Recortes no bastan: el déficit fiscal se amplía pese al ajuste del gasto en los primeros cinco meses del año
El gobierno gastó menos y recaudó por debajo de lo previsto, pero el faltante entre ingresos y egresos creció y volvió a colocar la sostenibilidad fiscal en el centro del debate.
El balance de las finanzas públicas a mayo dejó una señal incómoda para la política económica: aun con un recorte relevante al gasto respecto de lo programado, el déficit fiscal —medido a través de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), el indicador más amplio de las necesidades de financiamiento— se incrementó con fuerza frente al mismo periodo del año pasado. En términos reales, el faltante entre ingresos y gasto aumentó 42% anual, al pasar de 356,732 millones de pesos a 527,610 millones, de acuerdo con el informe de finanzas y deuda de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
El dato llega en un contexto de mayor escrutinio por parte de inversionistas y agencias calificadoras. En semanas recientes, S&P ajustó la perspectiva de la deuda soberana a negativa y Moody’s recortó la calificación un escalón, decisiones que reflejan preocupaciones sobre la trayectoria fiscal, la rigidez del gasto y el costo de absorber presiones financieras en empresas públicas. La SHCP, encabezada por Édgar Amador Zamora, sostiene que cuenta con un conjunto de acciones para avanzar en la reducción del déficit y mantener el endeudamiento en una senda consistente con las metas aprobadas por el Congreso.
El aumento de los RFSP se observó a pesar de que el sector público ejerció menos recursos de los previstos: para enero-mayo se contemplaba un gasto neto cercano a 4.39 billones de pesos, pero el gasto ejecutado fue de 3.97 billones, es decir, un ajuste de 417,814 millones de pesos. Sin embargo, el recorte no compensó por completo el desliz de los ingresos, que quedaron 151,471 millones de pesos por debajo de lo presupuestado: entraron 3.55 billones de pesos frente a 3.70 billones estimados.
En la composición del ajuste, la mayor parte se concentró en dependencias federales, que absorbieron alrededor de la mitad del recorte total. También hubo reducciones relevantes en el gasto asociado a Pemex y CFE, así como en recursos canalizados a entidades federativas mediante participaciones. En paralelo, el costo financiero resultó menor a lo programado en 85,945 millones de pesos, un alivio temporal que puede reflejar efectos de calendario, manejo de pasivos o diferencias entre tasas observadas y supuestos, aunque hacia adelante el nivel de tasas en México seguirá siendo un factor clave para el presupuesto.
Hacienda subrayó que el gasto operativo (excluyendo servicios personales) disminuyó 8.1% real anual, una señal de contención en rubros de funcionamiento. No obstante, la aritmética fiscal sigue presionada por componentes de gasto difíciles de ajustar en el corto plazo, como pensiones, transferencias, programas sociales y el propio servicio de la deuda, además de necesidades de inversión pública y apoyos financieros a empresas del Estado.
¿Por qué crece el déficit si el gasto baja?
Que el déficit se amplíe aun con recortes al gasto apunta a una combinación de factores. El primero es el ingreso: cuando la recaudación o los ingresos petroleros se ubican por debajo de lo estimado, el margen para cerrar la brecha se reduce, sobre todo si una parte importante del gasto es rígida o prioritaria. En México, la recaudación ha mostrado resiliencia en años recientes por mejoras administrativas y fiscalización, pero sigue enfrentando la sensibilidad al ciclo económico, a la rentabilidad de algunas empresas y a la dinámica del consumo. El segundo factor es la mezcla de gasto: recortar inversión o gasto operativo puede ser más sencillo que ajustar compromisos legales o pagos ineludibles, pero tiene costos potenciales en crecimiento y provisión de servicios. El tercero es el efecto base: comparaciones anuales pueden amplificarse si en el año previo hubo patrones de gasto o ingresos atípicos. En conjunto, el resultado sugiere que la consolidación fiscal depende no solo de “gastar menos”, sino de mejorar la calidad del gasto, sostener ingresos recurrentes y evitar presiones extraordinarias.
En términos de deuda, el saldo histórico de los RFSP se ubicó en 50.6% del PIB, con una composición mayoritariamente en moneda nacional, a tasa fija y de largo plazo, según Hacienda. En el comparativo con otras economías emergentes, el nivel puede lucir moderado; sin embargo, lo que vigilan mercados y calificadoras no es únicamente el nivel, sino la tendencia: si el déficit se mantiene elevado, la deuda tiende a crecer, y con ella el costo financiero, especialmente en un entorno de tasas aún altas y crecimiento económico moderado.
La discusión adquiere relevancia adicional por el espacio fiscal limitado para responder a choques externos. México es una economía altamente integrada al ciclo global y a Norteamérica; cualquier desaceleración relevante en la actividad manufacturera o en la demanda externa puede afectar la recaudación y presionar el gasto. Al mismo tiempo, el país tiene oportunidades estructurales —como el reacomodo de cadenas de suministro y la inversión vinculada a manufactura— que podrían fortalecer ingresos y crecimiento, pero requieren certidumbre, infraestructura y finanzas públicas creíbles para materializarse de manera sostenida.
Hacia los siguientes meses, el foco estará en dos frentes: la capacidad del gobierno para cumplir las metas anuales de déficit con una mezcla de recortes y reasignaciones sin deteriorar servicios esenciales, y la evolución de los ingresos, tanto tributarios como petroleros. Para el mercado, un mensaje consistente de disciplina fiscal, acompañado de medidas concretas y transparencia en su ejecución, puede ser determinante para estabilizar expectativas y contener primas de riesgo.
En suma, el ajuste del gasto mostró contención, pero el déficit mayor confirma que el reto fiscal es de estructura: sin ingresos suficientes y con compromisos rígidos, la consolidación exigirá decisiones de política más finas para equilibrar estabilidad y crecimiento.





