Remesas: marzo trae un respiro y el primer trimestre marca un avance moderado
El repunte de marzo elevó el acumulado trimestral, pero la caída en operaciones sugiere una normalización del flujo desde Estados Unidos.
Los envíos de remesas a México mostraron una recuperación en marzo, en un contexto de desaceleración económica y ajuste de expectativas para 2025. De acuerdo con cifras de Banco de México (Banxico), el país recibió 5,394.2 millones de dólares (USD) durante el mes, un avance anual de 4.9% y el monto más alto desde octubre del año pasado. Con ello, en el primer trimestre del año las remesas sumaron 14,456.5 millones de dólares, un crecimiento de 1.4% frente al mismo periodo de 2024.
La lectura de marzo confirma que, pese a episodios de debilidad observados en meses previos, el flujo sigue siendo un soporte relevante para el ingreso disponible de millones de hogares. Sin embargo, el detalle de las cifras apunta a una fase de estabilización: aunque el monto aumentó, el número de operaciones fue 3.6% menor a tasa anual, señal de que el crecimiento se explica más por un mayor envío promedio que por un volumen creciente de transacciones.
En el trimestre, la remesa promedio se ubicó alrededor de 405 dólares por envío, un nivel consistente con el patrón de los últimos años: menos envíos, pero de mayor cuantía. Este comportamiento suele asociarse tanto a ajustes en costos de envío y uso de canales digitales como a estrategias de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos (EE. UU.) para concentrar transferencias ante mayor incertidumbre laboral o migratoria.
Para la economía mexicana, las remesas siguen funcionando como un amortiguador del consumo, especialmente en regiones con alta dependencia de estos ingresos. A nivel macro, aportan divisas de manera estable y contribuyen a suavizar choques en la balanza de pagos; a nivel micro, sostienen gasto corriente y, en menor medida, inversiones familiares como mejoras a vivienda o pequeños negocios. No obstante, su capacidad para impulsar crecimiento es limitada si no se acompaña de mayor creación de empleo formal y productividad interna.
Empleo en Estados Unidos y tipo de cambio: las variables que marcarán el rumbo
Hacia adelante, la trayectoria del empleo en Estados Unidos será el principal determinante del flujo de remesas. Si el mercado laboral estadounidense se enfría —por mayores costos financieros, menor inversión o desaceleración del consumo—, los ingresos de los migrantes pueden resentirse y con ello la capacidad de envío. Al mismo tiempo, el tipo de cambio juega un papel clave en el poder de compra de las familias receptoras: un peso más fuerte reduce los pesos obtenidos por cada dólar enviado, lo que puede incentivar montos mayores en USD para compensar, o bien limitar el impacto en consumo si el envío no aumenta.
Además del empleo y el tipo de cambio, el entorno migratorio y la aplicación de medidas de control fronterizo influyen en la estabilidad de los flujos. Cambios en políticas laborales, redadas o mayores restricciones pueden afectar tanto la inserción laboral de nuevos migrantes como la continuidad de quienes ya trabajan, elevando la volatilidad. En este marco, analistas del mercado han advertido que, desde mediados de 2024, se observa una tendencia de menor dinamismo que podría profundizarse si se deterioran las condiciones en EE. UU.
En el frente interno, las remesas llegan a una economía que mantiene resiliencia en el consumo, pero enfrenta retos: tasas aún elevadas, menor impulso fiscal respecto a años de alto gasto público y señales mixtas en la actividad. En ese entorno, el flujo de dólares vía remesas continúa siendo un pilar para ciertas economías locales, aunque su ritmo más moderado sugiere que ya no aportará el mismo “viento de cola” observado en los años de máximos históricos.
En perspectiva, el dato de marzo es una señal de alivio, pero no necesariamente un cambio de tendencia: el crecimiento trimestral fue acotado y la menor cantidad de operaciones apunta a una normalización. El desempeño de las remesas en los próximos meses dependerá de si el mercado laboral estadounidense sostiene el ingreso de los trabajadores mexicanos y de cómo se combine ese panorama con el tipo de cambio y el ambiente migratorio.
En suma, México registró un repunte mensual relevante en remesas, pero el balance del trimestre refleja un avance moderado y señales de estabilización; el seguimiento a empleo en Estados Unidos, al dólar y a las condiciones migratorias será clave para anticipar el comportamiento del resto del año.




