Banxico y reguladores retoman la reforma a pagos con tarjeta: buscan consenso para bajar comisiones sin frenar la digitalización
Reguladores y banca negocian una nueva ruta para ajustar cuotas de intercambio en tarjetas, en un mercado que ya mueve miles de millones de operaciones al año.
El debate sobre el costo de aceptar pagos con tarjeta en México volvió a la mesa, ahora con un objetivo explícito: construir una propuesta regulatoria “consensuada” que atienda las preocupaciones operativas de la banca y, al mismo tiempo, responda a la presión por abaratar los cobros que enfrentan comercios y consumidores. Omar Mejía Castelazo, subgobernador del Banco de México (Banxico), señaló que las autoridades trabajan con la Asociación de Bancos de México (ABM) para redefinir puntos específicos de una nueva consulta, entre ellos los plazos de implementación.
La revisión se da después de que en febrero se retirara una consulta previa que planteaba mejoras al esquema de pagos con tarjeta, incluida una reducción relevante en las cuotas de intercambio —el componente que, en términos simples, remunera al banco emisor por cada transacción—. La propuesta anterior contemplaba que la cuota se ubicara en 0.6% para tarjetas de crédito y 0.3% para débito, niveles inferiores a los máximos observados en el mercado: datos de Banxico han mostrado que en crédito pueden llegar a 1.91% y en débito a 1.15%.
El tema es sensible porque las cuotas de intercambio influyen en el costo total que paga un negocio por aceptar tarjetas (junto con otros cargos de adquirencia y servicios), y por lo tanto pueden impactar la disposición de pequeñas empresas a recibir pagos electrónicos. A la vez, una reducción abrupta puede alterar los incentivos comerciales de la industria: desde programas de recompensas hasta modelos de riesgo y crédito al consumo, especialmente en segmentos de mayor morosidad o informalidad.
En un país donde el efectivo todavía domina buena parte de las transacciones cotidianas, la discusión ocurre en paralelo al crecimiento acelerado de los pagos digitales. En 2025 se procesaron 11,261 millones de pagos con tarjeta, un aumento anual de 14%, con una participación mayoritaria de operaciones con débito. Para reguladores, el reto es bajar fricciones y costos sin desincentivar la inversión en infraestructura de pagos, ciberseguridad y prevención de fraude.
Más competencia y menor costo: el impacto potencial en comercios y precios
La reducción de cuotas de intercambio suele presentarse como una vía para abaratar la aceptación de tarjetas, particularmente en micro y pequeños comercios que operan con márgenes estrechos. En teoría, un menor costo por transacción podría acelerar la adopción de terminales punto de venta, mejorar la trazabilidad de ingresos y facilitar el acceso a financiamiento formal al generar historial de ventas. Sin embargo, el traspaso del menor costo hacia el consumidor no es automático: depende del grado de competencia en sectores comerciales, del poder de negociación entre adquirentes y comercios, y de la estructura de tarifas que aplican bancos, agregadores y plataformas de cobro.
Desde la óptica de política pública, el diseño importa tanto como el nivel final. La gradualidad —uno de los puntos que la industria ha pedido— busca evitar ajustes bruscos en modelos de negocio y permitir que la reducción sea absorbida mediante eficiencias operativas, mayor escala y mejoras tecnológicas. Para el mercado mexicano, además, la discusión se cruza con una agenda más amplia de inclusión financiera y modernización de pagos, donde conviven el uso de tarjetas, transferencias inmediatas, billeteras digitales y nuevos participantes fintech.
En el mismo foro donde se abordó el tema regulatorio, Mejía Castelazo también informó que Banxico ya aprobó los diseños de monedas conmemorativas ligadas al Mundial de Futbol, que se prevé estén listas para el evento. En cuanto a las nuevas monedas de un peso —con núcleo de acero recubierto de bronce—, indicó que continúan en proceso de acuñación y que aún se conforma inventario antes de su entrada plena a circulación, un cambio asociado a eficiencias de costos de producción.
En conjunto, la renegociación de la reforma a pagos con tarjeta y los ajustes operativos en la emisión de monedas reflejan un mismo objetivo institucional: hacer más eficiente el sistema de pagos. El desenlace dependerá de si el consenso logra equilibrar menores costos para comercios con la estabilidad operativa del ecosistema, en un momento en que el volumen de transacciones digitales sigue creciendo y la economía mexicana demanda mayor productividad en servicios financieros.





