Exportaciones mexicanas repuntan en febrero y reavivan el pulso industrial, pero el déficit comercial continúa

06:59 27/03/2026 - PesoMXN.com
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El fuerte avance exportador convivió con importaciones aún más dinámicas, reflejo de una industria activa, aunque con señales mixtas de inversión.

El comercio exterior de México arrancó el año con un impulso notable: en febrero de 2026 las exportaciones totalizaron 56,851 millones de dólares, un aumento anual de 15.8%, de acuerdo con cifras del Inegi. El desempeño confirmó el dinamismo de la plataforma exportadora, en un contexto donde la economía mexicana sigue apoyándose en la manufactura orientada a la demanda externa, particularmente la vinculada a cadenas de suministro de América del Norte.

El crecimiento se explicó principalmente por el componente no petrolero, cuyas exportaciones avanzaron 17.5%, mientras que las petroleras retrocedieron 24.2%. En la práctica, el dato subraya dos realidades: la fortaleza de la industria exportadora y la persistente volatilidad del rubro energético, afectado por variaciones de producción, precios y capacidad operativa.

Dentro de las ventas manufactureras —que superaron los 51,700 millones de dólares y crecieron 17.1%— destacaron los envíos de maquinaria y equipo, productos metalúrgicos y electrónicos. Estos segmentos suelen capturar buena parte del efecto de la relocalización de procesos productivos (nearshoring) y de la integración regional bajo el T-MEC, aunque su expansión también depende de factores logísticos, disponibilidad de energía y certidumbre para ampliar plantas y capacidades.

El punto débil del mes fue el sector automotriz: sus exportaciones cayeron 3.4%, asociadas a menores ventas hacia Estados Unidos. El ajuste sugiere una demanda más irregular en el principal mercado de destino y también presiones propias del sector, como la transición tecnológica (electrificación), cambios en inventarios y paros técnicos estacionales. Aun así, en el acumulado, el desempeño general se mantuvo sólido: entre enero y febrero de 2026, México exportó 104,859 millones de dólares, un avance de 12.2% anual.

Del lado de las compras al exterior, la expansión fue todavía más marcada. En febrero, las importaciones sumaron 57,314 millones de dólares, con un incremento anual de 20.8%. El comportamiento se concentró en insumos para producir: las importaciones de bienes intermedios superaron 46,200 millones de dólares y crecieron 27.2%, señal de que la industria está demandando componentes y materias primas para sostener pedidos, completar procesos y abastecer exportaciones.

Por tipo de bienes, las importaciones de consumo subieron 5.2%, mientras que las de capital cayeron 8.1%. Esta combinación suele leerse como una señal mixta: por un lado, hay actividad productiva y demanda de insumos; por otro, la inversión en maquinaria y equipo podría estar tomando una pausa en el corto plazo, influida por costos financieros aún elevados, decisiones de expansión que se vuelven más selectivas y cuellos de botella en infraestructura.

Manufactura fuerte, inversión selectiva: lo que sugieren las importaciones

El salto en bienes intermedios y la caída en bienes de capital ayudan a entender el momento de la economía mexicana: la producción orientada a exportación puede estar operando con intensidad —reponiendo inventarios, elevando volúmenes y atendiendo contratos— sin que necesariamente se traduzca, de inmediato, en una ola generalizada de inversión nueva. En un entorno donde las empresas evalúan costos de energía, disponibilidad de agua, seguridad logística y velocidad de trámites, es común que la expansión ocurra primero vía mayor utilización de capacidad instalada y optimización de procesos. Si la demanda externa se sostiene y se resuelven restricciones de infraestructura, el componente de capital podría recuperarse más adelante; si no, el crecimiento podría depender más de eficiencia que de ampliación de planta.

El mayor ritmo importador impactó la balanza comercial. En febrero de 2026, México registró un déficit de 463 millones de dólares, menor al observado en enero, cuando rebasó los 6,400 millones. La mejora mensual respondió a un cambio en el balance no petrolero —de déficit a superávit— y a una reducción del déficit petrolero; sin embargo, en el acumulado del primer bimestre persiste presión: el déficit comercial ascendió a 6,944 millones de dólares.

Hacia delante, el desempeño del comercio exterior seguirá atado a tres ejes: la trayectoria de la demanda en Estados Unidos, la capacidad de la industria mexicana para sortear costos logísticos y de energía, y el ritmo al que se materialicen inversiones asociadas al nearshoring. En paralelo, la lectura macroeconómica también considerará el tipo de cambio y las condiciones financieras, debido a su influencia en costos de importación, márgenes de exportadores y decisiones de inversión.

En conjunto, las cifras de febrero describen una economía con motor industrial activo y una inserción externa que permanece competitiva, aunque con un balance comercial todavía negativo por el empuje de importaciones. La clave será si la fortaleza manufacturera se consolida con mayor inversión productiva y una demanda externa estable.

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