explicó que parte del gasto obedece a inversiones ya presupuestadas, en particular en plataformas tecnológicas y en sucursales. Este tipo de desembolsos suele presionar el resultado en el corto plazo, pero también puede apuntalar eficiencia y experiencia del cliente en el mediano plazo, en un entorno donde los bancos compiten cada vez más por digitalización, seguridad y capacidades de analítica para originación de crédito.

El componente más sensible al entorno monetario fue el margen financiero: los ingresos por intereses sumaron 88,573 millones de pesos, una caída de 19% anual. La baja ocurre conforme el Banco de México (Banxico) ha reducido la tasa objetivo desde los máximos del ciclo, un movimiento que tiende a abaratar gradualmente el fondeo y a reprecificar créditos, aunque con rezagos distintos según el tipo de cartera y la mezcla de captación.

Desde la óptica macro, Banorte mantuvo su expectativa de crecimiento económico de 1.8% para 2026. La lectura del banco es que, a diferencia de 2025 —cuando el empuje principal provino del sector externo—, el próximo año podría tener una contribución más equilibrada si el consumo y la inversión logran sostenerse, en la medida en que el mercado laboral conserve solidez y que la incertidumbre regulatoria y comercial no frene decisiones de gasto de empresas y hogares.

El grupo también puso el foco en el proceso de revisión del T-MEC, cuya discusión formal inicia en julio y podría extenderse en el tiempo. La expectativa de una “buena renegociación” se traduce, para el sector financiero, en un escenario de continuidad de flujos comerciales y de inversión vinculados a manufactura, logística y cadenas de suministro, rubros especialmente relevantes para México por su integración con Estados Unidos y por la dinámica del nearshoring.

Crédito al consumo: motor del crecimiento, pero con vigilancia en calidad de cartera

En su portafolio, Banorte reportó una cartera de crédito de 1.2 billones de pesos, con crecimiento de 6% anual. El mayor dinamismo provino del crédito al consumo, que avanzó 11%, con incrementos destacados en financiamiento automotriz (30%), tarjetas de crédito (14%) y nómina (12%). Este patrón coincide con una economía donde el consumo ha mostrado resiliencia, impulsado por el empleo formal, el flujo de remesas y aumentos salariales de años recientes; sin embargo, también obliga a monitorear el riesgo crediticio, especialmente si el crecimiento se desacelera o si la desinflación reduce el ingreso real a menor ritmo.

El contraste estuvo en el crédito a gobiernos, que se contrajo 5%, mientras el crédito comercial aumentó 6%. La mezcla sugiere un mayor énfasis en segmentos con mejor rentabilidad ajustada por riesgo y en clientes vinculados a actividad productiva, aunque la trayectoria futura dependerá de la inversión privada, del apetito de las empresas por ampliar capacidad y de la confianza derivada de señales de política pública.

Un análisis de Ve por Más (Bx+) subrayó que, pese a una desaceleración, Banorte mantiene un avance de cartera superior al promedio del sistema y que el manejo del costo de fondeo ha ayudado a contener gastos financieros y a sostener el margen. En un contexto de tasas en descenso, la capacidad de ajustar la captación, administrar plazos y segmentar precios se vuelve clave para proteger rentabilidad sin endurecer en exceso las condiciones de crédito.

Hacia adelante, el desempeño del banco —y del sector— dependerá de un balance delicado: captar el beneficio de menores tasas para estimular crédito e inversión, sin relajar estándares de riesgo; al mismo tiempo, absorber el costo de modernización tecnológica y ciberseguridad que exige una intermediación cada vez más digital.

En conjunto, los resultados muestran una banca que entra a una nueva fase del ciclo monetario con utilidades estables, presión sobre ingresos por intereses y un crédito al consumo como principal soporte, mientras el panorama de 2026 estará condicionado por la trayectoria de Banxico, la inversión y el rumbo del T-MEC.

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