Inflación se acelera y complica la ruta de recortes de Banxico, aunque el mercado aún espera un ajuste

05:55 25/03/2026 - PesoMXN.com
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El repunte inflacionario de marzo tensa el debate en la Junta de Gobierno, pero no cancela la expectativa de un recorte acompañado de un tono más cauteloso.

El repunte de la inflación en la primera quincena de marzo volvió a colocar al Banco de México (Banxico) en una posición incómoda: avanzar con el ciclo de recortes para no asfixiar a la actividad económica, o frenar para no arriesgar el proceso de desinflación. Con la inflación general en 4.63% anual, por encima de lo observado en semanas previas, analistas del mercado mantienen el escenario de un nuevo recorte en la tasa de referencia, aunque anticipan un debate más dividido dentro de la Junta de Gobierno y una comunicación más restrictiva.

El consenso entre casas de bolsa y áreas de análisis es que el banco central todavía tiene margen para ajustar la tasa, en parte porque el repunte reciente está concentrado en el componente no subyacente, donde dominan movimientos estacionales y choques de oferta. Sin embargo, el nivel de la inflación subyacente —la métrica que Banxico sigue de cerca por su relación con la tendencia de mediano plazo— se mantiene elevado (4.46%), lo que limita la velocidad con la que puede relajarse la postura monetaria sin poner en duda el compromiso con la meta de 3%.

La discusión no ocurre en el vacío. La economía mexicana ha mostrado resiliencia, apoyada por el dinamismo de los servicios y por el impulso de la inversión asociada al fenómeno de relocalización de cadenas (nearshoring), pero enfrenta una combinación de riesgos: encarecimiento de algunos insumos, presiones en alimentos, costos energéticos volátiles y un entorno externo donde los movimientos de tasas en Estados Unidos siguen influyendo sobre los flujos financieros y el tipo de cambio. En ese contexto, Banxico suele privilegiar la consistencia: recortes graduales, decisiones dependientes de datos y mensajes orientados a anclar expectativas.

Además, el mercado empieza a asignar mayor probabilidad a que, aun si se concreta un recorte, éste venga acompañado de una señal de pausa hacia adelante. Una decisión dividida —con votos disidentes dentro de la Junta— sería leída como evidencia de que el banco central percibe que el balance de riesgos para la inflación se ha deteriorado, aun si considera transitorios algunos choques recientes.

Qué explica el salto de precios y por qué importa para la política monetaria

En la primera mitad de marzo, los precios subieron con fuerza por productos típicamente volátiles: frutas y verduras, algunos alimentos procesados y servicios con componentes estacionales. Entre los aumentos más notorios destacaron el jitomate, el pollo, el transporte aéreo y la electricidad, además de alimentos consumidos fuera del hogar como loncherías, torterías y taquerías. Estos movimientos suelen estar asociados a factores climáticos, ajustes de tarifas y patrones de demanda propios de la temporada, por lo que pueden revertirse en las siguientes quincenas. El problema para Banxico es que, si el episodio se prolonga o se filtra a otros precios —por ejemplo, a través de costos logísticos, expectativas o indexación en servicios— la inflación subyacente podría tardar más en converger, obligando a mantener tasas elevadas durante más tiempo.

Para el banco central, el desafío es distinguir entre un choque transitorio y un cambio de tendencia. Si la inflación no subyacente se modera pero los servicios siguen mostrando rigidez —por costos laborales, rentas o demanda—, la postura monetaria tendrá que permanecer restrictiva. Si, por el contrario, los aumentos se disipan y las expectativas de inflación de mediano plazo se mantienen estables, Banxico podría justificar recortes adicionales, aunque probablemente espaciados.

De cara a los próximos meses, el panorama sugiere una ruta menos lineal para las tasas. La combinación de inflación aún por encima de la meta, presiones puntuales en alimentos y servicios, y la sensibilidad de los mercados a la política monetaria de la Reserva Federal en Estados Unidos, apunta a que cualquier relajamiento será prudente. En paralelo, para hogares y empresas, el costo del crédito seguirá siendo un factor clave: una baja gradual puede aliviar el financiamiento, pero no necesariamente se traducirá de inmediato en tasas más baratas si la banca incorpora primas de riesgo y expectativas de inflación persistente.

En síntesis, el repunte inflacionario no elimina la posibilidad de un recorte de Banxico, pero sí refuerza la probabilidad de una postura más cauta y de decisiones más divididas, con una trayectoria de tasas determinada por la velocidad —todavía incierta— con la que la inflación retome una senda compatible con la meta.

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