Hacienda deja sin estímulo a la gasolina Premium y ajusta apoyos para Magna y diésel
El gobierno mantuvo en cero el estímulo al IEPS de la Premium y modificó los apoyos a Magna y diésel, en un entorno de precios energéticos aún volátiles.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mantuvo por segunda semana consecutiva en cero el estímulo fiscal al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable a la gasolina Premium, una señal de que, al menos por ahora, el costo fiscal de suavizar el precio en estaciones no se considera prioritario para ese combustible. De acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), para la semana del 13 al 19 de junio la cuota de IEPS para la gasolina Premium se ubicó en 5.66 pesos por litro.
En contraste, la gasolina Magna sí recibió un estímulo: Hacienda elevó el apoyo a 15.22% de su cuota, con lo que el impuesto a pagar quedó en 5.68 pesos por litro. Para el diésel, el estímulo se redujo marginalmente, de 40.42% a 39.10%, y la cuota de IEPS se fijó en 4.48 pesos por litro. Estos ajustes, aunque técnicos, suelen tener impacto directo en la trayectoria de los precios al consumidor, especialmente en regiones donde la competencia entre gasolineras es limitada.
El IEPS a combustibles funciona como una palanca de política pública para amortiguar fluctuaciones internacionales —sobre todo del crudo y de los combustibles refinados— y movimientos del tipo de cambio, dado que una parte relevante del abasto se referencia a precios externos. En periodos de presión, el estímulo reduce la carga del impuesto para evitar alzas abruptas; cuando los precios se moderan o la recaudación se vuelve más relevante para el balance fiscal, el apoyo tiende a disminuir o eliminarse.
En el caso de la Premium, el estímulo en cero suele asociarse a un consumo más concentrado en hogares de mayor ingreso y a una menor sensibilidad política frente a variaciones de precio, a diferencia de la Magna —combustible de mayor uso— y del diésel, clave para transporte de carga y, por extensión, para la cadena de precios de alimentos y mercancías.
Implicaciones para inflación, transporte y finanzas públicas
Los cambios al IEPS no determinan por sí solos el precio final —que también incorpora costos logísticos, márgenes comerciales y variaciones regionales—, pero sí influyen en la inflación no subyacente a través del componente energético. Para el Banco de México (Banxico), la dinámica de energéticos es relevante porque puede contaminar expectativas y trasladarse a otros precios, particularmente si el diésel encarece el transporte. En un entorno en el que la inflación ha mostrado episodios de resistencia en algunos rubros, un menor estímulo al diésel puede añadir presión indirecta a costos de distribución, aunque el efecto depende de la tendencia internacional de los refinados y del tipo de cambio.
Del lado fiscal, sostener estímulos elevados implica renunciar a una porción de recaudación. En años recientes, el manejo del IEPS ha sido un instrumento de estabilización de precios, pero con un costo presupuestario cuando los apoyos se amplían. Mantener la Premium sin estímulo y ajustar con cautela Magna y diésel permite a Hacienda dosificar ese costo, especialmente en un momento en el que el gobierno busca preservar márgenes para el gasto público y la inversión, sin desanclar las expectativas de disciplina fiscal.
Hacia adelante, el espacio para mantener estímulos dependerá de la volatilidad del mercado petrolero, de la fortaleza del peso frente al dólar estadounidense (USD) y del comportamiento de la demanda interna. Si se presentaran nuevos choques de precios internacionales o tensiones logísticas, es probable que la autoridad vuelva a mover los estímulos semana a semana para evitar movimientos bruscos en bomba; si, por el contrario, prevalece la estabilidad, el IEPS puede recuperar gradualmente su papel recaudatorio.
En suma, la decisión de mantener en cero el estímulo para la Premium y recalibrar los apoyos a Magna y diésel confirma un enfoque de ajustes finos: proteger parcialmente los combustibles con mayor impacto en consumo y costos de transporte, sin extender apoyos generalizados que presionen las finanzas públicas.





