Hacienda busca revertir la perspectiva negativa de S&P con ajuste fiscal y deuda mayormente en pesos

09:56 13/05/2026 - PesoMXN.com
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Hacienda busca revertir la perspectiva negativa de S&P con ajuste fiscal y deuda mayormente en pesos

La SHCP apuesta a que la reducción del déficit y el perfil interno de su financiamiento disipen las dudas de S&P sobre la trayectoria de deuda.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sostuvo que las medidas implementadas para ordenar las finanzas públicas —en particular el manejo del déficit, la deuda y la estrategia de financiamiento— serán suficientes para persuadir a S&P Global Ratings de revertir el cambio de perspectiva de la calificación soberana de México, que pasó de estable a negativa, aunque la nota se mantuvo en BBB.

En declaraciones públicas, el titular de Hacienda, Édgar Amador Zamora, subrayó que el gobierno busca reforzar el mensaje de compromiso con la sostenibilidad fiscal de largo plazo ante inversionistas, analistas y organismos internacionales. La narrativa oficial se apoya en la consolidación observada recientemente: el déficit se redujo de 5.8% del PIB a 4.3% del PIB en un año, un ajuste de 1.5 puntos porcentuales que, por su magnitud, es inusual incluso entre economías emergentes.

S&P justificó la perspectiva negativa por una combinación de crecimiento económico lento, restricciones presupuestarias y la posibilidad de que se materialicen pasivos contingentes, factores que podrían traducirse —según la calificadora— en una consolidación fiscal gradual y un aumento moderado de la deuda. En el diagnóstico también pesó la incertidumbre vinculada a la renegociación del tratado de libre comercio con el principal socio comercial del país, un elemento que suele afectar la confianza y la inversión en el margen, aun cuando el comercio bilateral se mantenga robusto.

Para Hacienda, la clave está en la composición del financiamiento: el sector público depende mayoritariamente de fuentes internas, con una base de inversionistas locales e institucionales y colocaciones en moneda nacional, mientras que el financiamiento externo opera como complemento. En el contexto de episodios de volatilidad global, este rasgo suele mitigar riesgos de refinanciamiento y exposición cambiaria, aunque no elimina el impacto que pueden tener tasas altas y menor apetito por riesgo en el costo financiero.

La dependencia del desempeño macroeconómico, sin embargo, permanece al centro del debate crediticio. México ha enfrentado en los últimos años un crecimiento tendencial bajo, con avances desiguales por sectores: manufacturas orientadas a exportación muestran resiliencia, pero el dinamismo de la inversión privada depende de certidumbre regulatoria, costos de financiamiento y perspectivas de demanda externa. A la vez, la presión sobre el gasto persiste por necesidades en infraestructura, programas sociales y el costo de la deuda en un entorno de tasas todavía elevadas.

Deuda, PIB revisado y el foco de las agencias

Uno de los puntos que Hacienda puso sobre la mesa es el efecto estadístico derivado de la revisión de la base del PIB realizada por el Inegi, que ajustó series históricas y alteró métricas como la razón deuda/PIB. De acuerdo con la SHCP, entre 2025 y 2026 se observó un ajuste relevante en ese indicador, del cual aproximadamente 1.5 puntos porcentuales se explican por la revisión estadística. Con ello, la dependencia prevé cerrar 2026 con deuda en torno a 54.2% del PIB, nivel que considera competitivo frente a economías comparables y por debajo del promedio de países de la OCDE.

En la lectura de las calificadoras, el nivel de deuda es solo una parte del rompecabezas: importa la trayectoria, la credibilidad del marco fiscal, la calidad de los ingresos, la rigidez del gasto y la capacidad política para sostener la consolidación. En ese sentido, el reto para México es demostrar que la reducción del déficit no fue un evento aislado, sino el inicio de una senda consistente que contenga el crecimiento del costo financiero y mantenga márgenes de maniobra ante choques externos.

Hacia adelante, el balance de riesgos incluye tanto el entorno internacional como factores internos. Un desempeño más sólido de la inversión —impulsado por relocalización de cadenas productivas, mayor integración industrial y proyectos logísticos— podría elevar el crecimiento potencial y mejorar la perspectiva fiscal. En contraste, una desaceleración más marcada en la economía global, episodios prolongados de volatilidad financiera o mayores presiones presupuestarias por pasivos contingentes podrían complicar el objetivo de estabilizar la deuda.

En paralelo, el seguimiento del mercado a las decisiones de política monetaria del Banco de México y a la evolución de la inflación seguirá influyendo en el costo del financiamiento soberano, en el mercado de deuda local y en el apetito por activos en pesos. Un entorno de desinflación ordenada ayuda, pero la carga del servicio de la deuda tiende a reflejar con rezago los periodos de tasas restrictivas.

En síntesis, Hacienda busca demostrar que el ajuste fiscal, junto con un perfil de deuda principalmente interno y en moneda local, es suficiente para disipar la preocupación de S&P; el desenlace dependerá de que la consolidación se sostenga, el crecimiento repunte y los riesgos de pasivos contingentes se mantengan acotados.

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