Menos ISR corporativo presiona la recaudación: desaceleración, menor fiscalización y más devoluciones encienden alertas

05:55 15/05/2026 - PesoMXN.com
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La recaudación del ISR cayó en el primer trimestre pese a más declaraciones corporativas, reflejando menor actividad, menos fiscalización y devoluciones al alza.

El arranque de año dejó una señal clara para las finanzas públicas: aunque aumentó el número de empresas que presentaron su declaración anual con pago, la recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) —principal fuente tributaria del gobierno federal— se debilitó en el primer trimestre, en un contexto de crecimiento económico limitado y de cambios en la dinámica de fiscalización y devoluciones del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

De acuerdo con estimaciones del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) con base en datos oficiales, los ingresos tributarios totales retrocedieron 0.6% real anual entre enero y marzo y quedaron por debajo de lo programado en la Ley de Ingresos. El desempeño se explica, principalmente, por el menor dinamismo de los componentes más relevantes: ISR e IVA. Si bien el IVA logró ubicarse cerca de la meta, también mostró un retroceso frente al año previo, consistente con un consumo menos vigoroso y con el efecto de devoluciones en ciertos sectores exportadores.

En el caso del ISR, la caída fue más marcada. La recaudación disminuyó 4.1% anual real en el primer trimestre y se quedó por debajo del objetivo calendarizado, lo que implicó decenas de miles de millones de pesos que no ingresaron al erario en el periodo. El punto es relevante porque el ISR corporativo suele ser un termómetro de utilidades, márgenes y actividad productiva, especialmente en industrias integradas a cadenas de exportación y en servicios con alta formalidad.

Las cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) muestran que, aun con más personas morales presentando declaración con pago, el monto promedio pagado por declaración se redujo. En términos prácticos, esto sugiere que más empresas cumplieron, pero con bases gravables menores: ya sea por menores ganancias, ajustes contables y acreditamientos, o por una mezcla sectorial en la que pesan más contribuyentes de menor tamaño relativo.

Este desempeño ocurre en un entorno de crecimiento moderado. La actividad económica ha mostrado señales de desaceleración, con un primer trimestre de expansión anual baja. Para la recaudación, la sensibilidad es alta: la propia SHCP ha señalado que un punto porcentual adicional de crecimiento real del PIB puede traducirse en un aumento significativo de ingresos tributarios no petroleros; en sentido inverso, crecer por debajo de la meta complica el cumplimiento del presupuesto sin recurrir a recortes, reasignaciones o mayores necesidades de financiamiento.

Fiscalización a la baja y devoluciones al alza: el otro motor del ajuste

Más allá del ciclo económico, dos componentes administrativos incidieron en el balance: los ingresos por actos de fiscalización y el comportamiento de devoluciones y compensaciones. La recaudación asociada a auditorías, revisiones y acciones de cobro mostró un retroceso anual, un cambio relevante tras años en los que la estrategia recaudatoria se apoyó en mayor eficiencia del SAT, vigilancia de cumplimiento y litigios fiscales de grandes contribuyentes. Un menor empuje en esa “recaudación secundaria” reduce un colchón que, en otros momentos, ha ayudado a compensar la debilidad cíclica del ISR y del IVA.

Al mismo tiempo, las devoluciones y compensaciones crecieron en el trimestre. Este renglón puede aumentar por varias razones: desde el procesamiento de saldos a favor acumulados, hasta devoluciones de IVA vinculadas a exportadores y cadenas productivas con alta integración internacional. En términos fiscales, el incremento funciona como una salida de recursos que presiona el flujo neto de ingresos, aunque también puede interpretarse como una señal de normalización en tiempos de respuesta y de cumplimiento de derechos del contribuyente, especialmente cuando existe escrutinio sobre rezagos históricos.

La combinación de menor fiscalización neta y mayores devoluciones es particularmente sensible en un año en el que el gasto público enfrenta rigideces: costo financiero de la deuda, compromisos sociales y necesidades de inversión pública. En este contexto, el margen de maniobra para absorber menores ingresos sin ajustes presupuestales se reduce, y la discusión suele trasladarse a la eficiencia del gasto, la priorización de programas y el ritmo de inversión en infraestructura.

Hacia adelante, el desempeño del ISR dependerá de dos vectores: la evolución de la economía —producción industrial, empleo formal y consumo— y la estrategia de administración tributaria. Con tasas de interés aún elevadas en términos reales y una inversión privada que enfrenta decisiones cautelosas por la demanda global y costos financieros, la recuperación de utilidades corporativas podría ser desigual. A la vez, la continuidad del combate a la evasión, la simplificación de trámites y la certidumbre jurídica en controversias fiscales serán claves para sostener la recaudación sin aumentar tasas.

También pesará el entorno externo: una demanda internacional más débil o episodios de volatilidad financiera tienden a impactar exportaciones manufactureras, remesas y tipo de cambio, con efectos indirectos sobre consumo e ISR. En contraste, una consolidación del fenómeno de relocalización de cadenas (nearshoring) podría fortalecer bases gravables en regiones industriales, aunque sus frutos suelen materializarse con rezagos y dependen de infraestructura, energía, agua, seguridad y certidumbre regulatoria.

En síntesis, la caída del ISR en el primer trimestre, pese a un mayor número de declaraciones corporativas, refleja una economía con menor impulso y una recaudación más dependiente de factores administrativos como fiscalización y devoluciones. El reto para la política fiscal será equilibrar disciplina presupuestaria con la necesidad de sostener inversión y crecimiento, sin erosionar la confianza de contribuyentes ni frenar la formalidad.

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