Exportaciones mexicanas marcan récord en abril y apuntalan un superávit comercial

08:42 25/05/2026 - PesoMXN.com
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El salto exportador, impulsado por manufacturas y la demanda de Estados Unidos, elevó el superávit pese al avance de importaciones de insumos.

El comercio exterior de México arrancó el segundo trimestre con un desempeño sobresaliente: en abril, las exportaciones totales registraron un máximo histórico y confirmaron el papel del sector manufacturero como ancla del crecimiento, en un contexto donde la industria instalada en el país sigue capitalizando la integración productiva regional y el reacomodo de cadenas de suministro en Norteamérica.

De acuerdo con cifras del Inegi, las exportaciones sumaron 72,042 millones de dólares en abril, un incremento anual de 32.6%. El avance fue encabezado por las exportaciones no petroleras, que crecieron 33.5%, mientras que las petroleras subieron 7.9%, reflejando que el impulso provino principalmente de la actividad industrial y no de los hidrocarburos.

El componente manufacturero concentró la mayor parte del dinamismo: las exportaciones manufactureras alcanzaron 65,687 millones de dólares, un alza anual de 34%. Al interior destacaron los envíos de productos de minerometalurgia (42.5%), alimentos, bebidas y tabaco (16.8%), equipos eléctricos y electrónicos (15.9%) y el sector automotriz (8.2%), que mantuvo crecimiento, aunque a un ritmo menor frente a otros rubros.

El destino de las exportaciones volvió a subrayar la dependencia —y, al mismo tiempo, la fortaleza— del mercado de Estados Unidos: las exportaciones no petroleras hacia ese país aumentaron 34.8% anual, mientras que las dirigidas al resto del mundo avanzaron 26.7%. En automotriz, los envíos a Estados Unidos crecieron 5.8%, pero los dirigidos a otros mercados aumentaron 22.5%, una señal de diversificación gradual que cobra relevancia ante episodios de volatilidad en la demanda y cambios regulatorios por industria.

En el frente petrolero, el balance fue mixto. Aunque el precio promedio de la mezcla mexicana de exportación se ubicó en 94.99 dólares por barril, el volumen exportado disminuyó a 478,000 barriles diarios desde 726,000 del mismo mes del año previo. Este comportamiento sugiere que, aun con precios favorables, las restricciones de volumen limitan la aportación neta del petróleo a la balanza externa.

El sector agropecuario, por su parte, mostró estancamiento: las exportaciones sumaron 2,230 millones de dólares, apenas 0.1% por encima de un año antes. Hubo contrastes marcados entre productos: crecieron con fuerza melón, sandía y papaya (73.2%), cítricos (55.8%) y jitomate (24.3%), mientras que el aguacate retrocedió 28.8% y las fresas frescas cayeron 56.5%, movimientos que suelen estar vinculados a condiciones climáticas, ciclos de producción, logística y acceso sanitario a mercados.

Del lado de las importaciones, México compró al exterior 67,522 millones de dólares en abril, un aumento anual de 24.1%. El crecimiento se concentró en bienes intermedios —insumos para la producción—, que totalizaron 54,228 millones de dólares y subieron 29.8%. Esta composición suele interpretarse como una señal de actividad industrial elevada, coherente con un modelo exportador donde buena parte del valor agregado se genera dentro de cadenas regionales que importan componentes para reexportar bienes terminados o semiterminados.

En contraste, las importaciones de bienes de consumo avanzaron 7.7% y las de bienes de capital apenas 1.3%. Esta última lectura es especialmente relevante: un menor dinamismo en maquinaria y equipo puede apuntar a cautela en la inversión privada o a decisiones de inversión más selectivas, en un entorno donde las empresas evalúan costos financieros, certidumbre regulatoria y la disponibilidad de infraestructura y energía.

Con estos flujos, la balanza comercial registró un superávit de 4,520 millones de dólares en abril. Si bien el saldo fue menor al de marzo (5,932 millones), el país mantuvo exportaciones por encima de importaciones. En el acumulado de enero a abril, el superávit ascendió a 3,508 millones de dólares, en contraste con el déficit de 314 millones observado en el mismo periodo de 2025.

Implicaciones para la economía: manufactura fuerte, señales mixtas en inversión y energía

El desempeño de abril refuerza la idea de que México está aprovechando el ciclo manufacturero regional y el “nearshoring” en la medida en que la demanda externa, especialmente la de Estados Unidos, siga firme. Sin embargo, la composición de las importaciones sugiere matices: el fuerte avance en bienes intermedios es consistente con una plataforma exportadora en expansión, pero el crecimiento moderado en bienes de capital puede anticipar que la siguiente etapa —la de ampliar capacidad productiva— podría avanzar a un ritmo desigual entre sectores y regiones. A esto se suma el comportamiento del componente petrolero: cuando el volumen exportado cae, la economía pierde un amortiguador externo que en otros episodios ayudó a compensar choques en manufactura. Hacia delante, los focos estarán en la continuidad del ciclo industrial en Estados Unidos, en la capacidad de México para atraer inversión complementaria (proveeduría, logística, semiconductores, autopartes) y en cuellos de botella domésticos como energía, agua, seguridad y transporte, que inciden en costos y tiempos de entrega.

En perspectiva, un superávit comercial sostenido puede apoyar la estabilidad macroeconómica al fortalecer la posición externa y amortiguar periodos de volatilidad financiera. No obstante, el reto estructural sigue siendo elevar el contenido nacional, impulsar inversión en capital y tecnología, y mejorar productividad para que el auge exportador se traduzca en crecimiento más amplio y persistente del mercado interno.

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