Hey Banco redefine su apuesta: menos dependencia de la tarjeta y más crédito productivo para pymes

14:37 03/03/2026 - PesoMXN.com
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El banco digital busca relaciones de largo plazo con clientes de clase media al diversificar su oferta y elevar su participación en el financiamiento a pequeñas empresas.

En un entorno de competencia intensa entre bancos digitales y fintech, Hey Banco está ajustando su estrategia para reducir la dependencia de un solo producto: la tarjeta de crédito. La institución, que recientemente consolidó su autorización para operar como banco independiente tras su escisión de Banregio, plantea que concentrar el modelo de negocio en líneas revolventes puede elevar el riesgo, especialmente cuando se busca crecer con segmentos de menor ingreso y con clientes de alta rotación.

La tesis del banco parte de una lectura del mercado: la masificación de tarjetas puede impulsar altas en el corto plazo, pero también encarece la adquisición y retención de usuarios “golondrinos”, que abren una cuenta, prueban la app y se van. Con tasas de interés todavía elevadas en México frente a estándares internacionales y una economía que crece a un ritmo moderado, la calidad del crédito y la capacidad de pago de los hogares adquieren un peso mayor en la rentabilidad del negocio.

Por ello, Hey Banco dice priorizar a la clase media y a personas físicas con actividad empresarial, con una oferta que busca convertirlo en “banco principal”: cuentas, nómina, inversiones, seguros y, de manera relevante, financiamiento productivo. En el sistema financiero mexicano, capturar la nómina y los pagos recurrentes suele ser el ancla que permite profundizar la relación, elevar el uso de productos y reducir la volatilidad de los ingresos por comisiones.

La decisión también llega en un momento en el que el crédito al consumo enfrenta escrutinio por sus costos y por la presión que la inflación acumulada dejó en presupuestos familiares, aun cuando los niveles recientes de inflación se han moderado respecto a los picos observados en años previos. Para los bancos, crecer con prudencia implica balancear originación, fondeo y reservas, y evitar que una cartera excesivamente concentrada en tarjetas domine el perfil de riesgo.

El espacio de las pymes: entre la banca tradicional y las fintech

El financiamiento a pequeñas y medianas empresas sigue siendo uno de los grandes pendientes estructurales de la economía mexicana. Aunque las pymes concentran una parte significativa del empleo y del tejido productivo, el acceso al crédito formal suele ser limitado por la informalidad, la falta de historial, la baja calidad de información financiera y la ausencia de garantías suficientes. En ese terreno, la banca tradicional tiende a privilegiar montos grandes y acreditados con amplia trayectoria, mientras que las fintech se especializan en nichos o productos muy acotados, a menudo con costos financieros que reflejan el riesgo.

Hey Banco busca ubicarse en un punto intermedio: construir una cartera pyme con tickets que no necesariamente compiten con los grandes corporativos, pero con una evaluación de riesgo y una infraestructura bancaria completa. La institución reporta una cartera cercana a 3,000 millones de pesos en este segmento y sostiene que su eficiencia operativa digital permite atender unidades económicas con necesidades recurrentes de capital de trabajo, pagos y servicios.

Este enfoque se alinea con el objetivo público-privado de elevar la penetración del crédito a pymes, en un país donde la intermediación financiera sigue por debajo de otras economías comparables. En la medida en que las garantías y esquemas de la banca de desarrollo acompañen a los bancos comerciales, el costo del crédito podría mejorar para empresas con proyectos viables, aunque el reto de fondo sigue siendo la formalización y la productividad, especialmente en regiones con menor dinamismo.

En paralelo, la estrategia de diversificación de productos responde a una realidad del negocio bancario: el margen financiero se sostiene mejor cuando existe una mezcla equilibrada entre depósitos, crédito y servicios. Productos como inversiones y seguros no solo agregan ingresos, también permiten segmentar mejor a los clientes y construir historial transaccional, que es clave para originar crédito con menor incertidumbre. En un ciclo económico con episodios de volatilidad externa, la estabilidad del fondeo y el conocimiento del cliente se vuelven ventajas competitivas.

La apuesta por ser banco principal también exige inversión: infraestructura tecnológica, controles, prevención de fraude, cumplimiento regulatorio y capacidad de servicio. Para un banco digital, el desafío es crecer sin deteriorar la experiencia del usuario ni elevar costos de manera desproporcionada. En México, además, la competencia por captar ahorro se ha intensificado con ofertas agresivas de rendimiento y promociones, lo que obliga a diferenciarse por propuesta de valor y por profundidad de relación, no solo por tasas temporales.

Hacia adelante, el desempeño de esta estrategia dependerá de dos factores: la capacidad de originar crédito productivo con morosidad contenida y el ritmo al que la economía mexicana sostenga inversión y consumo. Si el entorno de tasas continúa normalizándose gradualmente y el financiamiento a pymes gana tracción con mejores esquemas de garantía, los bancos con operación digital y enfoque en clase media podrían encontrar un espacio de crecimiento. Si, por el contrario, el ciclo se debilita o repunta la cartera vencida, los modelos demasiado cargados a crédito revolvente serían los más expuestos.

En síntesis, Hey Banco busca reducir riesgos al alejarse de un crecimiento basado casi exclusivamente en tarjetas y al ampliar su presencia en pymes y productos de relación. El movimiento refleja una tendencia más amplia en México: la competencia digital ya no se define solo por abrir cuentas, sino por sostener clientes rentables, originar crédito con prudencia y financiar actividad productiva en una economía que todavía enfrenta brechas de inclusión financiera.

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