Banco BASE y la nueva tesorería corporativa en México ante volatilidad y nearshoring

11:40 26/02/2026 - PesoMXN.com
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Banco BASE y la nueva tesorería corporativa en México ante volatilidad y nearshoring

En un entorno de tipo de cambio volátil y cadenas globales en reajuste, la banca especializada en pagos y gestión de liquidez gana peso en las decisiones corporativas.

En México, el área de tesorería dejó de ser un engrane operativo para convertirse en un centro de control estratégico. La combinación de volatilidad financiera, digitalización acelerada, mayores exigencias regulatorias y una reconfiguración del comercio internacional —impulsada por el nearshoring— está elevando el valor de los servicios bancarios capaces de ofrecer certidumbre operativa. En ese terreno, Banco BASE ha consolidado un modelo de banca empresarial enfocado en divisas, pagos internacionales y administración de liquidez, con la promesa de que la tecnología no sustituye al especialista, sino que lo potencia.

La dinámica reciente del peso mexicano ilustra por qué la gestión de riesgo cambiario se ha vuelto cotidiana incluso para empresas medianas. Aunque el tipo de cambio ha mostrado periodos de fortaleza, los ajustes pueden ser rápidos ante cambios en las expectativas de tasas de interés, choques geopolíticos, datos de inflación o señales de desaceleración en el principal socio comercial. Para compañías con importaciones, exportaciones o deuda denominada en moneda extranjera, la prioridad ya no es “adivinar” el mercado, sino construir procesos para operar bajo distintos escenarios.

Sobre esa lógica, BASE ha apostado por un portafolio de operaciones en múltiples cruces de moneda y por coberturas cambiarias diseñadas a la medida de los flujos de cada negocio. La propuesta busca atender desde necesidades de pago a proveedores en el exterior hasta la conciliación y la planeación de caja en empresas integradas a cadenas globales de valor, donde una demora o una falla de cumplimiento puede implicar costos reputacionales y financieros.

La institución, con cuatro décadas en el mercado, también ha fortalecido capacidades internas en áreas que se han vuelto determinantes para la banca corporativa: cumplimiento, ciberseguridad, tecnología y analítica de datos. En el último año incrementó su plantilla alrededor de 20%, integrando especialistas para atender un entorno donde los estándares PLD/KYC (prevención de lavado de dinero y “conoce a tu cliente”) son cada vez más estrictos, y donde la operación transfronteriza requiere trazabilidad y consistencia documental.

En paralelo, la inversión anunciada para transformación organizacional apunta a un objetivo competitivo clave: mejorar la experiencia del cliente sin debilitar controles. En la práctica, eso se traduce en acortar tiempos de incorporación (onboarding) de empresas, automatizar procesos repetitivos y concentrar el trabajo humano en la asesoría: estructura de pagos, administración de liquidez, conciliación y gestión de riesgos.

Tipo de cambio, cumplimiento y corresponsalías: la “infraestructura invisible” del comercio exterior

Buena parte del crecimiento del comercio exterior y de los proyectos de relocalización productiva depende de una infraestructura financiera que rara vez es visible para el público: relaciones con bancos corresponsales, calidad de datos, monitoreo transaccional y capacidades de cumplimiento alineadas a estándares internacionales. En un contexto donde las autoridades y los mercados penalizan con rapidez cualquier falla de control, la banca que atiende empresas exportadoras e importadoras enfrenta un doble reto: facilitar pagos y cobros con eficiencia, y demostrar que cada operación es rastreable, coherente con el perfil del cliente y consistente con su actividad económica.

Para México, esto tiene implicaciones directas. El nearshoring no solo requiere parques industriales, energía y logística; también exige que proveedores y corporativos puedan mover recursos con predictibilidad, gestionar exposición a divisas y cumplir con la documentación requerida por contrapartes globales. En ese sentido, la banca especializada puede actuar como catalizador al profesionalizar tesorerías, estandarizar procesos y reducir fricciones en la operación transfronteriza.

Al mismo tiempo, el entorno macroeconómico mantiene focos de atención: el comportamiento de la inflación, la trayectoria de tasas de interés y el ritmo de crecimiento. Con una economía que busca sostener inversión pese a costos financieros elevados y a un contexto externo incierto, las empresas tienden a priorizar liquidez, visibilidad de flujos y protección ante movimientos abruptos del tipo de cambio. De ahí que productos de cash management, conciliación y coberturas se vuelvan parte de la caja de herramientas básica para quienes importan insumos o venden al exterior.

Hacia adelante, el principal desafío será equilibrar velocidad operativa con controles más estrictos, en un momento en que la digitalización amplifica tanto la eficiencia como los riesgos cibernéticos y de fraude. En la medida en que bancos y empresas logren integrar automatización, datos y asesoría, la tesorería mexicana puede ganar resiliencia: operar mejor en ciclos volátiles, sostener relaciones internacionales y capturar oportunidades derivadas del reacomodo de cadenas productivas.

En perspectiva, el caso de Banco BASE refleja una tendencia más amplia: la economía mexicana está demandando banca empresarial con especialización técnica, capacidad de cumplimiento y soluciones para administrar liquidez y riesgo cambiario, factores que serán determinantes para capitalizar el nearshoring con estabilidad operativa.

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