Inflación cede a 3.37% en junio; abaratan frutas y verduras y Banxico gana tiempo

06:46 09/07/2026 - PesoMXN.com
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La caída de precios agropecuarios llevó la inflación a su menor nivel en años, aunque la subyacente sigue indicando presiones persistentes en servicios.

La inflación en México sorprendió a la baja en junio, al registrar una variación mensual de -0.27% y llevar la tasa anual a 3.37%, de acuerdo con el Inegi. El dato colocó al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico) de 3% +/- un punto porcentual, en un contexto en el que el mercado seguía atento a la trayectoria de los precios y a la política monetaria.

El alivio inflacionario se explicó, sobre todo, por un ajuste marcado en productos agropecuarios, particularmente en frutas y verduras. Entre los descensos más notorios destacaron el jitomate (-38.98% mensual), el huevo (-7.21%), el chile serrano (-26.88%) y el chile poblano (-40.43%). Este tipo de movimientos suele obedecer a factores de estacionalidad, ciclos de cosecha y condiciones de oferta, por lo que tienden a ser volátiles y no necesariamente anticipan una tendencia lineal para el resto del año.

La cifra fue mejor a la prevista por analistas en encuestas de expectativas: se anticipaba una caída mensual menor, mientras que el retroceso observado fue más profundo. En términos de comparación anual, la inflación general se moderó de forma importante respecto de los niveles del año previo, en parte por una base de comparación más exigente y por la normalización de algunos precios agroalimentarios.

Sin embargo, el balance no es completamente homogéneo. La inflación subyacente —que excluye agropecuarios y energéticos por su alta volatilidad y que suele ser la referencia clave para evaluar presiones más persistentes— avanzó 0.24% mensual y se ubicó en 4.03% anual. Esto implica que, aunque el índice general se desacelera, todavía hay componentes del consumo cotidiano que continúan encareciéndose a un ritmo superior al deseado.

En el detalle, las mercancías subieron 0.18% mensual y los servicios 0.30%. En alimentos procesados, bebidas y tabaco, el incremento mensual fue de 0.35%, con una tasa anual de 5.08%. Los servicios mantuvieron un avance anual de 4.49%, reflejando presiones en rubros donde influyen salarios, rentas, costos operativos y demanda interna, como vivienda, restaurantes y otros servicios personales.

En contraste, el componente no subyacente fue el gran “ancla” del mes: retrocedió 2.04% mensual y su tasa anual se ubicó en 1.11%. Dentro de éste, los agropecuarios cayeron 4.59% mensual y, en particular, frutas y verduras bajaron 8.99%. Esta dinámica también se reflejó en la canasta de consumo mínimo, que disminuyó 0.66% mensual y registró una inflación anual de 3.04%, un dato relevante por su relación con el gasto de los hogares de menores ingresos.

¿Qué implica para Banxico y para el bolsillo?

La desaceleración del INPC fortalece el argumento de que la fase más aguda del episodio inflacionario ya quedó atrás, pero no elimina los retos para la conducción monetaria. Banxico ha enfatizado en meses recientes que, aun con un descenso de la inflación general, los riesgos se mantienen sesgados al alza, en particular por la persistencia de la subyacente y por factores que pueden reactivar presiones, como choques climáticos que afecten cosechas, costos logísticos, episodios de volatilidad financiera y shocks externos.

Con una tasa de referencia en 6.50%, el banco central mantiene una postura que busca consolidar la convergencia de la inflación al objetivo, sin perder de vista el desempeño de la actividad económica. Para los hogares, el dato de junio se traduce en un respiro visible en productos frescos, pero el “día a día” sigue presionado por servicios y alimentos procesados, que son menos susceptibles a caídas abruptas y tienden a ajustarse de manera más inercial.

Hacia delante, el comportamiento de la inflación dependerá, en buena medida, de si los precios agropecuarios sostienen parte de la corrección o si repuntan por efectos climáticos; de la trayectoria de los servicios, donde la inflación suele ser más pegajosa; y de la evolución de energéticos y tarifas, que pueden introducir ruido al índice general. En ese equilibrio, la política monetaria buscará señales claras de que la subyacente se encamina con mayor firmeza hacia el objetivo antes de considerar un cambio de postura.

En síntesis, junio dejó una lectura favorable: la inflación general cayó a 3.37% por el desplome de frutas, verduras y algunos básicos. No obstante, el componente subyacente aún refleja presiones persistentes, por lo que el reto será sostener la desinflación sin depender únicamente de factores estacionales.

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