BBVA México sostiene ganancias en un arranque económico débil y anticipa un segundo semestre más dinámico
El banco mantuvo utilidades estables pese a la contracción del PIB y a una desaceleración del crédito empresarial, en un entorno de mayor cautela.
BBVA México reportó utilidades por 28,236 millones de pesos durante el primer trimestre del año, un avance marginal de 0.3% frente al mismo periodo de 2025, aunque con una baja de 7% respecto al cierre de 2025. El desempeño se da en un contexto de enfriamiento económico: la economía mexicana registró una contracción de 0.8% en el trimestre, un dato que refuerza la narrativa de un inicio de año más frágil tanto en industria como en servicios.
En conferencia, la institución dirigida por Eduardo Osuna reconoció señales de menor dinamismo en el consumo y en la actividad productiva, particularmente visibles en algunos productos de crédito. Aun así, el banco mantuvo su estimación de crecimiento de 1.8% para 2026 y un aumento de 2.1% en el empleo formal, aunque advirtió que el dato del PIB abre la puerta a revisiones a la baja de expectativas en el mercado en los próximos meses.
Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México, señaló que para alcanzar un crecimiento anual de 1.8% se requeriría que la economía retome ritmos por encima de 2% en la segunda mitad del año. En su lectura, el primer trimestre podría haber sido el punto más bajo del año, con factores de apoyo potenciales hacia adelante, entre ellos un impulso temporal por la actividad asociada a la Copa del Mundo, el avance de proyectos de infraestructura y el proceso de renegociación del T-MEC, cuya claridad suele ser relevante para la inversión privada.
El panorama macro también sigue marcado por la combinación de tasas de interés elevadas —aunque con una trayectoria que podría volverse gradualmente menos restrictiva— y una demanda externa sujeta al ciclo de Estados Unidos, principal socio comercial de México. En ese entorno, el desempeño de la banca se vuelve un termómetro: muestra qué tan rápido se transmite la desaceleración a hogares y empresas y en qué segmentos persiste la expansión.
Crédito: crecimiento agregado, pero freno en empresas y desplome en gobierno
La cartera de crédito presentó un comportamiento mixto. En el agregado, BBVA México reportó un crecimiento de 8.5%, pero con contrastes relevantes: el crédito a empresas se contrajo 6.7% y la cartera de gobierno se desplomó 52%. La institución atribuyó parte del freno a una menor demanda y a señales de desaceleración en la facturación, particularmente en tarjeta. El diagnóstico sugiere que, aunque el crédito al consumo puede resistir por inercia y por la formalización del empleo, el financiamiento corporativo suele reaccionar con mayor sensibilidad a la incertidumbre y a la expectativa de menor actividad.
Osuna sostuvo que el repunte del crédito a empresas y a gobiernos dependerá en buena medida de que existan señales más claras de certidumbre, especialmente para detonar inversión privada. Desde la perspectiva del banco, la ejecución del llamado “Plan México” y la velocidad con la que aterricen proyectos de logística y energía serán determinantes para reactivar la demanda de financiamiento productivo, con un posible mejor tono hacia el segundo semestre.
Más allá de los resultados trimestrales, el reporte se inserta en una discusión más amplia sobre la economía mexicana: el balance entre un consumo que enfrenta el desgaste de tasas aún altas y una inversión que requiere señales consistentes de reglas, rentabilidad y continuidad. La banca puede sostener utilidades en el corto plazo gracias a escala, eficiencia y mezcla de productos, pero la trayectoria del crédito empresarial suele anticipar el pulso de la inversión y, con ello, de la productividad y el crecimiento futuro.
En perspectiva, el desempeño de BBVA México confirma un arranque de año con menor tracción, pero también deja ver que el sistema financiero sigue operando con resiliencia. La clave en los próximos trimestres será si la economía logra rebotar con inversión y certidumbre suficientes para reanimar el financiamiento a empresas y sostener el crecimiento sin elevar los riesgos crediticios.