Exportaciones mexicanas repuntan en mayo y apuntalan un superávit comercial, con manufacturas como motor
México elevó con fuerza sus ventas al exterior en mayo, apoyado por manufacturas y un mayor flujo de insumos importados para producir.
Las exportaciones de México aceleraron en mayo y se colocaron entre sus mejores registros del año, en una señal de que el sector externo sigue funcionando como amortiguador ante un crecimiento interno que se mantiene desigual por sectores. De acuerdo con las cifras más recientes, el país exportó 69,544 millones de dólares, un avance anual de 25.4%, impulsado por el desempeño manufacturero y por el dinamismo de los envíos no automotrices, que compensaron la debilidad del segmento automotor.
En paralelo, las importaciones sumaron 67,285 millones de dólares, 24% más que en mayo del año previo. El resultado fue un superávit comercial de 2,259 millones de dólares, menor al de abril pero todavía positivo, en un entorno en el que la actividad industrial y las cadenas de suministro siguen marcando el pulso del comercio exterior mexicano.
El crecimiento estuvo dominado por el componente no petrolero: las exportaciones no petroleras aumentaron 25.6% anual, mientras las petroleras avanzaron 18%. Dentro de las no petroleras, los envíos a Estados Unidos subieron 27.2% y las exportaciones al resto del mundo crecieron 17.7%, un desempeño que sugiere un impulso amplio, aunque con el mercado estadounidense todavía como principal destino por el grado de integración productiva entre ambos países.
Manufacturas fuertes, pero el sector automotor sigue rezagado
La manufactura volvió a concentrar la mayor parte del dinamismo. Las exportaciones manufactureras alcanzaron 62,990 millones de dólares, con un crecimiento anual de 25.1%. Al interior, destacó el salto en maquinaria y equipo para industrias diversas (98.1%), además de avances en minerometalurgia, equipo eléctrico y electrónico, plásticos y caucho, y el rubro de alimentos, bebidas y tabaco, lo que refleja una mezcla de demanda externa y reconfiguración de pedidos en cadenas regionales.
El contraste se observó en el sector automotriz, donde las exportaciones retrocedieron 2.2% anual. La caída estuvo asociada a una baja de 3.5% en ventas dirigidas a Estados Unidos, aunque los envíos a otros mercados crecieron 5.7%. En la práctica, el desempeño automotor suele ser más sensible a ajustes de inventarios, paros técnicos, cambios de plataformas y al ciclo de consumo en el mercado estadounidense; por eso, su debilidad no necesariamente invalida la fortaleza general del bloque manufacturero, pero sí introduce un foco de atención para los próximos meses.
En el frente primario, las exportaciones agropecuarias avanzaron 2.2%, con aumentos en uvas y pasas, jitomate, legumbres y hortalizas frescas, cítricos y pepino; en contraste, café crudo y aguacate mostraron retrocesos. Las exportaciones extractivas, por su parte, crecieron 88.7%, un rubro que suele exhibir variaciones elevadas por efectos de base y por la naturaleza de los embarques.
Importaciones al alza: más insumos para producir y señales mixtas en inversión
El avance de las importaciones estuvo liderado por bienes intermedios —insumos para fabricar otros productos—, que sumaron 54,314 millones de dólares y crecieron 29.8% anual. Este comportamiento suele interpretarse como una señal consistente con una mayor carga de trabajo en manufactura y con el ciclo exportador, especialmente en industrias integradas con Estados Unidos.
En contraste, las importaciones de bienes de consumo subieron 6.5% y las de bienes de capital apenas 1.6%. La lectura económica de este último dato es relevante: un crecimiento moderado de bienes de capital puede sugerir que la inversión en maquinaria y equipo sigue avanzando, pero sin el mismo impulso que el comercio de insumos, en un contexto donde las decisiones de inversión dependen de costos financieros, disponibilidad de energía e infraestructura, y certidumbre regulatoria.
El superávit se sostiene, pero con cambios en la composición
El superávit de 2,259 millones de dólares en mayo se ubicó por debajo del saldo de abril (4,520 millones), debido a una reducción del superávit no petrolero, mientras el déficit petrolero se mantuvo prácticamente sin cambios. Este matiz es importante porque, en México, la balanza petrolera suele estar influida tanto por la plataforma de producción como por la necesidad de importar combustibles, lo que limita el aporte neto del sector energético al saldo comercial.
En el acumulado de enero a mayo, las exportaciones totalizaron 317,172 millones de dólares, un incremento anual de 22.6%. En ese mismo lapso, las importaciones alcanzaron 311,405 millones, con un alza de 20.8%. Con ello, el país reportó un superávit comercial de 5,767 millones de dólares, muy por encima de los 918 millones observados en el mismo periodo del año previo, un desempeño que confirma la relevancia del sector externo en 2026.
De cara a la segunda mitad del año, el principal soporte seguirá siendo la manufactura, en la medida en que la demanda de Estados Unidos se mantenga estable y las cadenas regionales continúen privilegiando proveedores mexicanos por costos, logística y reglas de origen. No obstante, el comportamiento del sector automotor, el ritmo de la inversión productiva y los costos asociados a insumos importados seguirán determinando si este impulso se traduce en una expansión más amplia del aparato productivo.
En síntesis, mayo mostró un comercio exterior vigoroso: exportaciones en máximos relativos, importaciones de insumos al alza y un superávit todavía sólido. El reto será sostener el empuje manufacturero y reducir vulnerabilidades en rubros específicos, como automotriz y energía, para que el buen momento externo se refleje con mayor claridad en el crecimiento interno.





