México inicia 2026 con exportaciones al alza, pero el mayor dinamismo importador amplía el déficit comercial

07:48 27/02/2026 - PesoMXN.com
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El repunte exportador de enero contrastó con un aumento mayor de importaciones y un retroceso petrolero, lo que llevó la balanza comercial a déficit.

El sector externo mexicano arrancó 2026 con un avance en exportaciones, impulsado principalmente por manufacturas, aunque con un giro relevante en el saldo comercial por el mayor crecimiento de las importaciones. En enero, las exportaciones totales sumaron 48,008 millones de dólares (mdd), un aumento anual de 8.1%, de acuerdo con la balanza comercial publicada por el Inegi, en un contexto en el que la demanda externa —en especial desde Estados Unidos— sigue siendo un ancla para la industria nacional.

El desempeño exportador estuvo sostenido por las manufacturas, que concentraron la mayor parte de los envíos con 43,508 mdd y un incremento anual de 9.4%. Dentro del rubro destacaron segmentos asociados a maquinaria y equipo para diversas industrias, con un salto notable, además de avances en minerometalurgia y productos metálicos. Los envíos no petroleros aumentaron 9.8%, confirmando el peso de las cadenas industriales integradas en Norteamérica.

La dependencia del mercado de Estados Unidos se mantuvo: más de 82% de las exportaciones no petroleras se dirigieron a ese país, con un crecimiento anual de 7.9%. Aun así, los envíos al resto del mundo crecieron 19.6%, una señal de que algunas líneas de producción están encontrando mayor tracción fuera del principal socio comercial, aunque desde una base menor. En términos estructurales, la canasta exportadora continúa dominada por manufacturas, que representaron 90.6% del total.

El balance sectorial fue mixto. El sector automotriz registró una caída anual de 9%, afectado por menores ventas a Estados Unidos, aunque con un repunte hacia otros destinos. Este comportamiento ocurre mientras la industria ajusta inventarios, mezcla de modelos y calendarios de producción, en un entorno donde la transición hacia vehículos con mayor contenido tecnológico y la normalización de cadenas de suministro siguen reordenando flujos comerciales.

Por el lado de los energéticos, las exportaciones petroleras cayeron 33.5% anual, con ventas por 1,111 mdd, presionadas por una menor cotización de la mezcla mexicana (55.34 dólares por barril en promedio) y por una reducción en el volumen exportado. En paralelo, las agropecuarias retrocedieron 11.6% por menores ventas de productos como jitomate, aguacate y fresas, aunque con excepciones como el mango, que mostró un crecimiento elevado. Las exportaciones extractivas no petroleras, en contraste, crecieron 81.1%.

Importaciones más fuertes: señal de demanda de insumos, pero también un foco en inversión

Las importaciones crecieron más que las exportaciones y marcaron el tono del saldo comercial: en enero ascendieron a 54,489 mdd, un aumento anual de 9.8%. El impulso provino de bienes intermedios, con un avance de 14.2% y una participación de 79.2% del total, lo que suele interpretarse como mayor demanda de insumos para la manufactura y la producción vinculada a exportación. Este patrón es consistente con el papel de México como plataforma de ensamble y transformación industrial dentro de cadenas regionales.

Sin embargo, otros componentes sugieren cautela. Las importaciones de bienes de consumo bajaron 3.8%, asociadas en parte a menores compras de combustibles, mientras que las de bienes de capital retrocedieron 4.4%. Este último rubro suele funcionar como termómetro de inversión productiva; su debilidad puede reflejar que empresas están posponiendo decisiones de expansión o actualización de maquinaria, en un entorno de costos financieros todavía elevados en términos históricos y de mayor selectividad en proyectos.

Con estos movimientos, la balanza comercial registró en enero un déficit de 6,481 mdd, un cambio frente al superávit de 2,430 mdd observado en diciembre. La reducción del saldo entre meses respondió al deterioro de la balanza no petrolera, que pasó de superávit a déficit. En la lectura de corto plazo, los cambios de fin e inicio de año suelen estar influidos por estacionalidad y recomposición de inventarios; aun así, el tamaño del ajuste subraya que el dinamismo importador puede ampliar déficits cuando el crecimiento exportador no acompasa al mismo ritmo.

De cara a los siguientes meses, el desempeño del sector externo seguirá estrechamente ligado al ciclo industrial de Estados Unidos y a la evolución de precios energéticos. También influirá la capacidad de México para consolidar la relocalización de procesos productivos (nearshoring) más allá de anuncios, en particular si se traducen en inversión efectiva y en importaciones de bienes de capital. Para el frente macro, un déficit comercial no es necesariamente negativo por sí mismo si está asociado a mayor inversión e integración productiva; la señal de cautela aparece cuando el retroceso de bienes de capital persiste.

En síntesis, enero mostró un inicio sólido de exportaciones, impulsado por manufacturas y con Estados Unidos como principal destino, pero también evidenció que el empuje de importaciones —especialmente de insumos— puede presionar el saldo comercial, mientras el componente petrolero y algunos agroexportables restan. El seguimiento de la inversión y de la demanda externa será clave para entender si este arranque se consolida o se modera en el primer trimestre.

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