Hacienda presiona por crédito más barato y banca más activa para detonar inversión

12:24 05/03/2026 - PesoMXN.com
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La Secretaría de Hacienda pidió a la banca ampliar el financiamiento a pymes, jóvenes y mujeres para acompañar el plan de infraestructura sin poner en riesgo la disciplina fiscal.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público elevó el tono de su mensaje hacia la banca comercial: México necesita crédito más accesible, con condiciones más competitivas y con mayor alcance hacia segmentos que suelen enfrentar barreras de entrada, como mujeres, jóvenes y pequeñas y medianas empresas (pymes). El planteamiento lo hizo el secretario Édgar Amador Zamora durante un encuentro con directivos del sector en la Ciudad de México, en el que subrayó que el financiamiento será un engrane clave para sostener el crecimiento en un entorno global todavía volátil.

En el centro de la discusión está el Plan Nacional de Infraestructura, que el gobierno presentó como una cartera de más de 1,500 proyectos con el objetivo de acelerar la inversión pública y, sobre todo, “catalizar” inversión privada. El mensaje de Hacienda es que el diseño busca evitar presiones sobre la sostenibilidad fiscal: es decir, ampliar capacidad productiva y atender cuellos de botella sin que el gasto público se traduzca en un deterioro de las finanzas públicas.

El funcionario sostuvo que, pese a la incertidumbre en el comercio internacional y a los ajustes de política económica en Estados Unidos, México logró sortear los pronósticos de recesión en 2025. Para 2026, Hacienda mantiene una previsión de crecimiento cercana a 3%, apoyada en la recuperación paulatina de la demanda interna, el arranque de proyectos de infraestructura y un mayor efecto multiplicador sobre industrias vinculadas a construcción, logística, energía, manufactura y servicios.

La petición de mayor crédito ocurre en un momento en el que el país combina oportunidades y restricciones. Por un lado, la relocalización de cadenas productivas hacia Norteamérica ha elevado el interés por ampliar capacidad industrial en regiones clave; por el otro, el costo del dinero aún es relevante y el acceso al financiamiento se mantiene desigual entre grandes empresas y el tejido de pymes. En ese contexto, Hacienda busca que la banca tenga un papel más protagónico, tanto para consumo como para inversión productiva.

Infraestructura, banca de desarrollo y “certeza”: el triángulo para destrabar inversión

Hacienda planteó una estrategia de tres frentes para mejorar la transmisión del financiamiento hacia la economía real: reforzar la banca de desarrollo para elevar garantías y reducir el riesgo percibido en ciertos acreditados; promover nuevos vehículos de inversión con reglas claras; y fortalecer la certeza jurídica para que los proyectos sean financiables de principio a fin. En la práctica, esto apunta a resolver un problema recurrente: muchos proyectos y empresas tienen viabilidad operativa, pero no cumplen con los criterios de riesgo, historial o colateral que exigen los intermediarios privados. Un mayor uso de garantías y esquemas de coinversión puede ampliar el universo de sujetos de crédito, aunque también exige estándares estrictos de evaluación para evitar asignación ineficiente de recursos.

El énfasis en certeza jurídica también dialoga con una demanda constante del sector privado: reglas estables, cumplimiento de contratos y procesos regulatorios predecibles. Para la banca, el Estado de derecho no es un concepto abstracto; se traduce en recuperaciones, litigios, tiempos y costos. Para los inversionistas, determina si un proyecto de infraestructura puede financiarse a plazos largos con tasas razonables. En ese sentido, el mensaje oficial sugiere que el gobierno busca alinear planeación pública, marco regulatorio y ejecución para reducir fricciones que hoy elevan el costo financiero.

El reto, sin embargo, no se limita a “dar más crédito”. Para que el financiamiento sea verdaderamente más accesible y competitivo, el sistema necesita profundización financiera, mayor competencia en productos, más información crediticia y mecanismos que reduzcan costos de originación, especialmente en segmentos de menor escala. La digitalización ha permitido avances en evaluación de riesgo y dispersión, pero persisten brechas de formalidad, ingresos y educación financiera que condicionan la calidad de la demanda de crédito.

También está la discusión de cómo alinear el crédito con productividad. En la medida en que el financiamiento se dirija a modernización, adopción tecnológica, capital de trabajo y expansión exportadora, el efecto sobre crecimiento potencial es mayor. Por el contrario, un aumento de crédito sin fortalecimiento de capacidades empresariales puede traducirse en mayor morosidad o menor impacto en inversión fija. Para los bancos, el desafío es encontrar el punto donde inclusión y rentabilidad sean compatibles; para el gobierno, diseñar incentivos y garantías que no distorsionen el mercado.

De cara a 2026, el desempeño de la economía mexicana dependerá de la velocidad de ejecución del plan de infraestructura, de la evolución del entorno externo —incluida la política económica de Estados Unidos— y de la capacidad del sistema financiero para acompañar proyectos y hogares sin relajar estándares de riesgo. Una expansión ordenada del crédito, con reglas claras y evaluación rigurosa, podría ayudar a sostener el crecimiento y a ampliar oportunidades para pymes, jóvenes y mujeres.

En perspectiva, el llamado de Hacienda apunta a que la inversión y el crédito vuelvan a ser motores más visibles del ciclo económico; su efectividad dependerá de competencia bancaria, garantías bien focalizadas y un entorno de certidumbre que haga financiables los proyectos a largo plazo.

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