Banxico ajusta al alza su previsión de crecimiento para 2026, pero pospone el regreso de la inflación a 3% hasta 2027

13:08 26/02/2026 - PesoMXN.com
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El banco central ve un 2026 ligeramente mejor por efecto de base, pero advierte que la desinflación será más lenta por presiones persistentes en servicios.

El Banco de México (Banxico) elevó su pronóstico puntual de crecimiento del PIB para 2026 a 1.6%, desde 1.1% previo, al tiempo que recorrió su estimación de convergencia de la inflación general a la meta de 3% hasta el segundo trimestre de 2027. El ajuste dual —más crecimiento esperado, pero más tiempo para normalizar precios— refleja un cierre de 2025 algo más dinámico de lo anticipado, aunque con una trayectoria inflacionaria todavía complicada, particularmente por la persistencia de la inflación subyacente.

De acuerdo con su Informe Trimestral octubre–diciembre 2025, la revisión del PIB obedece en buena medida a un efecto aritmético: al haberse observado un crecimiento mayor en 2025 (0.6% frente a 0.3% estimado anteriormente), la “base” para 2026 queda más alta y, por lo tanto, el cálculo para el año siguiente se ajusta. Banxico ubicó su intervalo de crecimiento para 2026 entre 1.0% y 2.2%, un rango consistente con un desempeño moderado y con riesgos inclinados hacia una expansión menor.

El banco central describió un escenario en el que el consumo privado seguiría ganando tracción gradualmente, apoyado por el mercado laboral y por la masa salarial, aunque con señales de enfriamiento frente a años recientes. Del lado externo, anticipa exportaciones con dinamismo moderado, en línea con la evolución de la producción industrial de Estados Unidos, un factor clave para manufacturas mexicanas integradas a cadenas regionales.

El componente más rezagado, según el diagnóstico, sería la inversión. Banxico prevé debilidad al menos hasta la segunda mitad de 2026, asociada a la incertidumbre sobre la relación comercial con Estados Unidos y el proceso de revisión del T-MEC, además de episodios globales de volatilidad financiera y tensiones geopolíticas. En la lectura del banco, la combinación de cautela empresarial, posibles cambios regulatorios y la sensibilidad de sectores intensivos en comercio exterior puede mantener el gasto de capital por debajo de su potencial.

En inflación, la modificación más relevante es el aplazamiento de la convergencia a 3%: Banxico ahora estima que ese objetivo se alcanzaría hasta el segundo trimestre de 2027, tres trimestres después de lo previsto en el reporte anterior. El cambio se explica por lecturas más elevadas y persistentes en la inflación subyacente —en especial en servicios— y por el efecto de ajustes fiscales recientes, que tienden a trasladarse gradualmente a precios.

Aunque Banxico señaló que el balance de riesgos inflacionarios luce más equilibrado que en episodios previos, mantiene un sesgo al alza. Entre los elementos que podrían complicar la trayectoria de precios menciona la persistencia de la subyacente, presiones de costos, una posible depreciación del peso, disrupciones por conflictos geopolíticos o decisiones de política comercial, así como choques climáticos que afecten productos agropecuarios y presionen la inflación no subyacente.

Inversión, T-MEC y el vínculo con Estados Unidos: el principal foco para 2026

La lectura de Banxico coloca a la inversión como el engrane que falta para acelerar el crecimiento de forma sostenida. México llega a 2026 con ventajas estructurales vinculadas a la relocalización de cadenas (nearshoring), su integración manufacturera con Estados Unidos y su base exportadora; sin embargo, materializar ese potencial depende de certidumbre para proyectos, disponibilidad de infraestructura y condiciones competitivas de energía, logística y seguridad. La cercanía de la revisión del T-MEC añade una capa de cautela: para sectores automotriz, electrónico, equipo eléctrico y agroindustrial, cualquier ajuste en reglas de origen, paneles o medidas comerciales puede influir en decisiones de inversión y en planes de expansión. En ese sentido, un entorno de negociación estable y señales claras hacia la inversión privada podrían inclinar el balance hacia la parte alta del rango de crecimiento; por el contrario, episodios de fricción comercial o cambios abruptos de reglas tenderían a reforzar el sesgo a la baja que subraya el banco central.

De cara a los próximos trimestres, la combinación de crecimiento moderado y desinflación más lenta plantea un reto para la conducción de la política monetaria: sostener el proceso desinflacionario sin agravar innecesariamente la desaceleración. El comportamiento del tipo de cambio, la evolución de los servicios (rentas, educación, restaurantes, transporte y otros componentes con formación de precios más inercial) y la actividad en Estados Unidos serán variables determinantes para validar —o ajustar— el nuevo calendario de convergencia hacia 3%.

En perspectiva, el reporte sugiere que la economía mexicana no enfrenta un escenario de contracción base, pero sí un ciclo de expansión contenida, con la inversión como principal variable de mejora y con una inflación que cede, aunque con mayor lentitud de la prevista. El mensaje central de Banxico es que el crecimiento puede mejorar marginalmente por el arrastre estadístico, pero el reto de precios seguirá dominando la conversación económica hasta 2027.

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