Cetes bajan al arranque de mayo y el mercado descuenta otro recorte de Banxico

14:55 05/05/2026 - PesoMXN.com
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Cetes bajan al arranque de mayo y el mercado descuenta otro recorte de Banxico

La caída de rendimientos refleja expectativas de política monetaria más laxa, aunque el “colchón” real frente a la inflación todavía existe en plazos cortos.

Los rendimientos de los Certificados de la Tesorería (Cetes) extendieron su ajuste a la baja en el inicio de mayo, una señal de que el mercado ya está incorporando la posibilidad de un nuevo recorte a la tasa de referencia del Banco de México (Banxico). En la subasta más reciente de valores gubernamentales, los Cetes de corto plazo mostraron descensos marginales, consistentes con un entorno en el que la política monetaria se acerca a una fase menos restrictiva tras un periodo prolongado de combate a la inflación.

La tasa objetivo de Banxico se ubica en 6.75% y, aunque la inflación general anual se colocó en 4.53% en la primera quincena de abril —por encima de la meta de 3%—, la trayectoria de precios ha mostrado episodios de desaceleración intermitente, mientras persisten focos de presión en energéticos y alimentos. A ello se suma un componente externo: el aumento en la aversión al riesgo por tensiones geopolíticas, que tiende a elevar la volatilidad en materias primas y tipo de cambio, y puede complicar el camino de la desinflación.

En este contexto, los Cetes a 28 días se ubicaron en 6.49%; los de 91 días en 6.67%; el plazo intermedio alrededor de 6.75%, mientras que el instrumento a dos años se colocó en 8.15%. La lectura detrás de estos niveles es doble: por un lado, el mercado ve espacio para menores tasas en el corto plazo; por otro, exige una prima más alta para comprometerse a horizontes largos, ante la incertidumbre sobre inflación futura, crecimiento y condiciones financieras globales.

Para el ahorrador, el atractivo de los Cetes no depende solo del rendimiento nominal, sino del rendimiento real, es decir, lo que queda después de descontar la inflación. Con una inflación anual de 4.53%, un Cete de 28 días en 6.49% sugiere un diferencial real cercano a 2 puntos porcentuales, que si bien no es excepcional, aún ofrece una protección razonable del poder adquisitivo frente a alternativas de menor transparencia en costos o mayor riesgo de crédito.

La mecánica del instrumento mantiene su ventaja de simplicidad: el valor nominal de cada Cete es de 10 pesos y se compra con descuento; al vencimiento se recibe el valor completo. La diferencia entre el precio pagado y el valor nominal se traduce en el rendimiento. Esto, junto con su liquidez relativa y respaldo soberano, ha convertido a los Cetes en una puerta de entrada a la inversión para hogares que buscan previsibilidad.

Qué implican menores rendimientos para el ahorro y el crédito en México

Una baja gradual en los rendimientos de Cetes suele anticipar —o acompañar— condiciones financieras menos apretadas: el gobierno puede financiarse a menor costo en el corto plazo y, en cadena, tienden a ajustarse otras referencias de mercado. Sin embargo, el traslado a tasas de crédito al consumo o a financiamiento empresarial no es inmediato ni uniforme, porque depende de la competencia bancaria, el riesgo percibido y la fortaleza del ingreso disponible. Para los ahorradores, el principal reto es que, si la inflación se mantiene por encima de 4% y las tasas continúan bajando, el margen real podría estrecharse; eso obliga a planear plazos y objetivos, y a reconocer que el “premio” por mantener liquidez en instrumentos de gobierno puede disminuir.

El otro ángulo es la curva de rendimientos: un nivel más alto en plazos largos, como el de dos años, suele reflejar que el mercado no da por resuelto el panorama inflacionario ni el balance de riesgos. Factores como choques en energéticos, presiones salariales, o episodios de depreciación pueden reavivar la inflación subyacente o frenar su convergencia. En México, además, la dinámica fiscal y los costos de financiamiento del sector público influyen en la percepción de riesgo y en la prima que exigen inversionistas para inmovilizar recursos.

En el corto plazo, el desempeño de los Cetes seguirá muy ligado a los comunicados y votaciones de Banxico, así como a la evolución de la inflación subyacente, que suele ser el termómetro que más pesa para la política monetaria. Si la inflación cede de forma sostenida y el entorno externo se estabiliza, el espacio para recortes adicionales podría ampliarse; si, en cambio, repuntan los precios por choques de oferta o por volatilidad cambiaria, el banco central podría optar por pausar o moderar el ritmo de ajustes.

En síntesis, la caída reciente en rendimientos sugiere que el mercado se posiciona hacia una etapa de tasas más bajas, pero la inflación todavía impone límites. Para el inversionista minorista, Cetes mantiene su papel como instrumento de bajo riesgo y referencia para medir oportunidades; para la economía, el movimiento apunta a un posible alivio gradual en el costo del dinero, condicionado a que el proceso desinflacionario se consolide.

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