Cetes bajan en abril y reconfiguran el atractivo del ahorro en México ante una inflación arriba de la meta

15:33 21/04/2026 - PesoMXN.com
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La caída de tasas en Cetes reduce el “colchón” real contra la inflación y obliga a comparar plazos y alternativas de liquidez sin perder de vista el rumbo de Banxico.

Los rendimientos de los Certificados de la Tesorería (Cetes) profundizaron su descenso en la penúltima semana de abril, en un entorno en el que la inflación se mantiene por arriba del objetivo del banco central y el mercado vuelve a recalibrar la trayectoria de la política monetaria. Aunque estos instrumentos siguen ofreciendo una tasa nominal superior al incremento anual de precios, la reducción reciente estrecha el margen de ganancia real para el ahorrador, especialmente en los plazos más cortos.

En la más reciente subasta, el Cete a 28 días se ubicó en 6.55%, una baja de 0.05 puntos porcentuales frente al evento previo. El único plazo que mostró un repunte fue el de 91 días, que avanzó 0.05 puntos para colocarse en 6.75%. En contraste, el rendimiento a 182 días quedó en 6.85% y el instrumento a dos años se colocó en 7.92%, con recortes más pronunciados en este tramo, lo que sugiere ajustes en las expectativas de tasas futuras y una mayor sensibilidad a los escenarios macroeconómicos.

El movimiento ocurre mientras la inflación general anual se ubicó en 4.59% en marzo, por encima del objetivo puntual de 3% de Banco de México (Banxico) y fuera del intervalo de variabilidad. En este contexto, el rendimiento real —una aproximación simple restando inflación al rendimiento nominal— se reduce conforme bajan las tasas o si el índice de precios vuelve a acelerarse. Con los datos disponibles, el Cete a 28 días ofrecería un diferencial cercano a dos puntos porcentuales sobre la inflación anual, pero ese “colchón” puede comprimirse si persisten presiones en alimentos y energéticos o si se consolidan choques externos.

Para los inversionistas minoristas, el atractivo de Cetes sigue descansando en tres factores: liquidez, bajo riesgo crediticio al ser deuda del Gobierno federal y accesibilidad (con valor nominal de 10 pesos y colocación a descuento). Sin embargo, la tendencia descendente obliga a poner mayor atención al plazo elegido: el corto plazo ofrece flexibilidad, pero es el primero en reflejar recortes de tasa; los plazos largos suelen incorporar más incertidumbre y pueden moverse con fuerza cuando cambian las expectativas sobre inflación y política monetaria.

Qué está leyendo el mercado: inflación persistente, recortes graduales y apetito por duración

El comportamiento mixto por plazo sugiere un mercado que, por un lado, sigue anticipando recortes graduales en la tasa de referencia conforme la inflación converja, pero, por otro, mantiene cautela ante riesgos que pueden retrasar ese proceso. En México, Banxico ha insistido en una postura dependiente de los datos: la velocidad del descenso inflacionario, la evolución de servicios (tradicionalmente más rígidos), el tipo de cambio y el traspaso de costos a precios finales. Cuando el mercado percibe que los recortes podrían continuar pero a un ritmo prudente, tiende a ajustar con mayor rapidez la parte corta de la curva (como 28 días). Si, además, los participantes se cubren contra escenarios de mayor inflación o incertidumbre global, los movimientos en plazos más largos pueden ser más amplios, como se observó en el tramo a dos años.

A esto se suman factores globales: cambios en el apetito por riesgo, episodios de volatilidad geopolítica y el diferencial de tasas frente a economías avanzadas. México ha sostenido por años un “premio” de tasa relevante que favorece la demanda por instrumentos en pesos; sin embargo, conforme ese diferencial se reduce, algunos flujos pueden volverse más selectivos y exigir mayor compensación por plazo o por volatilidad, lo que influye en la formación de tasas en subastas.

Desde la óptica del ahorrador, la lectura práctica es que Cetes siguen siendo una referencia defensiva dentro del portafolio, pero no necesariamente la opción óptima en todos los horizontes. Quienes priorizan liquidez pueden preferir plazos cortos aun con menor tasa; quienes buscan fijar rendimiento por más tiempo enfrentan el dilema de amarrar una tasa que podría resultar alta si la inflación cede más rápido, o insuficiente si los precios se resisten a bajar y las tasas permanecen elevadas por más tiempo.

En los próximos meses, el desempeño de Cetes estará condicionado por el balance entre la desinflación y los riesgos al alza en precios, además del tono de Banxico respecto al ritmo de ajustes en la tasa. Un escenario de inflación más pegajosa implicaría tasas relativamente altas por más tiempo, mientras que una moderación sostenida de precios daría espacio a reducciones adicionales y, con ello, a rendimientos nominales más bajos en los instrumentos de corto plazo.

En síntesis, la caída de rendimientos en abril no elimina el atractivo de Cetes como instrumento de bajo riesgo, pero sí reduce la ganancia real disponible y eleva la importancia de elegir plazo con disciplina y expectativas realistas sobre inflación y política monetaria.

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