Nu acelera en el sur de México: el crédito digital gana terreno donde la banca tradicional llega menos
Nu reporta más de 2 millones de clientes en el sur, en un contexto donde la inclusión financiera sigue rezagada y el crédito digital se expande.
La expansión de las fintech en México está reconfigurando el mapa de la inclusión financiera, especialmente en el sur del país. Nu México, que opera actualmente como Sociedad Financiera Popular (Sofipo) mientras avanza en el proceso para consolidarse como banco, informó que ya superó los 2 millones de clientes en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, una región que históricamente presenta los niveles más bajos de acceso a productos financieros.
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 ubica al sur como la zona con menor penetración: 67.7% de la población cuenta con al menos un producto financiero, por debajo de regiones como Ciudad de México (80%) o el noreste (84.9%). En ese entorno, el crecimiento de jugadores digitales responde tanto a barreras persistentes —costos, distancia a sucursales, requisitos y desconfianza— como a un cambio acelerado en hábitos de consumo financiero impulsado por el uso del celular, pagos electrónicos y la necesidad de liquidez de hogares y micronegocios.
De acuerdo con cifras regulatorias divulgadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Nu cerró el año con 14.1 millones de clientes en México y activos por encima de 126,000 millones de pesos. Su captación, habilitada por el marco de Sofipo, alcanzó 112,613 millones de pesos, un dato que subraya la competencia creciente por el ahorro minorista en un país donde las tasas aún influyen en la preferencia por productos con rendimiento, pero también donde la informalidad sigue marcando el acceso al crédito.
Armando Herrera, CEO de Nu México, ha planteado que el crédito —tanto vía tarjeta como préstamos personales— seguirá siendo el eje de crecimiento de la institución. El argumento se sostiene en una realidad estructural: pese a avances, México mantiene una brecha relevante de población no bancarizada o subatendida. Además, el crédito al consumo continúa siendo una herramienta de suavizamiento del gasto de los hogares, aunque con el reto permanente de evitar sobreendeudamiento en segmentos con ingresos volátiles.
El sur: potencial de mercado, pero también el mayor reto de riesgo
El avance del crédito en el sur representa una oportunidad, pero también una prueba de fuego para los modelos digitales. En entidades con mayores niveles de informalidad laboral, empleo estacional y vulnerabilidad ante choques (clima, turismo, remesas o seguridad), la originación de préstamos exige sistemas de evaluación de riesgo más finos que el scoring tradicional. En este contexto, la estrategia de líneas pequeñas que escalan con buen comportamiento —descrita por la empresa como una forma práctica de educación financiera— busca reducir el costo de aprender a usar crédito y, al mismo tiempo, contener morosidad. A nivel macro, el desempeño de estas carteras será observado de cerca: un crecimiento acelerado en regiones rezagadas puede elevar el bienestar si se asigna bien, pero también tensionar la calidad del portafolio si el entorno económico se complica.
Nu también apuesta por la recomendación entre usuarios: una proporción significativa de sus clientes considera que fue su primera experiencia con una tarjeta de crédito. Ese dato es relevante para entender la transición de una economía donde el efectivo sigue dominando en muchas zonas, hacia una de mayor trazabilidad y formalización gradual. Para la economía regional, más acceso a cuentas y crédito puede traducirse en mayor capacidad de compra, inversión pequeña en herramientas de trabajo y mejor administración del flujo de efectivo; sin embargo, el efecto neto depende de comisiones, tasas efectivas, transparencia contractual y el nivel de competencia.
El giro regulatorio es otro componente central. Haber obtenido una primera autorización para avanzar hacia la licencia bancaria coloca a Nu en una ruta de mayores exigencias de capital, gobierno corporativo y cumplimiento, pero también le abre la puerta a una oferta más amplia y, potencialmente, a una integración más profunda con el sistema de pagos. En un mercado donde bancos grandes y nuevas plataformas compiten por captación y crédito, el paso de Sofipo a banco podría intensificar la rivalidad por clientes de bajo y mediano ingreso, con presión tanto en precios como en calidad de servicio.
En paralelo, la economía mexicana enfrenta un entorno de crecimiento moderado, costos de financiamiento que han comenzado a normalizarse tras el ciclo restrictivo y una demanda interna que se sostiene, aunque con desigualdad regional. Para entidades orientadas al consumo, el reto será balancear expansión con prudencia: originar más en zonas subatendidas sin relajar estándares y, a la vez, mantener confianza del público ahorrador que busca rendimiento y seguridad.
En perspectiva, el avance de Nu en el sur ilustra cómo el crédito digital puede acelerar la inclusión financiera donde la infraestructura tradicional es limitada, pero también evidencia que la siguiente etapa dependerá de disciplina de riesgo, regulación y capacidad de convertir nuevos usuarios en clientes de largo plazo con productos sostenibles.