Caen los patrones ante el IMSS en marzo y se encienden alertas sobre la actividad económica
La baja de empleadores registrados coincide con un crecimiento más lento y presiona la creación de empleo formal en 2026.
El número de patrones registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se redujo en marzo, un movimiento que añade señales de enfriamiento en el pulso de la economía mexicana y en la disposición de las empresas —sobre todo micro y pequeñas— para sostener o ampliar operaciones dentro del sector formal. En el mes, el padrón de empleadores disminuyó en 1,726 registros, lo que implicó una caída anual de 2.7%.
El IMSS atribuyó la disminución a la “implementación de medidas de seguridad en la apertura de registros patronales de personas físicas”, sin ofrecer mayor desglose. Analistas suelen observar que ajustes administrativos de este tipo pueden incidir en el ritmo de altas, pero la persistencia de descensos mensuales sugiere que el fenómeno también está relacionado con condiciones económicas más retadoras, costos operativos elevados y una mayor cautela para contratar.
De acuerdo con cifras reportadas para el cierre del primer trimestre, el IMSS mantuvo alrededor de 1.02 millones de patrones inscritos. La trayectoria reciente refleja que el total de patrones ha presentado caídas mensuales en 22 de los últimos 23 meses y un retroceso anual acumulado de decenas de miles de registros, un dato relevante porque el número de patrones es un termómetro de la base empresarial que sostiene el empleo con seguridad social.
En paralelo, el empleo formal continuó creciendo, pero con señales de desaceleración. En marzo se reportó la creación de 32,930 plazas con seguridad social y en el acumulado de 2026 se registraron 207,604 nuevos puestos, con predominio de empleos permanentes. Sin embargo, al aislar el efecto de nuevas modalidades de incorporación laboral, el crecimiento anual se observa más moderado, lo que refuerza la percepción de un mercado laboral que avanza, pero a menor velocidad.
En materia salarial, el salario base de cotización promedio se ubicó en 663.50 pesos diarios, con un incremento anual de 7.14%. Al considerar el efecto de la inflación, la mejora real fue de alrededor de 2.5%, un avance que beneficia el poder adquisitivo de quienes se mantienen en la formalidad, aunque no necesariamente compensa el encarecimiento de insumos, rentas, logística y financiamiento que enfrentan muchas unidades productivas.
Patrones a la baja: qué puede significar para la formalidad
Una reducción en el número de patrones registrados suele asociarse a cierres de negocios, fusiones, reestructuras o migración hacia esquemas de menor formalidad, especialmente cuando el entorno combina crecimiento económico limitado con mayores exigencias de cumplimiento. En México, donde la informalidad laboral sigue siendo elevada, cualquier debilitamiento del padrón de empleadores puede traducirse en una menor capacidad para generar plazas con prestaciones. Además, el descenso de patrones tiende a concentrarse en micronegocios y empresas familiares, segmentos más sensibles a variaciones en ventas, tasas de interés y costos laborales, y que suelen operar con menor margen de maniobra ante periodos de demanda más débil.
El contexto macroeconómico ayuda a dimensionar el dato. Tras un crecimiento del PIB de 0.8% en 2025, uno de los desempeños más bajos desde la pandemia, las expectativas para 2026 se han movido entre la cautela y el optimismo moderado. La Secretaría de Hacienda ha planteado un rango de expansión de 1.8% a 2.8%, apoyado en un repunte gradual de la inversión y en proyectos de infraestructura; en contraste, encuestas a analistas suelen anticipar una creación de empleo formal más contenida hacia el cierre del año.
La evolución del empleo y del número de patrones también estará condicionada por factores como la trayectoria de las tasas de interés —que influye en el costo del crédito empresarial—, la confianza de los inversionistas, la dinámica del consumo interno y el desempeño de sectores vinculados a exportaciones manufactureras. A esto se suma la incertidumbre regulatoria y comercial asociada a procesos de revisión y negociación en América del Norte, que puede retrasar decisiones de inversión o expansión, en particular en cadenas industriales integradas.
Hacia adelante, un punto clave será distinguir cuánto de la caída en patrones responde a medidas administrativas y cuánto a un ajuste económico de fondo. Si la depuración o el endurecimiento de controles reduce registros improcedentes, el efecto podría estabilizarse; pero si la tendencia refleja debilitamiento empresarial, el impacto podría verse en menores altas de trabajadores y en un avance más lento de la formalización.
En conjunto, el dato de marzo refuerza una lectura mixta: el empleo formal aún crece y los salarios reales mantienen avance, pero la base de empleadores muestra fragilidad. La trayectoria del segundo trimestre será determinante para confirmar si se trata de un bache administrativo o de una señal temprana de mayor desaceleración en la actividad económica.