Subsidios a gasolinas presionan la recaudación en marzo, pero el mayor consumo atenúa el golpe a Hacienda

18:10 30/04/2026 - PesoMXN.com
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Subsidios a gasolinas presionan la recaudación en marzo, pero el mayor consumo atenúa el golpe a Hacienda

La SHCP absorbió una renuncia recaudatoria por estímulos al IEPS, pero el repunte en ventas de combustibles ayudó a sostener los ingresos tributarios.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) reportó que en marzo se registró una renuncia recaudatoria por alrededor de 11,700 millones de pesos asociada a los estímulos fiscales aplicados a gasolinas y diésel, una medida que se activa para suavizar incrementos en los precios al público cuando se elevan los costos internacionales de los energéticos. El subsecretario de Ingresos, Carlos Lerma, explicó que el costo de estos incentivos se había estimado en torno a 2,500 millones de pesos por semana, cifra consistente con el resultado observado en ese mes.

El ajuste fiscal se dio en un entorno de volatilidad en los mercados energéticos por tensiones geopolíticas, que suelen transmitirse a las referencias internacionales de petrolíferos. En México, el mecanismo de estímulos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a combustibles funciona como amortiguador: cuando suben los precios de referencia, Hacienda reduce temporalmente la carga del IEPS para contener aumentos abruptos en los precios en estaciones de servicio, con impacto directo en la recaudación.

Aun con ese “sacrificio” de ingresos, Hacienda señaló que el desempeño del IEPS a combustibles en el primer trimestre se ubicó en 115,444 millones de pesos, por encima de lo previsto y también superior a lo observado un año antes. La explicación central, de acuerdo con la dependencia, es que el mayor volumen de ventas de combustibles durante el trimestre ayudó a compensar la renuncia recaudatoria derivada de los estímulos aplicados en marzo.

En el balance de las finanzas públicas, la SHCP informó que los ingresos tributarios se colocaron ligeramente por arriba de lo programado, mientras que los ingresos petroleros quedaron por debajo de la meta, un patrón que en años recientes ha ganado relevancia: la recaudación interna —IVA, ISR e IEPS— tiende a ser el ancla de los ingresos del gobierno federal, al tiempo que la plataforma de producción, el desempeño de Pemex y la volatilidad de precios del crudo introducen incertidumbre en el componente petrolero.

IEPS, inflación y consumo: el dilema de amortiguar precios sin abrir un boquete fiscal

El uso de estímulos al IEPS tiene implicaciones macroeconómicas que van más allá de la recaudación mensual. Por un lado, contener aumentos de gasolinas y diésel puede ayudar a moderar presiones inflacionarias, ya que los combustibles inciden en costos de transporte y logística, y terminan permeando a precios de alimentos y mercancías. Por otro, cuando el estímulo se extiende o se intensifica, el gobierno renuncia a ingresos que normalmente financian gasto público, por lo que el “colchón” depende de que el consumo y la actividad económica mantengan tracción o de que otros rubros tributarios compensen. En este trimestre, Hacienda atribuyó el resultado favorable a una combinación de dinamismo del mercado interno, actualización de cuotas y acciones de fiscalización, factores que suelen reforzar la recaudación de IVA e IEPS en periodos de mayor consumo.

Los datos oficiales también apuntan a una composición mixta: el cumplimiento en ingresos tributarios fue cercano a lo programado, pero el total de ingresos públicos quedó por debajo de la meta debido al faltante en ingresos petroleros. Este contraste importa para el manejo presupuestario, porque cuando los ingresos petroleros se rezagan, el gobierno puede enfrentar mayores presiones para reasignar gasto, acelerar estrategias de eficiencia recaudatoria o apoyarse en remanentes y otros ingresos no tributarios para evitar desviaciones mayores en el balance.

Hacia delante, la efectividad del estímulo al IEPS como instrumento de estabilización dependerá de dos variables: la trayectoria de los precios internacionales de los petrolíferos —sensibles a geopolítica, recortes de oferta y demanda global— y la resistencia del consumo interno. Si la economía se desacelera o el consumo de combustibles pierde fuerza, el margen para compensar la renuncia recaudatoria con mayor volumen podría reducirse. En cambio, si los estímulos se aplican de forma focalizada y temporal, y la recaudación del IVA e ISR se mantiene sólida, el impacto fiscal puede ser manejable sin desanclar los objetivos de finanzas públicas.

En síntesis, marzo mostró el costo fiscal de amortiguar el precio de las gasolinas, pero también evidenció que, con un mercado interno activo y buena recaudación en otros rubros, Hacienda puede contener el impacto en el corto plazo, aunque el balance seguirá atado a la volatilidad energética y al desempeño de los ingresos petroleros.

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