Peso fuerte recorta la recaudación por IVA e importaciones en el arranque del año

19:03 30/03/2026 - PesoMXN.com
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La apreciación del peso frente al dólar redujo la base en pesos de las importaciones y presionó la recaudación de IVA e impuestos aduaneros.

La fortaleza del peso mexicano en el primer bimestre del año se convirtió en un factor de presión para las finanzas públicas por la vía tributaria: al abaratar en moneda nacional el valor de las mercancías importadas, se redujo la base gravable sobre la que se cobran el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y los impuestos a las importaciones. Así lo reflejan las cifras más recientes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que reportó una caída real anual de 8.8% en la recaudación de IVA en enero-febrero, pese a que, en el agregado, los ingresos tributarios superaron lo previsto.

De acuerdo con la dependencia, el tipo de cambio promedio pasó de 20.5 pesos por dólar en el primer bimestre de 2025 a 17.5 en el mismo periodo de 2026. Este movimiento cambiario, consistente con un entorno de tasas reales aún elevadas y flujos financieros hacia activos en pesos, tiende a disminuir la valuación en moneda nacional de las compras externas, lo que se traduce en una menor captación asociada al comercio exterior, aun cuando el volumen importado no necesariamente se contraiga.

En términos de programación presupuestaria, Hacienda informó que el IVA quedó por debajo de lo calendarizado: se observaron alrededor de 271,900 millones de pesos en el bimestre, unos 9,100 millones menos de lo previsto. En paralelo, los ingresos por impuestos a las importaciones disminuyeron 7.2% real anual y también se ubicaron por debajo del programa en cerca de 14,300 millones de pesos.

La SHCP atribuyó parte del comportamiento a un “efecto base”: en 2025, la recaudación del IVA habría registrado uno de sus mayores crecimientos en más de una década, elevando el punto de comparación. Aun así, el resultado subraya un rasgo relevante para la política fiscal: cuando la moneda se aprecia, el alivio sobre la inflación importada puede venir acompañado de menores ingresos por gravámenes ligados al valor en pesos de las compras externas.

Reacomodo de la recaudación: IEPS e ISR compensan, pero con riesgos hacia delante

Mientras el IVA y los impuestos a las importaciones mostraron debilidad, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aportó un contrapeso al crecer 14.2% real anual en el bimestre, impulsado por mayores ingresos del componente de combustibles ante menores estímulos fiscales respecto al año previo, así como por el avance del componente no petrolero, asociado a ajustes en gravámenes a productos como tabacos y bebidas azucaradas. Sin embargo, el margen de esta fuente es sensible a choques de energía: con el repunte de precios internacionales del petróleo en marzo, Hacienda reactivó estímulos para gasolinas y diésel, lo que implica renunciar temporalmente a recaudación para amortiguar precios al consumidor.

El Impuesto Sobre la Renta (ISR) también ayudó a sostener el balance tributario. En el periodo enero-febrero creció 4.9% real anual y superó lo calendarizado en alrededor de 33,000 millones de pesos, en un contexto en el que el mercado laboral se ha mantenido relativamente resiliente y los salarios reales han mostrado mejoras frente a años de alta inflación. Para la autoridad, también influyeron medidas de fiscalización y digitalización administrativa, así como un mayor cumplimiento.

Hacia adelante, analistas suelen observar que la dependencia de componentes cíclicos —como ISR ligado a utilidades y empleo— y de decisiones de política —como estímulos al IEPS— puede volver más volátil la trayectoria mensual de los ingresos. Si el peso se mantiene apreciado, el “viento en contra” para IVA de importación podría persistir; si, por el contrario, el tipo de cambio se deprecia, podría mejorar la recaudación aduanera, aunque a costa de presiones inflacionarias y mayores costos para empresas importadoras.

En el frente del gasto, el sector público registró un incremento real anual, pero con un ejercicio por debajo de lo programado: el gasto total fue aproximadamente 219,700 millones de pesos menor a lo previsto en el bimestre. La mayor parte del faltante se concentró en el gasto programable, el rubro asociado a provisión de bienes y servicios públicos e inversión, mientras que el gasto no programable —donde se contabiliza, entre otros, el costo financiero de la deuda— mostró un desvío menor.

Este subejercicio puede interpretarse de distintas maneras: desde ajustes operativos y calendarización de proyectos hasta una estrategia de contención para administrar presiones de gasto en el año. En un entorno de crecimiento moderado y costo financiero todavía relevante, el ritmo de ejecución del gasto programable cobra importancia por su impacto en la inversión pública, la actividad económica y la provisión de servicios.

En conjunto, las cifras del primer bimestre dibujan un panorama mixto: el peso fuerte contribuye a abaratar importaciones y contener precios, pero reduce la recaudación ligada al comercio exterior; al mismo tiempo, el ISR y el IEPS sostienen el balance tributario, aunque con sensibilidad a la dinámica económica y a decisiones de estímulos. El desempeño de los próximos meses dependerá del comportamiento del tipo de cambio, la evolución de precios energéticos y la capacidad de mantener una recaudación robusta sin deteriorar la actividad.

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