México prioriza el acero en la agenda del T-MEC ante presión arancelaria de Estados Unidos

16:12 12/03/2026 - PesoMXN.com
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México prioriza el acero en la agenda del T-MEC ante presión arancelaria de Estados Unidos

México buscará desactivar los aranceles al acero en la primera ronda formal con Estados Unidos para evitar un golpe a la integración industrial regional.

El gobierno de México llevará el tema del acero como el primer punto de su agenda comercial en la próxima ronda formal de conversaciones con Estados Unidos en el marco del T-MEC, de acuerdo con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. La discusión abre una lista de una docena de asuntos que la administración mexicana pondrá sobre la mesa en un momento en el que la relación comercial enfrenta fricciones por medidas arancelarias y por la reconfiguración de cadenas de suministro en América del Norte.

El foco está en los aranceles estadounidenses al acero —que han llegado a niveles de hasta 50%— pese a que Estados Unidos mantiene superávit en el intercambio con México. Para la autoridad mexicana, este elemento vuelve atípica la medida desde la óptica de los flujos comerciales bilaterales y eleva el riesgo de distorsiones en precios, inversión y planeación de producción a lo largo de la cadena metalmecánica, automotriz y de bienes de capital.

La sensibilidad del tema se refleja también en el plano político. En meses recientes, la presidenta Claudia Sheinbaum ha abordado el asunto del acero con el presidente Donald Trump en múltiples conversaciones, lo que subraya la relevancia estratégica del sector para el empleo industrial, el abastecimiento de insumos y la competitividad exportadora de México.

La primera ronda de conversaciones, según lo expuesto por Economía, se enmarca en tres ejes: reducir la dependencia regional de importaciones provenientes de Asia, revisar reglas de origen y reforzar la seguridad de las cadenas de suministro. México sostiene que estos objetivos se vuelven difíciles de cumplir si, al mismo tiempo, se mantienen barreras al acero mexicano mientras continúan creciendo las compras estadounidenses de acero asiático, con proveedores como Corea del Sur y Taiwán ganando presencia.

Implicaciones para inversión, empleo y cadenas regionales

Más allá del intercambio de acero en sí, el debate tiene implicaciones macroeconómicas: la industria siderúrgica y sus consumidores forman parte del núcleo manufacturero que explica una porción importante de las exportaciones mexicanas y del empleo formal en corredores industriales del Bajío, el norte y el centro del país. En un contexto de desaceleración global y volatilidad comercial, aranceles elevados pueden encarecer insumos, modificar calendarios de inversión y presionar márgenes en sectores que compiten por contratos en Estados Unidos. Para México, donde la manufactura orientada a exportación es un motor clave del crecimiento, la incertidumbre comercial también tiende a reflejarse en decisiones de reinversión y en la demanda por financiamiento para capital de trabajo.

En paralelo al frente externo, el gobierno mexicano prepara medidas internas para apuntalar a la industria. Entre ellas destaca la renovación de aranceles a ciertos productos de acero y la revisión del programa IMMEX con el objetivo de limitar importaciones temporales de derivados cuando exista oferta nacional suficiente. Este tipo de ajustes suele buscar un equilibrio delicado: proteger capacidades productivas locales sin afectar la operación de cadenas que dependen de insumos importados, especialmente en industrias integradas bajo esquemas “justo a tiempo”.

Otra línea de acción es ampliar el contenido nacional en proyectos de infraestructura pública, con la idea de sostener demanda interna para productores mexicanos. La medida puede beneficiar a acereras y transformadores, aunque su impacto dependerá del ritmo de la inversión pública, de la ejecución de obra y de la capacidad de coordinar compras con estándares técnicos y tiempos compatibles con el sector privado.

En el telón de fondo está el proceso de “regionalización” productiva: empresas que buscan reducir riesgos geopolíticos y logísticos han incrementado su interés en producir más cerca del mercado final. México se ha beneficiado de esa tendencia por su cercanía con Estados Unidos, su red de tratados y su base manufacturera, pero el entorno exige certidumbre regulatoria, seguridad logística, energía confiable y un marco comercial estable. En ese sentido, el desenlace de la negociación sobre acero puede funcionar como señal para otras disputas sectoriales y para la lectura de riesgo país en decisiones industriales de mediano plazo.

Desde la Secretaría de Economía, la postura oficial es que el diálogo ha cambiado de tono: de cuestionar la continuidad del tratado a discutir ajustes para elevar la competitividad de América del Norte frente a Asia. Para México, el reto será traducir esa narrativa en resultados concretos que reduzcan costos de transacción, preserven acceso preferencial al mercado estadounidense y limiten el uso de medidas unilaterales que tensionen la integración productiva.

En conjunto, la prioridad del acero revela una negociación que va más allá de un solo producto: pone a prueba la coordinación industrial regional, el equilibrio entre protección y apertura, y la capacidad del T-MEC para administrar fricciones sin frenar inversión y comercio.

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