ABM plantea quitar temporalmente la cuota de intercambio en gasolineras para abaratar pagos con tarjeta

10:42 20/03/2026 - PesoMXN.com
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ABM plantea quitar temporalmente la cuota de intercambio en gasolineras para abaratar pagos con tarjeta

La banca propone eliminar por un periodo la cuota de intercambio en gasolineras para reducir costos de cobro con tarjeta y empujar pagos digitales.

La Asociación de Bancos de México (ABM) puso sobre la mesa una medida de alivio para el sector gasolinero: eliminar de manera temporal la cuota de intercambio que se genera cuando un consumidor paga con tarjeta de crédito o débito. El planteamiento busca que el costo total de aceptar pagos electrónicos —que en la práctica influye en las tasas de descuento que enfrentan los comercios— se reduzca y que ese menor costo se refleje en el precio final o, al menos, en una menor presión sobre los márgenes de las estaciones de servicio en periodos de volatilidad.

La cuota de intercambio es una comisión entre bancos: el banco del comercio (la gasolinera) paga al banco emisor de la tarjeta del cliente. En México, estos porcentajes han sido objeto de debate regulatorio por su nivel relativamente elevado frente a estándares internacionales, y por el efecto que pueden tener sobre la adopción de pagos digitales en giros intensivos en efectivo.

De acuerdo con datos públicos de Banco de México (Banxico), las cuotas máximas han llegado a niveles cercanos a 1.91% en crédito y 1.15% en débito, cifras superiores a referencias observadas en otras jurisdicciones. En 2023, la autoridad de competencia (Cofece) advirtió que, en promedio, México se ubica entre los países con comisiones más altas, lo que tiende a encarecer el cobro con tarjeta, particularmente para negocios con alta frecuencia de transacciones y ticket medio variable, como las gasolineras.

La propuesta fue presentada en el marco de la Convención Bancaria, en un contexto donde el gobierno federal ha reiterado su interés en contener presiones en el precio de los combustibles y, de manera paralela, acelerar la digitalización de pagos. El sector bancario planteó que el incentivo —al bajar el costo de cobrar con tarjeta— podría complementarse con una mayor adopción de alternativas de pago inmediato, como CoDi y Dimo, con el objetivo de reducir el uso de efectivo.

Pagos digitales, regulación de Banxico y el reto de trasladar el beneficio al consumidor

El anuncio ocurre al mismo tiempo que Banxico impulsa ajustes operativos para hacer más “uniforme” y simple la experiencia de transferencias y pagos, mediante estándares técnicos y de navegación comunes entre participantes del SPEI. La lógica económica es clara: si se abarata y simplifica el pago digital, aumenta su uso; si crece el volumen transaccional, también se fortalece la trazabilidad y se reducen costos asociados al efectivo (manejo, traslado, riesgos de robo y pérdidas). Sin embargo, el punto crítico será la transmisión del beneficio. Para que la eliminación temporal de la cuota de intercambio tenga impacto visible, el menor costo debe reflejarse en una reducción equivalente en las tasas que se cobran al comercio o en decisiones de precio más competitivas. En un mercado con márgenes acotados y sensibilidad social al precio de la gasolina, la credibilidad de la medida dependerá de mecanismos de seguimiento y de la capacidad de demostrar que el ahorro no se queda en la cadena de pagos.

En el trasfondo está el debate sobre la estructura de costos del sistema de pagos y su relación con la inclusión financiera. La banca insiste en que el efectivo, aunque práctico, tiene desventajas: no genera historial, limita acceso a crédito y facilita la informalidad. Para la economía mexicana, donde una parte importante del empleo y de las transacciones sigue moviéndose fuera del sistema financiero, el incentivo correcto en sectores de alto flujo puede acelerar la transición a medios electrónicos.

El planteamiento de la ABM también se conecta con una agenda más amplia: incrementar el crédito al sector privado hacia 2030. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó el compromiso de la banca para elevar el financiamiento del equivalente a 38% del PIB a 45% del PIB en los próximos años, un objetivo que, de materializarse, podría fortalecer inversión y consumo, aunque dependerá de condiciones de competencia, tasas, apetito de riesgo y evolución de la economía. En ese sentido, la digitalización de pagos suele considerarse un “habilitador”: mejora información, reduce fricciones y puede abaratar la originación de productos financieros.

Para el consumidor, el cambio se traduciría en una mayor disponibilidad de pagos con tarjeta sin recargos implícitos y en una experiencia más homogénea en terminales y transferencias. Para los gasolineros, el incentivo es reducir el costo de aceptación y disminuir el manejo de efectivo. Para el sistema financiero, el beneficio potencial es elevar la bancarización transaccional y generar datos que permitan ofrecer crédito y servicios con mayor precisión.

En perspectiva, la eliminación temporal de la cuota de intercambio en gasolineras puede convertirse en un piloto de política para otros sectores intensivos en efectivo —como transporte y peajes— si se demuestra que el ahorro se traslada, aumenta el uso de pagos digitales y se reduce el costo operativo de la economía. El desafío estará en coordinar incentivos y medir resultados con transparencia para evitar que la iniciativa quede en un ajuste contable sin efecto en el bolsillo.

En síntesis, la propuesta de la ABM abre una ventana para reducir fricciones en pagos cotidianos y acelerar la digitalización, pero su éxito dependerá de que la baja de comisiones se refleje en menores costos reales para comercios y consumidores y de que Banxico consolide estándares que faciliten el uso masivo de pagos electrónicos.

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