Inflación repunta en la primera quincena de marzo por alzas en jitomate, energía y servicios

07:39 24/03/2026 - PesoMXN.com
Compartir:

El avance de precios volvió a acelerarse por choques en alimentos frescos y algunos servicios, mientras el mercado reevalúa el ritmo de recortes de Banxico.

La inflación en México volvió a tomar fuerza en la primera quincena de marzo, impulsada principalmente por aumentos en productos agropecuarios —en especial el jitomate— y por movimientos en rubros con alta incidencia en el gasto cotidiano, como la electricidad y algunos servicios. De acuerdo con el Inegi, el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un incremento quincenal de 0.62%, con lo que la tasa anual se ubicó en 4.63%.

Al desagregar el dato, la inflación subyacente —que excluye bienes y servicios de alta volatilidad y suele considerarse mejor guía de la tendencia— se colocó en 4.46% anual. La no subyacente, más sensible a choques climáticos, estacionales y energéticos, alcanzó 5.18%. En esta última, destacó el repunte de frutas y verduras, con una variación anual cercana a 24% en el periodo, reflejo de presiones típicas de oferta que suelen revertirse, pero que en el corto plazo presionan el bolsillo.

Entre los genéricos con mayor incidencia al alza figuraron el jitomate y el pollo, además del transporte aéreo y la electricidad. También se observaron incrementos en el precio de loncherías, torterías y taquerías, así como en tomate verde, papa y otros tubérculos, calabacita y limón. En contraste, hubo alivio en algunos componentes: bajaron los paquetes de internet, telefonía y televisión de paga, el servicio de internet, el huevo, la carne de cerdo y los nopales, además de ciertas prendas y productos de cuidado personal.

Banxico ante el dilema: desinflación gradual, pero con “picos” de volatilidad

El repunte quincenal llega en un momento en que el mercado sigue calibrando el siguiente paso de Banco de México (Banxico) en su ciclo de tasas. Aunque los choques de frutas, verduras y energía suelen ser transitorios, su efecto puede contaminar expectativas si se prolongan o si coinciden con presiones en servicios. Por ello, más que un solo dato, la discusión se centra en la persistencia: qué tanto la inflación subyacente logra converger hacia la meta de 3% y si los precios de servicios —ligados a salarios, demanda interna y costos— continúan mostrando resistencia.

En semanas recientes, casas de análisis han señalado que el banco central mantiene margen para continuar con recortes graduales, pero con un sesgo cauteloso. Episodios de volatilidad global —incluyendo tensiones geopolíticas que inciden en energéticos y en el apetito por riesgo— tienden a reflejarse en el tipo de cambio y en los costos de importación. En ese contexto, parte del mercado ha incorporado la posibilidad de que el ritmo de recortes sea más dependiente de los datos, privilegiando la señal que envíe la inflación subyacente y el comportamiento de los servicios.

El entorno externo también pesa. México opera con una economía estrechamente vinculada al ciclo industrial de Estados Unidos (EE. UU.) y a sus condiciones financieras, por lo que cambios en tasas globales, en precios de energéticos o en la aversión al riesgo pueden trasladarse al mercado local. En episodios de mayor incertidumbre, el peso suele resentir movimientos frente al Dólar estadounidense, aunque su comportamiento también depende del diferencial de tasas, de los flujos hacia activos locales y de la percepción de estabilidad macroeconómica.

Hacia adelante, la lectura clave para hogares y empresas será si los incrementos de alimentos frescos se normalizan conforme avanza la temporada y si la inflación subyacente retoma una trayectoria más claramente descendente. De persistir alzas en servicios o nuevos choques en energéticos, el proceso de desinflación podría hacerse más lento, elevando el costo financiero para empresas y familias, y retrasando el alivio en tasas.

En síntesis, el dato quincenal confirma que la inflación sigue siendo un proceso irregular: avanza hacia niveles menores, pero con repuntes concentrados en componentes volátiles y, potencialmente, con fricciones en servicios. Para Banxico, el reto será equilibrar el objetivo de convergencia a 3% con una postura que no reactive presiones de precios ni alimente expectativas, en un entorno global que aún puede añadir episodios de volatilidad.

Compartir:

Comentarios