BanCoppel acelera en crédito automotriz tras compra de cartera a CI Banco y suma 27,000 nuevos clientes

12:01 11/03/2026 - PesoMXN.com
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La adquisición de una cartera automotriz rentable abre a BanCoppel una vía de crecimiento, pero eleva el reto de cobranza y cumplimiento.

BanCoppel reportó un crecimiento de 26% en su cartera de crédito durante 2025, impulsado en parte por la compra de la cartera de crédito automotriz de CI Banco, una operación que le aportó alrededor de 27,000 clientes nuevos y lo colocó de lleno en un segmento que busca ampliar su base de usuarios con productos de mayor vinculación, como cuentas, tarjetas y renovaciones de financiamiento.

De acuerdo con lo expuesto por la dirección del banco, la entrada al financiamiento automotriz fue una decisión estratégica tomada con anticipación, al considerar que el auto es un bien relevante para su clientela. Antes de la adquisición, BanCoppel había explorado el financiamiento de autos usados a través de lotes; sin embargo, la venta de activos por parte de CI Banco abrió una ventana para comprar una cartera ya operando y con rentabilidad, en un momento en que el mercado financiero mexicano elevó su escrutinio sobre riesgos operativos y reputacionales.

Previo a la operación, la cartera automotriz de CI Banco se ubicaba en 8,392 millones de pesos, según datos regulatorios. Tras tomar posesión y comenzar la administración de los créditos en 2026, BanCoppel registró alrededor de 8,122 millones de pesos en financiamiento automotriz, lo que marcó su punto de arranque formal para escalar este negocio. El banco anticipa un ajuste temporal en indicadores de morosidad durante la transición, debido a la necesidad de notificar y reencauzar pagos de clientes que antes pagaban a otra institución.

El movimiento ocurre en un entorno en el que el crédito al consumo y el crédito bancario en general han mantenido dinamismo, aunque con costos financieros todavía elevados frente a los niveles previos al ciclo de alzas de tasas. Para los bancos, crecer en segmentos masivos implica balancear expansión con control de riesgo, especialmente en productos sensibles al empleo, al ingreso disponible y al precio de los vehículos.

Transición operativa: cobranza, morosidad y experiencia del cliente

Administrar una cartera adquirida no es solo sumar saldo: implica migración de información, recontratación de proveedores, ajustes a sistemas y, sobre todo, una estrategia de cobranza diferenciada. BanCoppel señaló que ha contratado personal especializado en cobranza automotriz e invertido en procesos para manejar el portafolio; aun así, espera que la morosidad se eleve “un par de puntos” en los primeros meses, un efecto común cuando el acreditado enfrenta cambios de referencia de pago o dudas sobre la validez del nuevo acreedor. En un mercado donde la competencia por clientes es intensa, el reto será contener ese pico de morosidad sin deteriorar la relación con el usuario, utilizando comunicación clara y canales de atención que reduzcan fricciones.

En paralelo, el banco ha buscado fortalecer su propuesta digital en otros productos. En hipotecas, por ejemplo, lanzó un proceso 100% digital que promete trámites en minutos; al cierre del año previo, la institución había colocado 4,480 millones de pesos en crédito de vivienda, con una porción ya originada completamente en línea. Para 2026, estima ampliar la originación e incrementar el monto anual, con la apertura gradual de canales como desarrolladores y brokers, una señal de que intenta escalar sin perder control del “back office” y la validación de riesgos.

En el segmento empresarial, BanCoppel prevé crecimientos de doble dígito en los próximos años. En México, las pymes suelen enfrentar barreras de acceso al crédito por informalidad, baja información financiera y garantías limitadas; por ello, cualquier expansión sostenida en este rubro depende de mejorar modelos de evaluación, digitalizar procesos y construir historial con productos transaccionales que permitan conocer mejor al cliente.

Un componente adicional es el entorno de cumplimiento. Tras los señalamientos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos relacionados con presuntas prácticas de lavado de dinero que tocaron a distintos participantes del sistema, instituciones con operación intensiva en efectivo —como BanCoppel, por su presencia física y clientela masiva— han reforzado monitoreo, personal y herramientas de prevención. La coordinación entre autoridades de México y Estados Unidos ha elevado el estándar de vigilancia, lo que incrementa costos de cumplimiento, pero también reduce vulnerabilidades del sistema y presiona a los bancos a profesionalizar controles y auditorías.

Hacia adelante, la apuesta de BanCoppel por el crédito automotriz podría funcionar como “puerta de entrada” para vender otros productos y elevar la lealtad del cliente, en un momento en que la banca busca rentabilidad con crecimiento responsable. El desempeño real dependerá de cómo gestione la transición de pagos, la evolución de la morosidad, el costo del fondeo y la demanda de vehículos en un ciclo económico donde el consumo se mantiene, pero es más sensible a tasas y a la confianza del hogar.

En perspectiva, la operación ilustra una tendencia: la banca mexicana está combinando adquisiciones selectivas, digitalización y refuerzo de controles para crecer sin perder resiliencia. El saldo final se medirá en calidad de cartera, capacidad de retención de esos 27,000 nuevos clientes y disciplina en cumplimiento, especialmente bajo un escrutinio internacional más estricto.

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