Exportaciones de México marcan récord en 2025; manufactura sostiene el avance mientras energía, agro y autos se enfrían

09:41 27/01/2026 - PesoMXN.com
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Exportaciones de México marcan récord en 2025; manufactura sostiene el avance mientras energía, agro y autos se enfrían

México cerró 2025 con un nuevo máximo histórico en el valor de sus exportaciones de mercancías, aun en un entorno comercial más ríspido y con mayores episodios de incertidumbre regulatoria y arancelaria. Cifras del Inegi muestran que los envíos al exterior sumaron 664,837 millones de dólares estadounidenses entre enero y diciembre, un aumento anual de 7.6%. El dato confirma que el sector exportador se mantiene como uno de los principales soportes del crecimiento, pero también exhibe un desempeño desigual entre ramas productivas.

El “lado luminoso” del año estuvo en el bloque no petrolero: las exportaciones no petroleras alcanzaron 643,592 millones de dólares, con un avance de 9.3% anual. Dentro de ese grupo, el mayor empuje provino del resto de las manufacturas —más allá del segmento automotriz—, que crecieron 17.3% y totalizaron 423,027 millones de dólares. Esta dinámica es consistente con la reconfiguración de cadenas de suministro en Norteamérica, donde México ha ganado participación en manufacturas vinculadas a maquinaria, equipo eléctrico-electrónico y segmentos industriales que se benefician del nearshoring, aunque con ritmos distintos por región y por disponibilidad de energía, agua, logística y capital humano.

El balance se volvió agridulce al mirar a los sectores que suelen fungir como “anclas” del comercio exterior. Las exportaciones petroleras cayeron 26.4% anual y se ubicaron en 21,245 millones de dólares, presionadas por menores precios internacionales y un menor volumen exportado. Más allá del dato anual, el desempeño energético subraya un reto estructural: el déficit petrolero se amplió y México continúa importando combustibles en volúmenes relevantes, lo que expone la balanza comercial a choques de precios del crudo y a interrupciones operativas en refinación y logística.

También retrocedieron las exportaciones agropecuarias, que disminuyeron 10.8% en 2025, hasta 20,969 millones de dólares. Para un sector que históricamente ha ayudado a amortiguar desaceleraciones industriales, la cifra sugiere un año complicado por factores como volatilidad climática, costos logísticos, cambios en la demanda externa y episodios sanitarios que suelen afectar embarques y ventanas de exportación. En diciembre, además, se observaron caídas en productos relevantes, lo que pone atención sobre la resiliencia de cadenas agroalimentarias altamente integradas con el mercado estadounidense.

Otro foco de atención fue la industria automotriz. En el acumulado anual, las exportaciones automotrices sumaron 185,791 millones de dólares, una baja de 4.2%. Si bien el sector continúa siendo un pilar del perfil exportador, el desempeño refleja un entorno más competitivo y sensible a ajustes de inventarios, cambios tecnológicos (electrificación) y decisiones de inversión que dependen de certidumbre regulatoria y de la infraestructura energética. En diciembre, el avance del sector fue marginal (0.8%), con un comportamiento diferenciado entre envíos a Estados Unidos y ventas a otros mercados, señal de que la diversificación ayuda pero no compensa por completo la dependencia del ciclo norteamericano.

Del lado de las importaciones, México compró del exterior 664,066 millones de dólares durante 2025, un aumento anual de 4.4%. Las importaciones no petroleras crecieron 5.3%, mientras que las petroleras retrocedieron 6.6%. La composición confirmó el sesgo productivo del comercio: los bienes de uso intermedio concentraron 76.8% del total y crecieron 7.2% anual, coherente con una manufactura exportadora que requiere insumos importados. En contraste, los bienes de capital cayeron 8.7% (56,245 millones de dólares), un dato que suele leerse como una señal de cautela en inversión en maquinaria y equipo, relevante para la productividad futura.

Con esa combinación, la balanza comercial cerró 2025 con un superávit de 771 millones de dólares, un giro frente al déficit de 18,541 millones observado en 2024. La mejora se explicó por un superávit no petrolero que saltó de 2,686 millones a 26,323 millones de dólares, mientras el déficit petrolero se amplió a 25,552 millones. En otras palabras, el equilibrio externo mejoró, pero cada vez descansa más en la competitividad manufacturera y menos en el componente energético, que sigue siendo un punto vulnerable.

El cierre de año mostró un ritmo particularmente alto. En diciembre de 2025, las exportaciones ascendieron a 60,651 millones de dólares, un alza anual de 17.2%, impulsada por el crecimiento de las no petroleras (19.5%). Las ventas al exterior hacia Estados Unidos avanzaron 17.9%, mientras que las dirigidas al resto del mundo crecieron 28.0%, una señal positiva de diversificación en el margen, aunque el mercado estadounidense sigue siendo dominante para México por integración productiva, reglas de origen y proximidad logística. En el mismo mes, las importaciones sumaron 58,221 millones de dólares (+16.7%), con un repunte en bienes de consumo, lectura que puede asociarse tanto a estacionalidad como a la persistencia de un consumo resiliente en ciertos segmentos, aun con tasas de interés relativamente elevadas y un entorno de crédito más selectivo.

Hacia adelante, el reto para 2026 será doble: sostener el dinamismo manufacturero en un contexto de mayor escrutinio comercial y, al mismo tiempo, corregir las fragilidades del frente energético y la volatilidad agropecuaria. La trayectoria del tipo de cambio, la política monetaria, la demanda industrial de Estados Unidos y la capacidad de México para destrabar infraestructura (energía, puertos, ferrocarril y aduanas) serán determinantes para que el récord exportador se traduzca en inversión, empleos formales y mayor contenido nacional en las cadenas.

En síntesis, 2025 dejó un récord en exportaciones y un regreso al superávit comercial, impulsados por la manufactura no automotriz y el fuerte saldo no petrolero; sin embargo, la caída en petróleo, el retroceso agropecuario y el enfriamiento automotriz muestran que el desempeño externo de México se está volviendo más dependiente de un conjunto específico de industrias y de su integración con Estados Unidos, lo que mantiene abierto el debate sobre diversificación, inversión y resiliencia sectorial.

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